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Chile 2008

Antofagasta, Chile, 2008. Selección chilena de fútbol.
Gracias Claudio
Duda existencial Nº 19

¿En qué estarían pensando Damián Luna y Jonathan Santana?
Luna Mario
Tiro Federal Clausura 2006

Tambaleante por su magra producción en su primer semestre en la A, Tiro Federal de Rosario encaró el Clausura 2006 con la famosa postura «bueno, hacemos lo que podemos, tampoco nos pidan mucho porque vamos a descender igual«.
Atrás habían quedado los ciclos de Jorge Castelli, el Indio Solari y Juan Rossi como técnicos en el Apertura 2005. Para el 2006, el entrenador Oscar del Solar intentó enderezar el rumbo de un equipo que se iba a pique. Tras 16 partidos llegó el turno de la dupla Abratti-Della Riva (2 encuentros), que se separó antes de la última jornada, quedando Leonardo Abratti como único DT.
Dentro de la cancha, los nombres que se vieron en ese campeonato fueron tantos que es imposible recordarlos de memoria. A jugadores reconocibles como Javier Cámpora, Germán Basualdo, Luciano De Bruno, Silvio Iuvalé, Gabriel Ruiz, Rodolfo Aquino, Daniel Tilger, Leandro Álvarez, Jorge Vivaldo, Hernán Buján y Ariel Carreño , se acoplaron otros como Pablo Melo, Eduardo Vilce, Adrián Romero, Lucas Barrios, Gabriel Iribarren, Miguel Abrigo, Fernando Cafasso, Ezequiel Luna, Carlos Aguiar, Mariano Fermani, Rodrigo Barucco, Federico Bugatti, Pablo Del Vecchio, Jorge Saez, Nicolás Croce, Pablo Castella, Eduardo Martín, Leandro Aquino, Alejandro Cesarini, Juan Dávola, Paolo Beraldi, Julián Magallanes, Ricardo Bernay, Germán Romero y el gran Alejo Noé Gelatini. Todos jugaron al menos un partido en ese torneo que culminó con Tiro en la última colocación, después de 3 victorias, 3 empates y 13 derrotas. Magnífico.
Monroig Héctor

