En cualquier momento juega con el hijo

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Repasamos los hechos más importantes del mundo baldosero en los últimos días:

– Parece increíble pero el Ciruelo Piaggio sigue jugando al fútbol. ¡Y la rompe! Hace unos días hizo 2 goles en la liga de Villegas para clasificar a su equipo a las semifinales.

Junior Ischia es la prueba viviente de que Cumbio no es el único flogger que triunfa. El hijo del Pelado es la figura de Santamarina de Tandil. La semana pasada metió su primer gol en el fútbol argentino y provocó mucha ilusión en los hinchas, que estarían por levantarle un monumento al lado de la piedra movediza.

– El Beto González, compañero de Campi en Juventud Antoniana, metió un gol en el triunfo sobre Racing de Córdoba por 3 a 0.

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– Otro que no desaprovechó la oferta «haga un gol si es baldosero» es Fernando Soler. El Chipi debutó de buena manera con la casaca de Del Bono de San Juan, en el Torneo Argentino B. Y modesto como pocos, tiró «fue con el pecho. Me estaban agarrando de la camiseta, por eso no pudo hacerlo de cabeza«. Físicamente se lo notó un poco cambiado, quizás pegó canje de aceitunas.

– ¡Las cosas que uno se entera en Internet! Según Wikipedia, uno de los máximos ídolos del Moto Club de São Luís es Fernando Forletta. ¿Quién hubiese imaginado que el ex Central haría patria en Brasil?

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Clara Jorge

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Jorge Luis Clara

Puntero izquierdo juninense de la raza de futbolistas con nombre/apellido/apodo de mujer, como José Orlando Berta, Teresa Cancelarich, Samanta Rodríguez Peña, la Tota Fabbri y muchos más. Debutó en la primera de Independiente en 1981 y en apenas un par de años fue prestado a Sarmiento de Junín (1983, 20 tantos en 37 cotejos), donde cumplió con una destacada labor y se ganó el regreso al Rojo.

Hasta su partida a Gimnasia y Esgrima La Plata en la temporada 1985/86, disputó 35 partidos y convirtió 5 goles en torneos locales para el cuadro de Avellaneda, dejando a los hinchas con las ganas de ver su verdadero potencial. ¿A su favor? Integró el equipo que ganó la Libertadores en 1984.

Una vez en el Lobo, ratificó su condición de promesa estancada (aunque vale decir que en sus inicios se vio perjudicado por una lesión) y sólo jugó 2 encuentros que le sirvieron de despedida en la máxima categoría. Su melena rubia y enrulada se fue familiarizando cada vez más con el ascenso y terminó regalando su juego en Morón, El Porvenir y otros clubes del interior.

En los últimos tiempos de lo vio integrando equipos de veteranos de Independiente, donde se reencontró con compañeros consagrados como Bochini y Mandinga Percudani; y también formó parte de un rejuntado de Gimnasia que disputó un clásico ante Estudiantes con figuras ochentosas, en el Día Provincial de la Lucha contra las Adicciones. Ese día seguro que se animó a tirar un caño.

Manis con parche (1987/88)

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El glorioso Mandiyú de la temporada 1987/88 no era un canto a la elegancia, está claro. Algunas camisetas tenían el «Cablex» borroneado, casi imperceptible. Y el arquero Oscar Manis, acostumbrado a cambiarse de equipo como de medias, no tuvo mejor idea que parchar el viejo sponsor de su buzo con cinta blanca.

Cravero 1996

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El Apertura ’96 nos regaló un momento difícil de olvidar: el Chango Cravero atajando para Lanús. Eso ocurrió el 30 de noviembre de ese año, cuando el Granate recibió al ilusionado Independiente de Menotti.

El conjunto de Cúper se puso en ventaja en el primer tiempo con un gol del mismísimo Daniel Cravero, pero no pudo sostener el resultado y se encontró con el partido igualado a los 19 minutos de la segunda parte gracias a un tanto José Luis Calderón. Todo empeoró a los 46 minutos, cuando se fue expulsado Carlos Roa por la ley del último recurso y, con un tiro libre en contra, Cravero tuvo que hacerse cargo del arco en los últimos segundos.

Aprovechando al máximo la última bola de la noche, el Toro Acuña tocó corto para Caldera, que sacó un zurdazo mordido que rebotó en el Chupa López y descolocó al improvisado arquero, que nada pudo hacer para evitar la caída de su valla. Ganó el Rojo 2 a 1.