Rodríguez Lucas

Lucas Andrés Rodríguez
Defensor nacido en La Plata pero desde chico radicado en Chubut, donde arrancó su carrera futbolística en Ferrocarril del Estado de Comodoro Rivadavia. A los 15 años ya jugaba en Primera y a los 17 Víctor Doria lo llevó a Capital para que se probara en San Lorenzo de Almagro. El pibe quedó y en la pensión conoció a otro chubutense como Alexis Cabrera.
Sin saltearse etapas y como cualquier otro hijo de vecino, este clon del bailarín Maximiliano Guerra y Gabriel Milito, hizo el camino de las inferiores, quinta, cuarta, reserva y Primera.
Con paciencia esperó su chance que llegaría de la mano del chileno Manuel Pellegrini. El 16 de marzo de 2002, frente a Belgrano de Córdoba, el Ingeniero lo mandó a la cancha a los 76 minutos en lugar del Doctor Aldo Paredes. Así, Lucas se sacó las ganas de compartir una cancha con el Capé Sarría y el Bati Filomeno.
Contento pero no conforme con lo ocurrido, volvió a su hábitat natural, la reserva. Sin embargo, el fútbol le daría una pequeña revancha meses después. Ya con Rubén Darío Insúa como director técnico ingresaría por Cristian Zurita los últimos tres minutos del partido ante River en el Apertura 2002.
La llegada de Néstor Gorosito le cerró las puertas y no se hizo demasiado problema en retornar dos años a préstamo a Comodoro Rivadavía para defender los colores de la Comisión de Actividades Infantiles (CAI) (2003/2005).
A mediados de 2005 le tocó volver al Ciclón, pero Oscar Ruggeri no lo tuvo en cuenta. Se fue a Talleres de Córdoba (2005/2006) y luego lo dejaron libre al igual que Hernán Mattiuzzo, Alexis Cabrera, Nicolás Guevara, José Luis García, Omar Gallardo y Jorge «La Bala» Drovandi.
Siguió sumando kilómetros y rumbeó para Bahía Blanca, allí se incorporó a Villa Mitre (2006/2007) para ver cómo su eterno rival volvía a Primera y sufrir en carne propia el descenso al Torneo Argentino A.
Ya resignado a formar eternamente parte del under del fútbol argentino lo encontramos desde mediados de 2007 defendiendo la divisa de Comunicaciones en la Primera B Metropolitana al lado de Fernando Navas.

NdR: Al mejor estilo Maxi Ayala, Luquitas nos regala un video con jugadas y goles. A disfrutar.

