
Ariel Knuttsen
Debe ser jodido ser colorado. Algunos la han pegado con el fútbol de las últimas décadas, como Paul Scholes, Federico Lussenhoff, Carlos McAllister, Germán Ré, un par de escoceses y no muchos más. En el básquetbol, Ruben Wolkowyski llegó a la NBA pero no se pudo mantener. Pocos han corrido la suerte del amigo de Harry Potter, de levantarla con pala sin hacer demasiado.
Definitivamente, ser colorado no es fácil, y de esto puede dar cuenta Ariel Knuttsen. Volante surgido de las divisiones inferiores de Boca Juniors, cordobés de nacimiento, puntano por adopción y colorado como Lucas Vivas. Cultor del bajo perfil, nunca se supo de su existencia hasta el día que el Diario Clarín lo consultó sobre una posible vuelta de Diego Maradona al club de la Ribera. Al igual que Rambert, Tchami, Latorre, Guerra, Cagna, Toresani, Lorenzo, Pineda, Abbondancieri, Matellán, Fabbri, Pedro González, Cedrés, Pompei y Guzmán, opinó que Diego era prescindible, aunque claro, con él el equipo marcaría una diferencia.
Sin posibilidades de jugar oficialmente y con un solo partido en el banco de suplentes optó por emigrar a mediados de 1997. Recaló en Quilmes para disputar el complicado torneo de la B Nacional al lado de Damián Teres y Claudio Graf.
Luego de su efímero paso por el conjunto del Sur se le perdió rastro. Apareció varios años después vistiendo la casaca de Defensores del Oeste en el Torneo Argentino B. Allí, después de un par de goles, se retiró joven, a mediados de 2002, por cuestiones religiosas.
KeyserSoze
Ndr: En 2007, un medio gráfico de San Luis lo contactó y dio su valiosa (?) opinión sobre el Boca campeón de la Copa Libertadores. Curiosamente, lo presentan como si fuera un ídolo de la parcialidad xeneize que hasta el día de hoy debe desconocer que este personaje estuvo sentado a pocos metros del Bambino Veira esperando para entrar a la cancha.








