Camaño Martín

Martín Camaño (Tortón)

¿Qué puede hacer un gallego recién llegado a Bahía Blanca? Pedir prestado un Tarjebus, tomarse la 14 o la 17 y bajarse en el centro. Bueno, no sabemos si exactamente fue lo que sucedió con Martín Camaño, pero tampoco debemos estar tan lejos de la realidad. Seguramente se aburrió de caminar por O’ Higgins, Donado, Chiclana y Sarmiento, hasta dar con la sede de Olimpo. Y ahí empezó la historia.

Venía de jugar poco en el Elche (2002/03) y no traía demasiados antecedentes, salvo la recomendación de Oscar Mena, que ofició de compañero y anfitrión durante su estadía. En enero de 2004 el español hizo la pretemporada con el conjunto aurinegro en Puerto Madryn, junto a Jorge Vivaldo, Mauro Laspada, Gustavo Bordicio, el Loco Duré, Javier Mazzoni, Mauricio Hanuch y el pibe al que todos saludaban en francés, Martín Bonjour.

Con sólo 18 años, Camaño trató de adaptarse al fútbol sudamericano pero no le fue sencillo. En julio de ese año regresó a su país y fichó para el Albacete (2004 a 2006), donde no le dieron demasiada cabida y terminó actuando para el Albacete B. Incluso en un foro del club un hincha recordó que el pibe sólo jugaba para pagarle favores al padre. Preferimos no seguir investigando.

Con un mal pase a Dunfermline de Escocia y muchas otras frustraciones en su mochila, pasó al FC Cartagena (2006/07), donde creímos que se retiraría de la actividad. Pero no.

En julio de este año reapareció en la Argentina y aprovechando que alguien inventó que era marcador central del Real Madrid B, se sumó a los entrenamientos de Huracán de Parque Patricios, bajo la dirección técnica de Claudio Úbeda.
A juzgar por cómo juega la defensa del Globo, estuvieron muy mal en no aprobar su contratación.

San Lorenzo marca «San Lorenzo» 1999-2000

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Al finalizar el contrato con New Balance y no encontrar ninguna propuesta interesante, los dirigentes del Cuervo decidieron fabricar su propia ropa. El primer modelo marca «San Lorenzo» (1), estrenado en la copa de verano 1999, conservaba detalles en las mangas que recordaban al diseño anterior. La diferencia radicaba en el cuello blanco y un listón del mismo color que nacía a la altura de las axilas.

Ya para marzo de ese año salió a luz la camiseta alternativa, totalmente blanca y con unos bordes azulgranas sobre los hombros (2). La camiseta titular, para ese entonces, había mutado de una forma particular: escudo a la derecha, listón central rojo, delgadas líneas blancas entre los bastones y cuello tricolor en forma de una V cortada, sin solapa (3). Todo eso acompañado por una fea combinación de triángulos azulgranas en las mangas.

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El cuarto modelo de fabricación tercerizada (la ropa la hacía Mebal) fue utilizado en un match ante Argentinos Juniors y era definitivamente horroroso (4). El arribo de la extranjera Luanvi en abril de 1999 suponía la desaparición de la firma «made in casa». Pero la frustrante incursión de la empresa española en la Argentina provocó el regreso de la pilcha «San Lorenzo» en septiembre de ese mismo año. Con un cuello renovado (azul y con solapa), escudo en el medio y una extraña insignia del CASLA encerrada en un triángulo blanco (5), el conjunto de Boedo sorprendió otra vez. Pero sería recién el comienzo. A los pocos días presentó el mismo modelo pero con el logo aggiornado: el nombre del club sobre dos tiras con los colores tradicionales (6).

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El Ciclón mantendría, por unos cuantos partidos, los vivos en hombros y mangas para la casaca alternativa (7). Luego adoptó el cuello de la camiseta suplente para la titular (8), generando un cambio prácticamente imperceptible para cualquier hincha. Hubo que esperar hasta febrero de 2000 para conocer el novedoso diseño blanco con rayitas azules y rojas (9) que San Lorenzo usó frente a Newell’s.

