Moreno Leonardo Fabio

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Leonardo Fabio Moreno (El Cantante)
Beneficiado por un fenómeno difícil de empardar, el colombiano Moreno tuvo la inédita posibilidad de baldosear dos veces en nuestro país y con más de 10 años de diferencia. Su primer paso en falso por estas pampas lo dio en 1994, cuando vistió la camiseta de Belgrano de Córdoba en Primera, y se despachó con un gol en 8 presentaciones. Nadie imaginó en ese entonces que el delantero volvería una década más tarde para intentar recomponer su relación con la Argentina.
Formado en el América de Cali (1992/93, 1998/2000 y 2003/04), debutó en el primer equipo a principios de la década pasada y tuvo varios períodos interrumpidos por transferencias a otros conjuntos de Colombia y del exterior.
La costumbre de asegurar una cantidad aceptable de goles por temporada lo llevó a ponerse los colores de Deportes Tolima (1994/95), Independiente Santa Fe (1996), Deportes Quindío (1997), Nacional de Medellín (2005) y Bucaramanga (juega ahí desde comienzos de 2007). Fuera de su nación, su periplo internacional abarcó pasos por México, donde representó al América (2000 y 2001), Atlético Celaya (2001), Jaguares de Chiapas (2002) y Lobos de B.U.A.P. (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla) en el primer semestre de 2006; En Ecuador duró muy poco defendiendo la divisa del Macará (2006) por supuestos actos de indisciplina.
Pero si por algo se lo recuerda en estos lares, es por su desafortunado paso por San Lorenzo de Almagro en 2005, cuando llegó al equipo dirigido por el Bambino Veira y declaró con entusiasmo: «soy un atacante con potencia, que se mueve mucho en la ofensiva y cuando veo la situación clara la emboco«. Se tenía fe.
En su debut veraniego la rompió. Metió un gol, dos tiros en el palo y convirtió su penal en la definición ante Independiente. A partir de esa noche casi consagratoria muchos creyeron que estaban frente al reemplazante ideal del Beto Acosta.
Pero no fue así. Compartir la lucha por un puesto con Germán Herrera, Ulloa, Edilio y el Látigo Peirone, increiblemente le fue un obstáculo difícil de superar. Eso, sumado a una pubialgia y a la frágil confianza del entrenador, terminó por ponerle oscuridad a la revancha del atacante cafetero. Como habrá sido de negativo su paso por el Cuervo que mientras él estuvo en el equipo, San Lorenzo llegó a su récord histórico de 603 minutos sin convertir goles. Para ese entonces el Bambino no estaba (el DT era Gabriel Rodríguez) y Moreno era un suplente con pocas posibilidades a pesar de que se había estrenado en la red en un partido ante Huracán de Tres Arroyos. La leyenda cuenta que a un perro que merodeaba por la zona del Nuevo Gasómetro le pusieron «Morenito» y eso terminó de derrumbar el ánimo del goleador.
Su segunda estadía en nuestro país fue tan insignificante como la primera, aunque al menos sirvió para ratificar el concepto del futbolista obstinado y desgraciado, que por más esmero que le ponga, jamás podrá triunfar en estas tierras.

Juan Pordiosero

Argentinos Juniors 1992

Frustrante labor la del Bichito de La Paternal en el torneo Apertura ’92. Argentinos, con mayoría de nombres importantes, pero también con otros de inexorable destino baldosero, terminó anteúltimo (sacó 14 puntos, con 3 victorias, 8 empates y 8 derrotas), superando sólo a Newell’s en la tabla de posiciones. En la foto, arriba: Traverso, Fernando Batista, Juan Gómez, Wirtz, Dollberg, Machín y Netto. Abajo: Sáez, Walter Pescadito Paz, Cristian Zermatten y Trapasso.
Ese intento de equipo también tenía a otras luminarias como Patricio Mac Allister, Gabriel D’ Ascanio y el ex Independiente Marcelo Reggiardo. Lo positivo, claro, fue la camiseta nevada que llegaron a utilizar.

