
Hugo Darío Domínguez
Curiosa trayectoria la de este volante ofensivo sanjuanino surgido en Boca Juniors. Disputó un encuentro oficial con el club de la Ribera, bajo el mando del Bambino Veira en 1998, y después encaró una travesía sin fin que abarcó pasos por distintas partes del Mundo, incluso con un retorno a la Argentina.
En 1999 estuvo a préstamo en los Truenos de Quautitlán (México) y cuando regresó al Xeneize lo mandaron a Chacarita, donde jugó un puñado de partidos durante gran parte de 2000.
En junio del año siguiente Chiche Sosa lo puso en una lista negra y se despidió con un abrazo de «Mr. Fantastic» Pedernera. Así fue como recaló en el Olimpia de Honduras. En esa liga tan poco difundida pudo lograr lo que cualquier mortal anhela en la vida: ser compañero de Danilo Tosello y enfrentar al bromista Patricio Negreira. No contento con eso en 2002 pasó al campeón de aquel país, el Motagua, y un año después recaló en Los Alacranes de Chalatenango (no se hagan los distraídos, más de uno leyó «chala ya tengo»), conjunto salvadoreño que se caracteriza por recibir muy bien a sus refuerzos.Y si no que lo diga la prensa de ese país, que lo describió como un jugador muy parecido a Francisco Palencia pero con aspecto de rockero.
Después de esos calificativos no le quedó otra que esconder la cabeza. Tanto, que no se la vimos más. Dicen que es el mismo Hugo Domínguez que el año pasado jugó el torneo Argentino C para el Club Mercedes de la ciudad homónima. Nos cuesta creer que un jugador de su jerarquía haya actuando en esa categoría. Pero tampoco ponemos las manos en el fuego por nadie. Y menos por alguien que jugó en el Chalatenango. No es serio.
Juan Pordiosero




