Racing La Academia/Taiyo azul

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Si el conjunto titular marca La Academia/Taiyo que utilizó Racing en el Clausura ’98 fue la piedra fundacional de esta sección, el atuendo alternativo correspondiente a esa edición limitada no podía quedar afuera.
El equipo de Avellaneda estrenó la casaca azul con mangas blancas en la 5º fecha de ese torneo (Contra Gimnasia de Jujuy), aunque recién en la última jornada (empate 1 a 1 con Newell’s) la usó con el logo de Taiyo. En la foto, podemos ver a Maximiliano Zanello vistiendo con orgullo la curiosa y olvidada camiseta.

Juan Pordiosero (Gracias Filsan)

López Hernán

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Hernán Darío López
A pesar de que su andar por la Primera División fue escaso, este defensor puede sentirse realizado en la vida. Sus días en Huracán de Parque Patricios (1996) los pasó al lado de Miguel Reynoso, Eduardo Castro, Cristian Ferreyra, Walter Mari Gauto, Sergio Arias, Gabriel Lettieri y el Guapo Flores. Lo que se conoce como Doctorado en Baldoseridad.
Además, como si le faltara algo, conoció los primitivos peinados del Chipi Barijho. Y no descartamos que él mismo, a juzgar por la foto, le haya recomendado al ex Boca hacerse los claritos.
Disputó 2 partidos en el Globo pero si les decimos que nunca jugó nos creerían igual. Acostumbrado a pasar desapercibido, se confundió entre la multitud aprovechando su nombre de pila y su apellido, ideales para camuflarse entre tantos seres humanos, incluso futbolistas consagrados, de idéntica gracia.

Juan Pordiosero

Pelé debutó con un pibe, Kammerichs no

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Hay formas y formas de enarbolar la bandera del Fútbol con Bigote. Están esos que, siendo partícipes importantes de la historia, apenas se animan a ponerse un postizo compartiendo un set de filmación con un menor de edad. Muy sospechoso.

Y están aquellos que, aún siendo ajenos al fóbal, se comprometen con la causa y encienden una luz de esperanza en el deporte mundial. Federico Kammerichs, de ahora en más el basquetbolista más macho de la Argentina (por ésto también), es un ejemplo a seguir.

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Ojalá que cunda el gesto en el ambiente que nos compete, hoy tan contaminado por muchachitos confundidos que, en lugar de ir a un bar a tomarse una grapa, se quedan en sus casas para practicar poses frente a una web cam. ¡Gracias Yacaré!

En Una Baldosa

Ginóbili Sebastián

Sebastián Ginóbili
Eligió mal el deporte. Lo suyo era la zona pintada, la pelota número 7 y chapear con el apellido. De cabeza dura nomás le dio a la número 5 y así le fue. Por su nombre, más de uno pensará que se trata del Sepo Ginóbili, el base de Quilmes de Mar del Plata, más conocido por ser el hermano de Manu. Pero no. Este ni siquiera nació en Bahía Blanca, sino que lo hizo en Casilda, provincia de Santa Fe.
Un buen día llegó a Capital, se fue a probar a Boca Juniors y quedó. Dentro de su gran intrascendencia logró llamar la atención de Carlos Bianchi, que en su vuelta al club a comienzos de 2003 lo llevó a la pretemporada. Como si esto fuera poco lo hizo jugar desde el arranque ante San Lorenzo en Salta, en un encuentro televisado, y en una formación donde la mayoría ya había tenido largos minutos en cancha. A los 59 minutos Matías Donnet ingresó en su lugar y , otra vez, se alejó de las cámaras. Siguió alternando en Reserva hasta que a mediados de 2004 pasó a préstamo Estudiantes de Buenos Aires. En el Pincha de Caseros disputó 25 encuentros y convirtió 2 goles.
Mientras Manu ganaba su segundo anillo en la NBA con los San Antonio Spurs, el Sepo trucho pegaba la vuelta a La Ribera y lo dejaban libre.
Se perdió durante un tiempo hasta que lo volvimos a encontrar a comienzos de este año defendiendo la divisa de Belgrano de Arequito, donde es compañero de un baldosero ilustre como José María Pastorutti.
Hasta acá la trayectoria de un Ginóbili que los únicos triples que conoció fueron los de miga.

KeyserSoze

Chacarita sin marca 2001

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Luego de finalizar su contrato con Envión y antes de ceder su imagen a la internacional Mitre, Chacarita vivió un momento de transición en el que vistió un uniforme bastante lindo para los tradicionalistas. Sin marca ni auspiciante, la casaca tricolor se veía como en los años 60’s. Bastones acordes a su historia y sin agregados de ningún tipo, salvo el infaltable escudo.
Para completar el cuadro de pureza hubiese estado bueno que los pantalones no lucieran el chivo de Flecha Bus. Promediando aquel Clausura 2001, el Funebrero volvió a ser moderno, ensanchó sus listones y mostró, a cambio de unos billetes, el logo de Sky Televisión.

Juan Pordiosero