Héctor Daniel Monroig (El Mosquito)
Típico delantero que sorprende en el ascenso y luego hace sapo en un equipo importante de una categoría superior. Como él hubo cientos, pero vale destacar su particular historia, que arroja estadísticas que son la envidia de muchos futbolistas de Primera División.
Asombró a propios y extraños con la camiseta de Estudiantes de Caseros, donde hizo muchos goles y se ganó el traspaso a Boca Juniors en 1986.
Jugar en un grande de la Argentina se transformó, de la noche a la mañana, en una realidad para el Mosquito, hasta ese momento un efectivo puntero derecho del under.
La certeza a la hora de entrar en el área rival no la perdió a pesar del cambio de división y las pocas chances de actuar con continuidad. En 6 partidos locales con el Xeneize hizo 3 goles, promediando un 50 % de eficacia y dándose el lujo de colgarse del alambrado de La Bombonera. Sus días en Boca, sin embargo, no fueron fáciles y nunca terminó de encontrar su lugar en un plantel que acumulaba delanteros por las dudas. Antes de despedirse, se llevó de recuerdo un match de Copa Libertadores ante River, con un cameo de Lalo Maradona.
Antes de perderse en el anonimato, Monroig amortiguó la caída en Tigre, donde dio sus últimas señales de vida dentro de una cancha. Dicen que también jugó en Lanús.
García Félix
Félix García
Hay jugadores que pasan por los clubes y dejan una marca imborrable en la memoria de los hinchas, otros que cumplen su labor dignamente y se marchan en busca de nuevas experiencias detrás de la número 5, algunos cosechan puteadas domingo tras domingo y otros pocos fluyen de manera silenciosa, casi imperceptible, como si nunca hubiesen estado allí, quedando sólo para el recuerdo del futbolero de alma que siempre se pregunta «¿qué fue de la vida de…?«. Es el caso del colombiano Félix García, un futbolista de primer nivel ladrón de guante blanco, dueño de una carrera extramadamente baldosera que trataremos de hilvanar a continuación.
Marcador central por elección descarte, nacido en Buenaventura el 5 de diciembre de 1983 y formado en las canteras del Implacables de Buenaventura y el glorioso Coopebombas de Medellín, de la liga de Antioquia. Su historia en el fútbol profesional arrancó en 2002, cuando por intermedio de Lucho Malvárez (personaje fundamental a lo largo y a lo ancho de toda esta historia) apareció en Uruguay, donde formó parte del plantel de Montevideo Wanderers, sin llegar a disputar un solo segundo de manera oficial.
Al año siguiente, pasó al Cruz Azul mexicano (2003), junto a su compatriota John Jairo Culma (jugó en las inferiores de Independiente de Avellaneda con Jimmy (r)Obando). Lamentablemente, se ve que en la tierra del Chavo del Ocho no había más lugar para chantas (la última vacante la había tomado Pablito Ruiz) y lo mandaron de nuevo para el Sur.
Recaló en Boedo, de la mano de Malvárez, quién también acercó a su hijo Luis Adrián a una prueba en San Lorenzo de Almagro. Después de un rato bajo la atenta mirada de Néstor Gorosito le bajaron el pulgar a ambos. Gracias, un gusto, pero adiós.
Cabizbajos, los pibes volvieron a Uruguay, donde estuvieron entrenando en Nacional de Montevideo. Luis Jr. (?) finalmente se quedó en el Tricolor y Félix, que al parecer tenía un poco más de talento con el balón, armó las valijas para jugar en el Iraklis de Grecia (2004), dirigido por Sergio Markarián. De su paso por tierras helénicas se llevó la foto de recuerdo porque no hay mayores registros sobre presencias oficiales.
En 2005 pegó la vuelta al paisito, para incorporarse a un equipo más modesto, el Plaza Colonia acompañando -otra vez- al hijo de su representante. Se ve que anduvo bien, porque una vez finalizado el campeonato viajó nuevamente a Europa, para probar suerte en Hungría. Pero Malvárez tenía un as bajo la manga, y el negro apareció nuevamente en Uruguay, para sumarse a Peñarol, necesitado de zagueros debido al alejamiento del gigante Joe Emerson Bizera y el baldosero Jean Jacques Pierre.
En el Manya formó parte de un container de estrellas como Claudio Flores, Gabriel Cedrés, Pablo Russo, el falso Beto Acosta, Fabián Césaro, Marcelo Tejera y dirigidos por alguien que también supo baldosear por estas tierras, como Fernando Morena. Tan lamentable fue su participación en el aurinegro que los hinchas lo recuerdan por sus expulsiones tontas y por el golazo en contra que convirtió ante Paysandú. Además de aquella ocasión en que la parcialidad del mirasol intentó ejercer justicia por mano propia con el morocho en pleno Estadio Centenario. En marzo de 2006, con la llegada de Luis Garisto, García salió como por un tubo.
Estuvo perdido en la nebulosa hasta mediados de 2007 cuando apareció a prueba en… Gimnasia de Jujuy. No convenció a nadie (en realidad no era digno de jugar con Desvaux) y se volvió a su país a los pocos días. Se sumó al Independiente Santa Fe de Bogotá, donde recién pudo hacer su estreno en las últimas jornadas, porque para alegría de los hinchas, su transfer demoró una eternidad en llegar.
A comienzos de 2008 estuvo a prueba en Atlético Juventud Soacha y Real Cartegena en su tierra natal, donde cosechó sendos fracasos. La última vez que se lo vio en una cancha fue en Costa Rica, defendiendo los colores del siempre candidato Liberia Mía. Allí mostró más de lo mismo, flojas actuaciones y goles en contra para el delirio de las hinchadas contrarias. Después de 7 partidos le rescindieron el contrato.
Se desconoce por qué sigue insistiendo con el fútbol si siempre fue un muerto nunca fue lo suyo.
Vergüenza al costo

Es cierto, se trata de una producción fotográfica. Pero en este caso no hubo disfraces de Batman o Robocop para caricaturizar a los protagonistas. La idea de la revista El Gráfico era simple: colocar a tres jugadores de River en la «vidriera del fútbol«. Nada más que eso.
La falta de buen gusto, hay que aclarar, fue pura y exclusivamente de Sergio Goycochea, Nelson Gutiérrez; y en menor medida de Pipo Gorosito, que mira a su compañero uruguayo sin salir de su asombro.
(Gracias Nano de Turdera)