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El último invento de la marca propia fue una camiseta con el cuello en V y el viejo escudo en el medio del pecho (10), que salió al campo de juego en un puñado de partidos. Después la institución firmaría un convenio con Signia y obtendría el título al año siguiente.

Boca 0 – Espanyol 0 (1981)

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El resultado ayudó a que el partido sea poco recordado. El Espanyol de Barcelona visitó la Argentina en mayo de 1981 y enfrentó amistosamente a Boca en la Bombonera. El equipo de Marzolini venía de caer ante Talleres de Córdoba por el torneo local y buscaba levantar el ánimo. No pudo contra los españoles (empataron 0 a 0) y tampoco 4 días más tarde ante Instituto de Córdoba (otra igualdad sin goles), aunque luego se sacaría la mufa y se adjudicaría el torneo Metropolitano.

Morales Cristian

Cristian Gastón Morales

Tuvo el temperamento suficiente para afrontar problemas de verdad, como cuando sufrió la pérdida de su padre y tuvo que continuar la vida junto a su madre y sus once hermanos. No era fácil, con 15 años, ponerle el pecho a la situación. Pero en ese momento apareció un llamado de José Néstor Pekerman y comenzó su sueño de Selección.

Por ese entonces entrenaba en las inferiores de Platense y pintaba como un buen volante zurdo. Bastante para su edad. Pero nada comparado a la oportunidad que le ofrecía José: integrar la Sub 17, vivir en el predio de la AFA de lunes a viernes y colaborar en la utilería. Fue en ese contexto que se hizo conocido, especialmente cuando fue entrevistado por el diario La Nación en 1998, y contó anécdotas relacionadas a sus enemigos del baby fútbol:

«Cuando llegué a Ezeiza me quería morir, porque al primero que vi fue a Flores. Me acuerdo de que agaché la cabeza, porque si no, nos agarrábamos a las trompadas. Con Flores estaba todo mal, no sabés la pica que teníamos; si en la cancha hasta nos escupíamos en la cara. Con el tiempo nos hicimos amigos«, recordó Christian.

A los pocos días, se sumó Gabriel Marra, con quien también había vivido lo suyo en aquellos partidos.

«Marra y su equipo nos ganaban siempre, pero un día nos tocó a nosotros: fue 7 a 0 y Marra terminó llorando. Me acuerdo de que ese día hice un gol de rabona y le tiré un cañito a él«, contó Christian.

-Y con los juveniles, ya tenés historias para contar…

Sí, haber ganado en mayo último el torneo de Salerno con el Sub 17 fue lo máximo. Todavía guardo un gustito especial en mi corazón. Te soy sincero, jamás me hubiese imaginado jugar en Platense y, menos todavía, salir campeón con el seleccionado. Pero lo que recuerdo con más cariño es el gol que le hice a Hungría en ese campeonato: fue el primero con la camiseta argentina. Me acuerdo de que como festejo me besé los dedos en cruz, miré al cielo y le dediqué el gol a mi viejo.

Al año siguiente participó del Sudamericano de la categoría, en Uruguay, junto a José Perzán, Fernando Spinelli, Carlos Marinelli, el eterno juvenil Nico Medina, Pablo Calandria, Lisandro Sacripanti y Sebastián Rovira, entre otros. Además, integró el plantel de Platense en la máxima categoría (con el número 21) y el 10 de noviembre de 1999 debutó en el Nacional B frente al Deportivo Morón. Se perfilaba para triunfar.

El año 2000 fue bastante convulsionado para Morales. Primero fue protagonista de un hecho confuso y violento, en el que se vieron involucrados barrabravas armados, empleados, dirigentes, jugadores del Calamar y hasta familiares (ver 1,2, 3, 4). Con la marea un poco más calma, volvió a ser noticia cuando el grupo empresario de Norberto Reccasens anunció la compra del 85 % de su pase y el de su hermano Benito, que jugaba en la Sexta.

