
Cristian Gabriel de La Corte
Atacante surgido en Lanús que luego de un puñado de encuentros en Primera División desapareció del mapa, dando esporádicas señales de vida que aquí intentaremos recolectar.
Surgió bajo el ala de Oscar Garré como entrenador granate en el Apertura ’97. En la fecha 4 de ese torneo ingresó por Marcelo Trimarchi en la derrota 3 a 1 ante el Ferro de Gerónimo Saccardi. Tapado generalmente por el mismo Petete, pero también por Bartelt, Raíces, Belloso, Vilallonga, Fernando Soler y José Luis Marzo, en dos años apenas juntó minutos en 11 partidos oficiales (sólo 3 como titular) y convirtió un gol frente a Newell’s, en el Clausura ’99.
La dificultad para ganarse un lugar recrudeció aún más con la llegada del año 2000. Sin oportunidades, el pibe nacido en Lomas de Zamora fue cedido a préstamo al Santiago Wanderers de Chile, donde no hizo los méritos suficientes para que el club trasandino desembolsara el 1.400.000 dólares de su opción de compra.
Regresó antes de tiempo a Lanús, donde le mostraron un cartel que decía «tomate el bondi a Sarandí». Sin protestar, se fue hasta la parada del colectivo y ahí se encontró con Patricio González, Rodrigo Mannara, el Chipi Soler y Javier Morales, que a pesar de ser rolinga reflexionó «nos hubiéramos pedido un remis para cinco personas y nos salía más barato«. Todos cayeron en Arsenal para el Apertura 2000, pero De La Corte no pudo adueñarse de un puesto y terminó esfumándose misteriosamente, mientras las frías letras del diario sólo indicaron que había quedado libre.
Reapareció en enero de 2004 como refuerzo de San Martín de Burzaco, elenco de la Primera C que supo tener una de las camisetas más feas de la historia de la humanidad. A esa altura ya teníamos la sospecha de que no volvería a jugar en la máxima categoría pero tampoco era para dejarnos con esta incertidumbre. Pasaron 4 años y no tenemos noticias. ¡Vamos Cristian! ¡Que no se corte!.






