Carrusca Alejandro

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Alejandro Ariel Carrusca

Lateral derecho, volante y también marcador central. ¿Un polifuncional? Estehhh…puede ser. Aunque también se podría decir que aún no encontró su posición en la cancha. Ganas no le faltan, pero lo que boicotea sus intenciones es la complicada situación de ser «hermano de«, estigma de muchos de los que día a día rellenan este sitio.

Asomó la cabeza en el 2002, cuando fue al banco de suplentes de Estudiantes de La Plata en un partido ante Belgrano de Córdoba, en el que precisamente debutó su hermano Marcelo, enganche que luego actuó en el Galastasaray turco. A mediados de ese año Alejandro firmó su primer contrato y se proyectaba como una de las mayores promesas de la categoría ’81, junto a Diego Colotto, Leandro Benítez, Marcos Gelabert, Juan Martín Gaimaro y Lucas Córdoba.

Parecía que todo lo que venía de maravillas, pero sus reiteradas participaciones en Reserva transformaron su trayectoria en una laguna empantanada, de la que no salió fácilmente. Entre 2002 y 2004 vio cómo se diluía la posibilidad de ser tenido en cuenta por los distintos entrenadores y entonces prefirió marchar.

En la temporada 2005/06 supo lo que era el Nacional B con los colores de El Porvenir, donde compartió inolvidables momentos con Maxi «me cago encima» Kadijevic, Patricio «me afanaron una vocal del apellido» Grgona, Leonel Martens y Darío Forestello.

Esa sería la primera de varias experiencias en el ascenso. Afuera jugó en el Treviso de Italia (2006/07), Galastasaray B de Turquía (2007) y desde el año pasado en el Vllaznia Shkodër de Albania (2008/09).

Si llegaron a esta parte del post y se aburrieron un poco, cambien la cara porque viene lo mejor. Suban los parlantes, agarren cualquier botellita de agua que tengan en la heladera y soporten los casi 8 minutos del video que este impresentable subió a la red. Ojo, lo que van a ver también es muy embolante, pero si se toman una pepa casi que no se dan cuenta.

Báez Edgar

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Edgar Feliciano Báez Fernández

Delantero de esos que están destinados a hacer una carrera digna dentro de su país, pero que cuando se alejan un centímetro de su tierra natal fracasan estrepitosamente, convirtiéndose en jugadores de cabotaje.

Nacido en la localidad paraguaya de Itaguá el 21 de marzo de 1972, Báez debutó en la primera de 12 de Octubre dos décadas más tarde. Ese mismo año pasó al Guaraní, donde se mantuvo mediados de 1994, cuando abandonó por primera vez el paraíso del chipá y el tereré para probar suerte en el exterior.

Fue para sumarse a Huracán de Parque Patricios, equipo que era dirigido por Héctor «Cebollita subcampeón» Cuper y que venía de lograr un meritorio segundo puesto en el torneo clausura.

Debutó como titular en la quinta fecha del Apertura, el 1 de octubre, contra Talleres en Córdoba, en un empate 2 a 2. Ese día le dejó el lugar a Rodolfo Gustavo Flores a los 56 minutos.

Una semana más tarde, fue de la partida en la victoria por 3 a 1 ante Boca. Fue la única vez que se pudo dar el gusto de disputar un match completo.

Siete días después, contra Velez (1-4) volvió a salir desde el arranque pero promediando la segunda mitad fue reemplazado por Flores.

Su cuarto y último partido lo jugaría el 23 de octubre, a sólo 22 días del debut, contra Lanús (0-1), dejándole el lugar, una vez más, al Guapo Flores a los 60 minutos.

Menos de un mes le bastó a Cuper para darse cuenta que Edgar Feliciano Báez no estaba programado para jugar en Argentina.

Así dejó atrás las tardes en la Quema al lado de Huguito Morales, Pedro Rómoli, el ignoto Leonardo Francica, José Carlos Fantaguzzi, Víctor More, Jorge Cruz y el barra brava, Luis César Arrieta.

Volvió a desputar el vicio en Guaraní (1995/1996), donde se ganó una convocatoria para la selección paraguaya, y en 1996, una nueva chance en el fútbol internacional.

