
Ariel Francisco Santoro
Nacido en 1968 en la futbolera localidad de Empalme Villa Constitución, como Andrés Rebottaro, Abel Balbo, Sergio Berti y tantos otros, el pibe Ariel Santoro tenía pocas posibilidades de escaparle a la pelota. Con el tiempo se transformaría en un jugador profesional, de esos que de tanto en tanto se ganan ovaciones…y puteadas. Los hinchas de Rosario Central, el club donde hizo las inferiores, recién empezaron a mirarlo con algo de tranquilidad luego de su partido consagratorio, en la 15º fecha del Apertura ’90, cuando convirtió 3 goles ante Chaco For Ever. Hasta ese día nunca había convencido a los simpatizantes canallas, ávidos de un centrodelantero que llenara el hueco que había dejado la venta de Juan Antonio Pizzi.
Sin embargo, esa épica jornada no sería el indicio de algo trascendental para nuestro homenajeado. Apenas hizo 6 tantos en La Academia rosarina (36 partidos desde 1989 a 1991) y después repartió muestras de su nimiedad en Once Caldas de Colombia (1992), Lanús (7 encuentros en 1992/93) y Atlético Rafaela (1993/94), junto a Carlos Candia y Marcelo Golinowski, Fabián Suescun, Chaleco Selenzo y José María Bazán.
Tras un tiempo con la camiseta de Argentino de Rosario (1994 a 1996), en la temporada 1996/97 se cruzó de vereda y firmó para Central Córdoba, ingresando a ese selecto grupo histórico de futbolistas que pasaron del Salaíto al Charrúa como Dalcio Giovagnoli, Claudinho y Ariel Ruggeri, entre otros.
Ya retirado de la actividad profesional, en los últimos años dio la nota en su rol de técnico de las inferiores de Central y recibiendo el carnet de socio a manos de la sub-comisión de jugadores, en simultáneo con otras glorias canallas como el Puma Rodríguez, el Oso Ferrero y Alberto Boggio. Pero si a cosas importantes nos referimos, no podemos obviar un hecho fundamental en su legajo. El 12 de abril de este año a las 23:38 (seguramente después de cenar) ingresó al sitio oficial de Carlos Bilardo y dejó el siguiente mensaje con el asunto ‘quiero participar del sorteo’: «El programa es excelente y con el dr. seguimos aprendiendo dia a dia. Gracias«. Esperemos que haya ganado algo.
Juan Pordiosero






