Camara Zakaria

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Zakaria Camara
Misterioso jugador de origen africano que estuvo en Racing en el crudo invierno de 1997. Aunque a la distancia el caso parezca extraño, en aquel entonces las bizarreadas se superaban unas a otras en el club de Avellaneda. Simultáneamente, mientras el hombre de Mali probaba sus condiciones, también lo hacía el camerunés Cyrille Bella, la hinchada estrenaba la bandera más grande del Mundo, La Academia se preparaba para disputar las semifinales de la Copa Libertadores ante el Sporting Cristal y el plantel reclamaba sueldos atrasados. Bien a lo Racing.
Iniciado en el AS Real de la ciudad de Bamako, uno de los más importantes de su país, debió luchar contra la lógica ya que en su tierra el fútbol es mucho menos que semi profesional. Cansado de tener un trabajo paralelo, cuando cumplió 22 años tomó la determinación de expandirse internacionalmente y agarró la primera oportunidad que tuvo: una prueba en la Argentina.
El Coco Basile lo evaluó pero no le gustó. El delantero, morocho y grandote, había tenido la chance de mostrarse en algunos amistosos de la Reserva y entrenamientos de la Primera.
Luego jugó en equipos de Francia y Portugal, hasta que entendió que lo suyo estaba fuera de la línea de cal y se dedicó a robar como coach en escuelitas estadounidenses. Hoy está en la Soccer Field Academy, donde chapea con la nacionalidad francesa y un pasado en el fútbol argentino.
Se comenta que cada vez que vuelve a Mali los parientes le preguntan «¿Por qué nunca traés fotos?». Y él, apesadumbrado responde: «si tuviese Cámara Zakaría«.

Juan Pordiosero

Bochini a Boca 1988

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La prensa es responsable de muchas transferencias alocadas que, al no tener más sustento que una razón periodística y comercial, han quedado en la historia por no haberse concretado. Un caso de catálogo es la famosa tapa de El Gráfico con Ricardo Bochini vistiendo la camiseta de Boca. Eso ocurrió en enero de 1988, cuando el ya veterano ídolo de Independiente intercambió prendas con Jorge Comas, el delantero boquense, y un fotógrafo de la revista gatilló en el momento adecuado. El resto fue pura responsabilidad de los editores. Portada exclusiva y las razones de por qué el Bocha podía ser Xeneize: Su buena relación con Pastoriza, su contrato sin renovar con el Rojo y unas supuestas ganas de cambiar de aire.

La historia dice que Bochini jamás jugó en otro equipo. Al menos hasta 2007, cuando regresó a la actividad con los colores de Barracas Bolivar.

Morello Martín

Martín Morello
El tener un apellido reconocido desde chico lo puso en aprietos y seguramente le jugó en contra durante toda su carrera. Sabía que si no se destacaba en algo iba a vivir en las sombras de la fama de Tom Morello (guitarrista de Audioslave y Rage Against The Machine) y Marcela Morelo. Lucirse en el plano musical se le iba a hacer demasiado difícil y eligió seguir el camino de Bono, no el líder vendehumo de U2 sino Diego, el baldosero.
Habiendo hecho las divisiones inferiores en Independiente, el Pato José Omar Pastoriza lo hizo debutar a los 21 años el 19 de junio de 2004 en la derrota por 2 a 1 ante Atlético Rafaela en el cierre del torneo Clausura. Claro que se le complicó jugar demasiado por la presencia de los impasables Charles, Eluchans, Manrique, Martínez, Muñoz Mustafá y Salinas, entre otros.
Así y todo logró disputar 9 partidos hasta su partida a comienzos de 2006. Luego de estar colgado durante gran parte del Apertura 2005, los dirigentes del Rojo, envuelto en papel para regalo lo mandaron a Europa. Cayó en equipo del ascenso como la Ponferradina, donde va la resaca de los clubes argentinos (por allí pasaron Gatti, Raponi y Screpis). En España no encontró la continuidad deseada, apenas jugó unos minutos y una vez finalizado el préstamo lo devolvieron con moño a Avellaneda.
Como no iba a ser tenido en cuenta y no servía ni como moneda de cambio, lo dejaron libre en un grupo de jugadores entre los cuales se destacaban Maxi Ayala y Esteban Rivas, además de varios que no habían convencido como Culio, Miranda, Leyenda o Bustos Montoya.
Otra vez armó las valijas pero se fue un poco más cerca. En Colombia defendió la divisa del Unión Magdalena, donde con los ojos cerrados podemos afirmar que no le fue bien porque a los seis meses estaba de vuelta en tierras argentinas.
Poco le importó ser suplente en la Primera B en Flandria con tal de rascarse los huevos junto al especialista Hernán Ocampos y Roberto Castellón.
Por estas horas gasta tapones jugando en la poco competitiva liga hondureña, representando a Platense al lado de Darío Fabbro, hermano del ex Boca y Once Caldas.
No hay caso, llamarse Martín Morello es sinónimo de baldosero.

KeyserSoze

Oyola Diego

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Diego Adrián Oyola
Si de futbolistas ignotos hablamos, el caso de Diego Oyola debe tener, al menos, un lugar privilegiado en el arcón de los recuerdos innecesarios, esos que no le interesan a nadie.
Su profesión, la de mediocampista con orientación a la desaparición física, la practicó en Rosario Central (1995) y Douglas Haig (2000). En el Canalla sólo disputó 2 encuentros mientras que en el Milan de Pergamino (Varsky dixit) registró 8 presentaciones.
Desconocemos qué hizo antes y después de esos laburitos, pero mirando su foto interpretamos que estuvo entrenando durante varios años para que su ceja izquierda se parezca cada día más a una virgulilla (~).

Juan Pordiosero