KeyserSoze

Principiano Vicente

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Vicente Rubén Principiano
Excelente nombre, augurios de una carrera brillante, día de gloria, escándalo en Chile y bizarrísimo paso por el fútbol sudafricano. Se comenta que cuando sale del país en su ficha de migración pone baldosero como profesión. Y nadie se lo discute.
Enganche criterioso pero inconstante, apareció en la Primera de Racing de la mano de Gustavo Costas en 1999 y luego tuvo más rodaje con el Pampa Jorge de entrenador. Atrevido y donante de frescura para el ataque de La Academia, fue mechando buenas actuaciones con incómodas suplencias, completando 40 partidos y 1 gol (en un raro 6 a 0 contra Unión de Santa fe). Si bien colaboró con la ardua tarea de salvar al conjunto de Avellaneda de la Promoción en el Clausura ’01, ante la llegada de muchos nombres de peso perdió la posibilidad de integrar el plantel campeón del Apertura.
Su intento por volver a ser el de antes trajo aparejado un exilio poco simpático por tierras chilenas, donde vistió la casaca blanca del Colo Colo (2002), institución en quiebra que por ese entonces se reforzaba con jugadores de poca monta.
La labor del volante fue escasa y se ve que da tanto ir al banco se aburrió porque de la única manera que pudo llamar la atención fue gracias a una situación indecorosa fuera de la línea de cal. En octubre de ese año, el ex Racing fue detenido por los carabineros por conducir en estado de ebriedad, acompañado (en otro auto) por su compatriota y compañero Nicolás Tagliani. El caso rápidamente se transformó el causa de estado para los medios de comunicación, sobre todo para los sensacionalistas, y la bombra repercutió en los vestuarios del club. Después de varios días de dimes y diretes, los dirigentes colocolinos resolvieron sancionar a los argentinos de manera muy severa: una reducción del 50% en el sueldo de ambos. Principiano aceptó resignado. El Nico, en cambio, saltó ante la injusticia de recibir una pena sin comerla ni beberla, ya que en ese incidente había estado involucrado pero sin responsabilidad. Por esa razón se negó a cobrar menos hasta la finalización de su contrato y los popes terminaron echándolo. El ex Pincha no se la bancó y saltó con los tapones de punta contra el enganche: «Yo pensé que en el momento en que él se la tenía que jugar, iba a decir ‘las cosas me pasaron a mí. Nicolás no tuvo nada que ver‘”. Y agregó: «ni siquiera estaba de acompañante, yo estaba en mi auto y Vicente en el suyo. A mí me sintieron el olor en la boca y vieron que no tenía nada, así que yo pasé desapercibido. A Vicente le salió la alcoholemia y a él le paso todo esto. Pensé que Principiano era mi compañero, pero al final me mató«.
Un mes después, Princi o el Vicho, como lo apodaban, apareció en el entrenamiento con unos papeles en la mano y les dijo a todos: «Me entregaron los análisis de sangre y el resultado arrojó 0,74, que quiere decir que no estaba ebrio. La jueza me dijo que me iban a devolver la fianza y el carnet de conducir. Además, me señaló que no me tendrían por qué haber detenido«.
Por supuesto que su estadía en Chile logró una fecha de vencimiento después de ese acontecimiento lamentable y en el verano de 2003 volvió a Racing sin generar demasiadas expectativas. Para colmo, en su primera práctica se rompió los ligamentos y tuvo que comerse otro garrón. Sin embargo, en su camino hacia el letargo absoluto había una nueva chance de asomar la cabeza. Y en cierta medida la aprovechó. En su regreso oficial, el 28 de octubre de 2003, ingresó en el segundo tiempo de un partido ante Chicago para agregarle más manejo al equipo dirigido por Ángel Cappa. Principiano fue soberbio. En 45 minutos metió 3 asistencias (a Mariano González, Diego Milito y Lisandro López) y fue la figura excluyente de la victoria por 4 a 0.
Notas en los diarios, una entrevista en el programa de Niembro y la ilusión de los hincha de Racing empujaron al enlace hacia otra etapa en su carrera. Que no sería muy distinta a la anterior.
En su período 2003/04 disputó 16 partidos y luego la robó por todos lados. Además de un intento innecesario con la camiseta de Morón (2006/07) en la Primera B, representó a la Argentina en el exterior con las camisetas de Atlético Universidad de Perú (peleó el descenso en el 2004), Olmedo de Ecuador (sólo 3 meses en 2005) y Sundowns de Sudáfrica (2005/06), donde se reencontró con Cappa, el DT que lo había dejado vegetar en Reserva antes de consagratorio match ante el Torito de Mataderos.
En la actualidad se encuentra en el Monagas, tradicional equipo venezolano que posee algunos simpatizantes que, sin respetar regla ortográfica alguna, suelen ingresar a un foro para escribir cosas como: «verga el principiano. esta pasado e marisko se cae mas q arango«. Si alguien entiende, que traduzca. Igualmente sospechamos que «verga» no significa «crack».

Juan Pordiosero

Díaz Agustín

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Agustín Bernardo Díaz
Por poco zafó de ser integrante de la magnífica camada ’75 de Argentinos Juniors, aquel experimento de la naturaleza que incluía entre sus filas a disímiles personajes como Luciano Castro, Pascual Mazzeo, el Pollo Vignolo y Pininito Más, entre otros.
Eso no le negó la posibilidad de tratarlos, todo lo contrario. Se dio el lujo de conocerlos y también compartió su categoría, la ’74, con otras glorias como Nicolás Lauria Calvo, Leo «BoliviaesHollywoodymepasodetodo» Fernández y Christian Zermattén.
Surcando el lateral izquierdo hizo una carrera breve pero intensa. Después de haber disputado 3 encuentros con la camiseta del Bicho en 1995, quedó libre y pasó a Gimnasia y Esgrima de Jujuy para bajarle el promedio de edad a una defensa compuesta por Charly Batista, Gustavo Costas y Héctor Arzubialde. Y fue precisamente en el Lobo donde se tomó una gran revancha, marcando su único gol de tiro libre ante el team de La Paternal y gritándolo con todas las ganas. Además de ese partido de lunes por la noche en cancha de Ferro, jugó otros 20 cotejos con los jujeños pero no volvió a marcar.
Una lesión en una rodilla, la posterior operación y una lenta recuperación lo relegaron al olvido y recién volvió a las canchas con Central Córdoba de Santiago del Estero en la temporada 1998/99, en el fútbol del interior.
Ya retirado y abocado a su familia, hoy trabaja como administrativo en una firma que produce milanesas de soja.

