
Sergio Orlando Recalde (Pechito / Teco)
Un verdadero trotamundos. Su amor por el fútbol lo llevó a hacer una carrera desprolija, despojada del hilo conductor que suele tener la mayoría. Puteado por algunos, respetado por otros, concretó una extraño pase al exterior cuando muchos imaginaban su retiro.
Surgido de las filas de Guaraní Antonio Franco de Misiones, emigró a Rosario para jugar en Newell’s, donde debutaría en 1994. Su estreno en la categoría superior fue en la última jornada del Apertura de ese año, con victoria 1 a 0 de La Lepra ante Huracán. Ese día se bancó todo el partido como lateral derecho, ante la ausencia de Mamita Basualdo.
En el Clausura ’95 tuvo la oportunidad de participar en otros 5 encuentros, generalmente como carrilero e ingresando en los segundos tiempos, pero su suerte, vale decir, ya estaba echada. Sin llamar mucho la atención se despidió de Malvestitti, Calcaterra, Marcos Borges y Terremoto Cejas, mientras armaba el bolso para buscar nuevos horizontes.
Luego se bajó en la estación de Quilmes y se mandó para las instalaciones del Cervecero, donde le hicieron firmar un contrato que incluía tener como compañeros a Llop, Tuzzio y Quatrocchi durante la temporada 1995/96 del Nacional B. Ignoto para el desconfiado simpatizante cervecero, recibió una buena señal por parte del técnico Ricardo Villa (hacía dupla con Larrosa), que salió a bancarlo públicamente con la la frase «es un pichon de Vivas«. Por supuesto que el ex Newell’s sólo disputó 2 partidos (y de forma lamentable), provocando la ira de la platea quilmeña, que lo tomó de punto y logró que no juegue nunca más.
Un año más tarde volvió a ponerse el esnorkel para bajar hasta la Primera B y defender los intereses de Argentino de Rosario. Lo curioso es que después de una temporada pegó el gran salto de su trayectoria: el fútbol internacional. Cerro Porteño de Paraguay (1997-2000) le dio de comer durante muchos años y le otorgó la grata oportunidad de disputar la Copa Libertadores. También pasó por Libertad (en la 2002/03 jugó con Justo Villar, Carlos Bonet, Estanislao Estruway y Derlis Soto) y 12 de Octubre, antes de sorprender a varios, concretando una transferencia al fútbol italiano. ¿Milan? ¿Parma? ¿Penne Calcio? No, menos que eso. En el 2005 arribó al Budoni, modesto conjunto le abrió las puertas de Europa.
A mediados de 2006 comenzó a ponerse melancólico y se puso un objetivo bien claro: volver a vestir los colores rojinegros en el pecho. Así fue como regresó a Misiones para actuar en Crucero del Norte, team de casaca amarilla pero con la yerba Rosamonte de sponsor. En ese club Recalde se trató con el arquero Hernán Santa Cruz y el Suligoy trucho.
En agosto de 2007, cuando parecía que la trayectoria de este hombre estaba acabada, volvió a patear el tablero con un nuevo pase a Italia. Tanto los medios como la AFA dieron cuenta de esa transferencia pero nunca se supo a qué equipo había arribado. Hoy es un desaparecido futbolístico.