Fue en Brasil, y nada más y nada menos que con los colores del poderoso Santos de São Paulo, conjunto entrenado por Vanderlei Luxemburgo. Cuenta la leyenda, que Edgar fue contratado luego de los dirigentes brasileños vieran un VHS repleto de goles de su hermano, el popular Richart Báez. Una vez que los brasileños se dieron cuenta del error intentaron anular la transferencia, pero ya era demasiado tarde.

Claro que no fue esta la única vez que el actual técnico del Palmeiras contrató al jugador equivocado, en 2006, nuevamente en el equipo de Pelé recomendó el fichaje del mexicano Antonio de Nigris, pero en la conferencia de prensa lo confundió con su hermano, Aldo. El cuate apenas duró 2 partidos.

Báez vistió la casaca paulista en 15 ocasiones (11 veces por el Brasileirão 1996 y 1997 y 4 por la Copa do Brasil), y convirtió 2 goles, a Figueirense y Coritiba. Además, se anotó con un puñado de encuentros en las desaparecidas Copa Rio São Paulo (fue campeón en la edición 1997) y Supercopa, donde le convirtió un tanto a Racing Club. En el equipo de Pelé compartió plantel con el arquero Zetti, el internacional Athirson, el anti extranjeros Viola y el baldosero Baiano.

A mediados de 1998, se rumoreó un pase al Al Hilal de Arabia Saudita pero jamás pudo ser confirmado. Reapareció en 2000, vistiendo los colores de Cerro Porteño, disputando la Copa Libertadores a la par de Aldo Bobadilla, Diego Soñora, Juan Ramón Jara, Estanislao Struway, Flavio Zandoná, Darío Scotto, César Ramirez Cajé y el japonés Nozomi Hiroyama.

En 2002, se sumó al Sol de América y se despidió de la selección (comiendo banco) en un amistoso pre mundial ante Inglaterra disputado en Anfield Road. Los últimos cartuchos los quemó entre 2003 y 2004 enfundado en la divisa de Tacuary.

Alejado de la actividad hace rato, cuando surge la ocasión se pone los cortos y sale a la cancha para defender los colores de Lambaré en los torneos de fútbol de salón para veteranos.

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Mariano Damián Mc Coubrey (El Tanque)

Hilario Ascasubi es una localidad bonaerense de casi 3000 habitantes, que tiene el nombre de un poeta cordobés que en el siglo 19 era reconocido, entre otras cosas, por su inclinación anti rosista que lo llevó a escribir el poema «La refalosa«, un crudo y humorístico relato de cómo se carnea a un unitario.

 

Mira gaucho salvajón
que no pierdo la esperanza
y no es chanza
de hacerte probar que cosa
es Tin Tin y Refalosa

 

De ese pueblo, aunque parezca increíble, salió un jugador de fútbol que alcanzó la Primera División. Aunque cabe aclararlo, el ser la estrella de su pequeño terruño no lo exime de este homenaje, sino todo lo contrario.

Nació en 1983 y con apenas 17 años debutó en la Liga del Sur, con la camiseta de Tiro Federal de Bahía Blanca (2000/2001). Sus goles lo llevaron al plantel de Rosario Puerto Belgrano de Punta Alta (2002), que participaba del Torneo Argentino B. Tras un regreso a Tiro Federal (2003), volvió a Punta Alta para vestir los colores de Sporting (2004), pero duró poco y se sumó a Pacífico de Bahía Blanca (2005).

En la actualidad, recientemente casado con Yanela, hija del ex Olimpo Darío Bonjour, recuerda aquellos días: «cuando estaba en Tiro Federal no me querían dar el pase y decidí irme a jugar a un equipo que armó mi suegro, pero prácticamente lo hacía para divertirme por el consejo que me dieron y después de mucho penar pude conseguir que me dieran el pase por un monto mucho menor al que se pedía en algún momento«.

A esa altura ya tenía casi la misma cantidad de camisetas que goles, pero fue la afición por recorrer el país la que lo llevó a pelear por un lugar en Primera División. En enero de 2006 llegó al Banfield del Gatito Leeb y rápidamente se puso a tono marcando goles en partidos amistosos. Pero el entrenador le puso freezer ni bien llegó: «Es un gran jugador pero su llegada la tomamos como una incorporación con vista al futuro, no un refuerzo«. Y el pibe siempre estuvo por debajo de Sand, Lujambio, Barijho, Cvitanich y Barrales.

