
Leonardo Adrián Ricatti
Un talento de las divisiones inferiores de San Lorenzo que no pudo afirmarse en Primera y salió a recorrer el Mundo para completar un album de fotos digno de este sitio.
Delantero prometedor, entre 1988 y 1992 disputó 7 encuentros en los que convirtió un gol. Su partido despedida en el Cuervo fue el 23 de febrero de 1992, cuando ingresó por Fabián Castro en la derrota ante Talleres por 2 a 0, correspondiente a la fecha inicial del Clausura de ese año.
Después metió una seguidilla de clubes bien disímiles para quedarse bien tranquilo de que en el fútbol, como en la comida, lo había probado todo. Metió Santiago Wanderers de Chile (1992), Slovan Bratislava (1993) y Dukla Banská Bystrica (1994) de República Checa, Deportivo Aucas de Ecuador (1994), Almirante Brown de Isidro Casanova (4 partidos en la 1995/96), All Boys y muchos conjuntos del ascenso tano como el Giulanova. También en Italia tuvo un mal pase al Avellino y se fue corriendo del Esperance de Túnez, donde la pasó muy mal según reveló en una nota de Aro Geraldes para la revista El Gráfico.
“No quería saber nada, pero el empresario que me llevó me insistió tanto que hice el intento de quedarme. Estuve 10 días, pero me pasó de todo. Después de una práctica me voy a duchar; me sacó la ropa y me paro debajo de la lluvia. En eso entra el utilero a los gritos: ‘¡¿estás loco? ¿Como te vas a bañar desnudo? La religión islámica no lo permite!’, me decía en italiano. Después de eso no me quedaban más ganas de quedarme en África. Hablaba por teléfono a Buenos Aires todo el tiempo, total el empresario me había dicho que él pagaba la cuenta. Pero cuando estoy por salir para el aeropuerto, me ataja el conserje del hotel por una deuda de 700 dólares de llamadas telefonicas. Lo buscaba para matarlo, pero el técnico me calmó y pagó la cuenta de su bolsillo. Llego a Roma y cuando quiero embarcar para Buenos Aires, me avivo que también me había estafado con los pasajes”.
¿Más? Volvió a la Argentina y terminó jugando a buen nivel…en un torneo intercountry para el equipo Longchamps Rojo.
Hoy, sin las chapas largas de sus comienzos pero con el carisma de siempre, ese que lo llevó a declarar que la única diferencia con Batistuta era la cuenta bancaria, disfruta de los éxitos recolectados en su vida deportiva y nos deleita, en internet, desde el blog que reúne a la vieja categoría ’70 de San Lorenzo de Almagro. ¡Gracias por ser baldosero, Ricatti!