Juan Pordiosero (Gracias Hernán)

Ríos Juan Ignacio

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Juan Ignacio Ríos
Todavía no se entiende si tuvo un gran representante o uno pésimo. Tal vez tuvo varios. Lo cierto es que este centrodelantero nacido en Junín en mayo de 1981, talló artesanalmente una trayectoria fuera de todos los cánones.
Iniciado en las inferiores de Villa Belgrano de su ciudad, saltó a la consideración del under cuando hizo su primera experiencia en el fútbol de AFA, con la camiseta de Los Andes (2001) en la B Nacional. Sin embargo, retrocedió varios casilleros cuando retornó a su liga de origen para defender la divisa de Mariano Moreno y River, antes de regresar al Milrayitas (2002/03) para su segundo período, el más productivo en cuanto a los números. En total, redondeó 16 goles en 45 encuentros para el club de Lomas de Zamora y provocó el interés de algunos conjuntos de la categoría.
Nadie imaginaba por ese entonces que al iniciarse una nueva temporada firmaría para Estudiantes de La Plata (2003), equipo revolucionado por la presencia de Carlos Bilardo. Tampoco lo habían planeado los dirigentes de Los Andes, que al enterarse de las negociaciones se quejaron públicamente. Sin ir mas lejos, el vicepresidente Fredy Hansek declaró: «al jugador le mandamos el telegrama de renovación de contrato, por eso está ligado al club. No está libre y no entiendo como Estudiantes se lo lleva y nos pasa por encima. El chico está en falta porque nunca se presentó a entrenar«.
Al 9 poco le importó quedar mal parado y rápidamente se sacó una foto con Juan Pablo Rodríguez Conde y Juan Manuel Ortíz Prieto, dos uruguayos que también baldosearon en el Pincha.
Ríos tuvo una insignificante participación el Apertura ’03, perjudicado por la superpoblación de atacantes. La pelea por un puesto con el Tecla Farías, Mariano Pavone, Rafael Maceratesi y Pablo Lugüercio al menos le dio la oportunidad de jugar para los suplentes en los entrenamientos, compartiendo la delantera con el Tino Asprilla.
Un par de goles en Reserva al lado de Patricio Landa Garza, Nicolas Ayr y Leonardo Pekarnik no fueron suficientes para renovar su vínculo con el León y en el comienzo de la temporada 2004/05 pasó a Defensores de Belgrano, donde sentiría de nuevo el rigor de la segunda división. Allí conoció a Leonel Unyicio, Gonzalo Gaitán, Cristian Pellerano, Matías Oyola y al Beto Yaqué, pero también a Marcelo Torres Muffoni, situación que lo haría descender a Primera B sin derecho a reclamo.
Después de un año en la institución más reconocida de sus pagos, Sarmiento (2005/06), muchos apostaban a que se afianzaría en la tercera división de nuestro país junto al ídolo de TN Deportivo, Cristian Jeandet. Sin embargo, las especulaciones en torno a su figura volvieron a fallar.
Desaparecido por completo de la geografía típica del ascenso, lo encontramos bien escondido, en Ascensión (2007), institución perteneciente a la ciudad homónima de la Provincia de Buenos Aires que se destaca por su prolijo sitio de Internet. Por ese medio nos enteramos que el 17 de noviembre el club festejará su 80º aniversario, con una gran cena-show que tendrá a Javier Calamaro como número artístico y un matambre con rusa de primer plato. La animación de la fiesta, además, estará a cargo de un tal Roberto Nastta. Es posible que cuando Ríos lea la tarjeta se le caiga un lagrimón. ¿Recordando al ex Los Andes? No, percatándose de que también va a ligar segundo y tercer plato, bebida, postre y brindis con Anana Fizz. Y todo por vestir esos colores. ¡Que lindo es el fútbol!

Juan Pordiosero

Uruguay 2 – Argentinos Juniors 0

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Con motivo de la Copa América de 1987 que luego terminaría ganando, la selección uruguaya jugó varios amistosos previos en los que se impondría sin demasiada holgura. Una victoria 2 a 1 ante Ecuador, un triunfo frente a Bolivia por el mismo score, y un extraño compromiso ante Argentinos Juniors en el que también se retiraría victoriosa.

El conjunto de Eduardo Pereira, Trasante, Nelson Gutiérrez y José Perdomo, entre otros, no tuvo inconvenientes para superar al Bichito por 2 a 0 en un match disputado en el estadio Centenario, en julio de ese año. En la foto, Francéscoli convierte el segundo ante la salida del arquero Goyén.

Juan Pordiosero