Marcelo Omar Maidana
«Persevera y triunfarás«, podría ser el lema principal de la carrera de Marcelo Maidana, zaguero central rosarino que se formó en el club Oriental y que a los 13 años se sumó a las divisiones inferiores de Rosario Central con un vagón de ilusiones a cuestas.
Las cosas no fueron fáciles, le tocó ver cómo sus compañeros subían escalones, otros que se iban en busca de continuidad y él seguía ahí, estancado, sin poder dar un paso hacia adelante, y sin posibilidades de buscar suerte en otras latitudes. El debut oficial le llegó tarde, ya de grande, a los 23 años y si no fue el soñado, pegó en el palo. Se dio el 19 de octubre de 2002, en Arroyito, en el empate 2 a 2 frente a Talleres de Córdoba, y dirigido por César Luis Menotti. Ese día acompañó al Cata Díaz en la zaga central, y compartió cancha con el paradigma del jugador/hincha, el Rifle Castellano, Luciano De Bruno y Martín Mandra.
Cuando terminó la temporada y le dijeron que no iba a seguir, no se hizo problema. Con su objetivo cumplido, agarró el bolsito y se despidió uno por uno de los jugadores que lo acompañaron en ese sueño, así fueron pasando el Rifle, Emiliano Buttanzzoni, Pirulo Rivarola, el Colarado Fassi, Sebastián Gasparini, Gustavo Arriola, Mariano González, Agustín Lastagaray, Fernando Pierucci, Luciano Figueroa, César Delgado y, un pibe que asomaba, el optimista del gol, Germán Herrera.
Ya lejos de Rosario, recaló en Comodoro Ridavadia para defender los colores de la Comisión de Actividades Infantiles (2003/2004). Una temporada más tarde rumbeó para el norte, y con la camiseta de Gimnasia de Jujuy (2004/2005) logró el ascenso a Primera.
Claro que, cansado de peregrinar por el ascenso nacional sin demasiado protagonismo, ante la primera oferta del exterior no lo dudó y armó las valijas.
El Mineros de Guayana venezolano le otorgó la chance de disputar la fase previa de la Copa Sudamericana y así poder reencontrarse con otro ex Canalla, como Mauro Marchano. Pese a actuar con cierta regularidad, cuando finalizó la temporada no le renovaron el contrato y tuvo que retornar a la Argentina.
A la vuelta, Atlético Tucumán (2006/2007) lo cobijó y lo volvió a poner en la vidriera del fútbol internacional.
Y así es que desde mediados de 2007, Marcelo Maidana hace las delicias del pueblo bolivariano, defendiendo los intereses del Deportivo Italia destacándose por su sacrificio y llegada al gol, a favor, y en contra.