Si el 2000 fue movido, el 2001 fue definitivamente inquieto, ya que tuvo la suerte de jugar en la A para dos equipos distintos sin ser un consagrado ni mucho menos. Primero debutó con la camiseta de Lanús, en la derrota 2 a 1 ante Los Andes por la fecha 6 del torneo Clausura. Después quedó libre y atreviéndose a cruzar esa delgada línea que para algunos significa una traición, se olvidó de su pasado en Vicente López y pasó a Argentinos Juniors. En el Bicho participó de una frustrante jornada en la que se impuso Estudiantes por 4 a 0, exactamente una rueda más tarde de su estreno en la elite. Contando sus dos únicos encuentros en Primera, recolectó 59 minutos que no le sirvieron para sustentar una trayectoria que hasta ese momento había amenazado mucho más de lo que había concretado.

Después de su experiencia en La Paternal no pudo volver al Marrón, por lo que intuímos que podía ser el mismo Cristian Morales que en la temporada 2006/07 jugó el torneo Argentino para Maronese, al menos es un equipo que suena parecido (?). Pero no, no es el mismo tipo y no abundan los datos sobre su paradero. Teniamos dos opciones: hacer una marcha de silencio o publicar este post. Y bueno, como diría el gran Peter, están muy caras las velas.

En cualquier momento juega con el hijo

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Repasamos los hechos más importantes del mundo baldosero en los últimos días:

– Parece increíble pero el Ciruelo Piaggio sigue jugando al fútbol. ¡Y la rompe! Hace unos días hizo 2 goles en la liga de Villegas para clasificar a su equipo a las semifinales.

Junior Ischia es la prueba viviente de que Cumbio no es el único flogger que triunfa. El hijo del Pelado es la figura de Santamarina de Tandil. La semana pasada metió su primer gol en el fútbol argentino y provocó mucha ilusión en los hinchas, que estarían por levantarle un monumento al lado de la piedra movediza.

– El Beto González, compañero de Campi en Juventud Antoniana, metió un gol en el triunfo sobre Racing de Córdoba por 3 a 0.

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– Otro que no desaprovechó la oferta «haga un gol si es baldosero» es Fernando Soler. El Chipi debutó de buena manera con la casaca de Del Bono de San Juan, en el Torneo Argentino B. Y modesto como pocos, tiró «fue con el pecho. Me estaban agarrando de la camiseta, por eso no pudo hacerlo de cabeza«. Físicamente se lo notó un poco cambiado, quizás pegó canje de aceitunas.

– ¡Las cosas que uno se entera en Internet! Según Wikipedia, uno de los máximos ídolos del Moto Club de São Luís es Fernando Forletta. ¿Quién hubiese imaginado que el ex Central haría patria en Brasil?

Si tenés más información que creas merecedora de este espacio, dejala en los comentarios, comunicate por e-mail o a través de nuestro formulario de contacto.

Clara Jorge

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Jorge Luis Clara

Puntero izquierdo juninense de la raza de futbolistas con nombre/apellido/apodo de mujer, como José Orlando Berta, Teresa Cancelarich, Samanta Rodríguez Peña, la Tota Fabbri y muchos más. Debutó en la primera de Independiente en 1981 y en apenas un par de años fue prestado a Sarmiento de Junín (1983, 20 tantos en 37 cotejos), donde cumplió con una destacada labor y se ganó el regreso al Rojo.

Hasta su partida a Gimnasia y Esgrima La Plata en la temporada 1985/86, disputó 35 partidos y convirtió 5 goles en torneos locales para el cuadro de Avellaneda, dejando a los hinchas con las ganas de ver su verdadero potencial. ¿A su favor? Integró el equipo que ganó la Libertadores en 1984.

Una vez en el Lobo, ratificó su condición de promesa estancada (aunque vale decir que en sus inicios se vio perjudicado por una lesión) y sólo jugó 2 encuentros que le sirvieron de despedida en la máxima categoría. Su melena rubia y enrulada se fue familiarizando cada vez más con el ascenso y terminó regalando su juego en Morón, El Porvenir y otros clubes del interior.

En los últimos tiempos de lo vio integrando equipos de veteranos de Independiente, donde se reencontró con compañeros consagrados como Bochini y Mandinga Percudani; y también formó parte de un rejuntado de Gimnasia que disputó un clásico ante Estudiantes con figuras ochentosas, en el Día Provincial de la Lucha contra las Adicciones. Ese día seguro que se animó a tirar un caño.