River con 3 pantalones 1996/97

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A pesar de haberla estrenado con una derrota ante Juventus, por la Copa Intercontinental, River Plate pudo revertir la situación y convirtió en ganadora la camiseta adidas de la temporada 1996/97. Lo que no se entiende es por qué tardó tanto en definir el pantalón que completaba el conjunto.

En su estreno, utilizó el que parecía ser el definitivo (1), pero a la vuelta de su viaje a Japón mostró en cancha uno alternativo (2), también de color negro, aunque con vivos blancos y ya no las gruesas tiras rojas.

Para sumar confusión, en mayo de 1997 usó un pantalón (3) que corespondía al modelo suplente de la temporada 1995/96. Y no le dio nada de suerte, porque ese día el equipo de Ramón Díaz perdió 5 a 1 con Colón.

Convencidos de que tenían que volver a las fuentes, los Millonarios se quedaron con la primera opción y la mantuvieron hasta fines de 1998.

Agostena Martín

Martín Esteban Agostena

Polifuncional categoría ’81 que supo prometer en el mundo del ascenso, a tal punto que tuvo la posibilidad de probar sus condiciones en el fútbol de elite, donde hizo sapo y, en consecuencia, retornó con la cola entre las patas al under para desaparecer de los primeros planos en forma paulatina.

Cuando todavía era un purrete, sorprendió positivamente en el mediocampo de Estudiantes de Caseros que logró el ascenso al Nacional B en la temporada 1999/2000.

Sólo le duró un año la estadía con el Pincha en segunda división, ya que el equipo perdió la categoría y entonces aprovechó para buscar un mejor horizonte. Estuvo entrenando unos días en Independiente pero finalmente pasó al Vélez de Compagnucci, donde vendió un poco de humo a su llegada: «Yo tengo una anécdota de una concentración con Estudiantes. Era un viernes en pleno invierno y en el medio de la noche se apagaron las estufas. Chupamos un frío terrible y dos o tres compañeros se resfriaron. Me quedó grabado porque jugaron enfermos. Eso en Vélez no pasa«.

Esa porción de demagogia no le sirvió para tener mucho rodaje, pues sólo actuó en un partido de la Copa Mercosur (ante Peñarol) en su primer semestre. Y durante todo el 2002 no le fue mucho mejor. En el Clausura jugó 25 minutos en una derrota 3 a 2 ante Estudiantes y el Apertura fue titular en el empate 3 a 3 frente a San Lorenzo, pero fue reemplazado por Bernardo Leyenda ante la expulsión del Gato Sessa.

A fines de ese año los dirigentes fortineros arreglaron la cesión de Agostena a Defensa y Justicia, pero según se informó, todo dependía de las ganas del volante de mudarse a Florencia Varela.

Se ve que no le copó mucho ir al Halcón, porque terminó en Caballito con los colores de Ferro Carril Oeste (2003/04). Sin demasiadas chances, al fin de temporada se despidió de Lagorio, Sekagya, León Bustos y M’Bed, antes de volver al club de sus inicios.

Cual tipo divorciado que vuelve a la casa de sus padres, flaco, barbudo y con unas ojeras de una semana de insomnio, quiso regresar a Estudiantes de Buenos Aires pero se confundió de camiseta blanquinegra y desembarcó en El Porvenir (2004/05), donde no hizo demasiado.

Pareció revivir en All Boys (2005/06) gracias a la continuidad que le dieron en Floresta y gracias a eso lo llamaron nuevamente de Vélez…para decirle que quedaba libre.

Desde 2007 se gana el mango en la Primera C, con la camiseta de Argentino de Merlo. Y allí abajo, en ese lindo ambiente repleto de precariedad y vacío de lujos, seguramente mirará sus videos (1,2,3) y recordará las tardes en las que se escapaba de la concentración del Fortín para comprar pastillas en el kiosco. Cubero, Ladino y Valdemarín elegían menta. Y Agostena Cherry.

La noche del 10, sin el 10

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Aunque parezcan espontáneas y hasta hijas de la casualidad, las típicas fotos de revista de chismes en la que aparece un grupo de faranduleros en un boliche, generalmente tienen una pre-producción difícil de imaginar.

Antes de gatillar, un buen papparazzi debe preparar la escena del crimen como corresponde. Por ejemplo, si uno de los protagonistas es un mánager que está involucrado en el mundo de las drogas, se le debe pedir que se saque los lentes de sol. Si además su representado esa noche está muy hecho mierda, se lo debe dejar fuera de cuadro y, en lo posible, tapar con una servilleta la sustancia que habita en su vaso.

Pero ojo, porque ahí no termina todo. En el caso de que hubiese una señorita con una minifalda demasiado corta, es fundamental ocultar su intimidad más alfombrada con algo bien discreto. Un almohadón estaría bien.

Por último, y prestar mucha atención a esta recomendación porque no todos la cumplen, si un baldosero se quiere colar en la foto, es imprescindible pedirle un poco de mesura. Esos tipos tienen tanta desesperación por obtener algo de fama, que son capaces de ponerse una camisa de rumbero.