 

Aquí empieza su aflicción
luego después a los pieses
un sobeo en tres dobleces
se le atraca
y queda como una estaca
lindamente asigurao,
y parao lo tenemos
clamoriando y como medio chanceando
lo pinchamos y lo que grita
cantamos «la refalosa y tin tin»,
sin violín.

 

Con su gran altura (1,87 m.) y su capacidad para aguantar la pelota, ganó participación en Reserva a la espera de una oportunidad en un partido oficial…que jamás le llegaría. A mediados de 2006 lo prestaron a Platense, dónde sólo permaneció un semestre junto a Mauricio «pasé por Racing y nadie se dio cuenta» Ferradas, Juan Casado, Osvaldo Barsottini y Ángel «mientras esté Núñez, zafo de que me digan gordo» Puertas, entre otros.

Su aporte en el Calamar fue escaso pero al menos le hicieron un penal que derivó en un gol de Guillermo Báez ante Huracán de Tres Arroyos. Eso fue casi lo último que hizo en Vicente López porque rápidamente volvió a Banfield, donde le dieron vía libre para que se marchase a la segunda división de Ecuador. Allí fue dirigido por Juan Amador Sánchez en el Aucas (2007), donde jugó con su compatriota Nicolás Borlenghi.

Al inicio de la temporada 2007/08 se sumó al plantel de Olimpo de Bahía Blanca y otra vez vivió en carne propia eso de actuar en amistosos de prueba pero nada de partidos oficiales. Igual no lo ayudaron mucho, lean esta formación: El arquero; Martín Picabea, Villavicencio, Federico Mancinelli, Cristian Tavio; Diego Barrado, Adriano Pagliacci, Martín Asencio, Marcelo Ricci; Leandro González y Mariano McCoubrey.

Pero seguimos al son
de la vaina del latón
que asentamos el cuchillo y le
tantiamos con las uñas el
cogote.
¡Brinca el salvaje vilote
que da risa!

 

Como no le dieron cabida se fue a Villa Mitre (2007/08) para actuar en el Argentino A y recuperar parte del nivel que había mostrado en sus comienzos. Luego de un año en la ciudad que más supo de sus goles, pasó a Huracán de Tres Arroyos (2008/09), donde no la viene embocando tanto como él quisiera y, pese a todo, sueña con subir a la B Nacional para seguir conociendo el país.

 

Con que ya ves, Salvajón
Nadita te ha de pasar
Después de hacerte gritar
¡Viva la Federación!

 

Cae al mar

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Las noches de verano dan para todo, sobre todo si uno está de vacaciones, relajado y pensando en nada. Pero todo tiene un límite, señores. Ni el turista más desprejuiciado del mundo se anima a vestir la camisa del Cai Aimar.

(Gracias Laviero)

Bastía al Nantes 2002

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A pocos días de consagrarse como campeón del Apertura 2001, Racing recibió una oferta por Adrián Bastía, uno de sus mejores jugadores por aquel entonces. La propuesta venía desde Francia, más precisamente desde el Nantes, conjunto dirigido por el argentino Angel Marcos en el que actuaban Néstor Fabbri, Mauro Cetto y Mario Yepes.

El Polaco vio la gran oportunidad de pasar al fútbol europeo y por eso le pidió a los dirigentes de la gerenciadora Blanquiceleste que no desecharan la oferta que rondaba los 4 millones de dólares. El jugador, sin tiempo para despedirse de sus compañeros, viajó a Francia junto al vicepresidente Fernando De Tomaso y el asesor Jorge Berrio, para finiquitar la operación y ver desde la platea la victoria de su nuevo club ante el Lyon.

Por eso días, también, hasta le pidió perdón a los hinchas por su apresurada salida. Pero las cosas no salieron del todo bien. Según se dijo, los directivos de Blanquiceleste pidieron más plata de la que habían acordardo y con el cierre del libro de pases comiéndole los talones, los franceses desistieron de la compra.