
Marcelo Stocco
Delantero extremadamente ochentoso que deambuló por la Primera de Boca Juniors en épocas de crisis financieras y de las otras. Disputó una cantidad importante de partidos e incluso hizo varios goles, pero su repentina desaparición y su imborrable apellido para todos los amantes de los goleadores fugaces, lo convierten en un espécimen ideal para este sitio.
Nacido en El Palomar, hizo las inferiores en el Xeneize y en 1983 tuvo la suerte de debutar como titular en Primera División, con un gol ante Instituto de Córdoba tras un centro de Jota Jota López.
Luego tuvo otras actuaciones relevantes, con tantos a San Lorenzo y a River (en el súper clásico le dio el triunfo a su equipo casi sobre el final), que le valieron la admiración de los periodistas, que no dudaron en compararlo con el Tigre Gareca.
El entusiasmo por su brillo, sin embargo, fue mermando hasta 1985, cuando se fue de la institución con 9 goles en 27 partidos y recaló en Unión de Santa Fe para actuar en la temporada 1985/86. En el Tatengue disputó sólo 7 encuentros oficiales y no gritó.
Retornó a Boca (1986/87) con sed de revancha pero le dieron poca participación y apenas añadió, en un mismo match ante Gimnasia y Esgrima La Plata, dos goles más a su currículum. Esa fue su despedida del club de la Ribera.
Probó en el Deportivo Quito de Ecuador (1987) pero parece que no le fue muy bien porque volvió pronto. Intentó luego en Talleres de Remedios de Escalada (1988-89) pero su pólvora ya no estaba seca. En 9 cotejos no pudo anotarse en el marcador.
Las lesiones y los nervios terminaron derrocando la carrera del delantero, que a los 28 años colgó los botines y comenzó a estudiar en la Universidad de Morón, donde se recibió de contador. Y hoy puede contar, claro, que alguna vez hizo goles en Boca.
(Gracias Merolla y Diego)