Juan Pordiosero

Fernández Cristian

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Cristian Gabriel Fernández
Defensor y volante nacido futbolísticamente en las divisiones inferiores de Huracán. En el equipo de Parque Patricios, donde jugó 37 partidos (en dos etapas 1998-1999 y 2001-2003), conoció a Darío Cabrol, Fernando Ávalos, Ismael Villaba, Ignacio Bordad, Marcelo da Silva y Juan Carlos Padra, entre otros.
En 2003, viajó hacia Italia para sumarse al Venezia. Con cierta regularidad disputó 21 encuentros en el Calcio, hasta que, a mediados de 2004, se incorporó a Racing Club para jugar al lado de Milovan Mirosevic, Sebastián Penco, Marcelo Guerrero, Nicolás Herrera, Gustavo Arce, Leonardo Tambussi y Nestor Ruiz.
En la cuarta fecha del Apertura 2004, Boca le ganó a La Academia por 2 a 1 con dos goles de Martín Palermo. En uno de ellos, el Loco le cometió una clarísima falta en el salto a Fernández, dejándolo clavado en el pasto. El gol fue convalidado y a partir de ese momento el rendimiento del jugador en cuestión fue en declive.
Al finalizar su contrato con Racing, arribó a Chile para jugar en Audax Italiano. En el equipo itálico se dio el gusto de compartir plantel con German Arangio, otro ex Racing. Pese a haber jugado 24 partidos (16 de titular) su paso por Chile fue totalmente intrascendente, es por eso que dejó la institucion al terminar el Apertura 2006.
Tras baldosear en el país vecino se tomó un avión hasta España. Llegando así al poderosísimo Unió Esportiva Lleida de la Segunda División B. Hasta el momento ha disputado 25 partidos (21 de titular) y se luce junto a Luismi en la defensa del equipo catalán que también cuenta con los ignotos argentinos Daniel Falco y Juan Manuel Buzzi.
En la web oficial del Lleida se dice que Fernández jugó para la selección Sub-20 argentina pero no se encontró ningún dato que lo confirmara.

KeyserSoze y Marcelo

Post en simultáneo con Se La Jugaron.

Amoako Prince

Prince Koranteng Amoako
Otro caso de futbolista con nombre de banda de música como el del brasileño Creedence Clearwater, aunque claro, no le llegue ni a los talones a DJ Jah Sandro.
Nacido en la lejana Ghana en 1973. De profesión volante, arrancó su carrera a principios de los noventa en el Dakiu Youngsters de su país. Entre 1990 y 1994 completó 75 partidos y convirtió 20 goles.
En 1994 pasó al Asante Kotoko, donde fue figura. Allí, disputó 69 encuentros y anotó 30 tantos.
Dos años más tarde llegó a América para jugar en el Sporting Cristal de Perú. Es recordada su participación en el plantel que llegó a la final de la Copa Libertadores en 1997. Ese equipo estaba integrado entre otros por Nolberto Solano, Julio César Balerio, Jorge Soto y el brasileño Julinho. En el conjunto peruano disputó 15 partidos y metió 3 goles.
Luego pasó por el Deportivo Municipal (1998/1999) junto a Lalo Maradona y Fernando Calcaterra para jugar 20 encuentros y visitar la red en 12 ocasiones.
En 1999 vino a probar suerte a estas latitudes. Fue hasta Córdoba para hacer una prueba en Talleres. Ricardo Gareca le dio algunos minutos en la Copa Neder Nicola sin embargo días después le bajó el pulgar con la llegada del Sopa Manuel Santos Aguilar.
Tras haber fracasado en su incursión argenta se tomó un avión y se bajó en tierras europeas. Recaló en el Granada, donde disputó 15 partidos y anotó 5 goles.
A la temporada siguiente pasó al Nafpaktiakos Asteras del ascenso griego. Fueron 13 tantos en 15 encuentros.
En 2001 llegó a Rusia, donde haría carrera, siempre con la casaca del Saturn. Hasta 2004 defendió esos colores en 59 ocasiones y marcó en 5 oportunidades.
Allí colgó los botines, decisión que revirtió en 2006 cuando nuevamente se sumó al Asante Kotoko de su país.
Se recuerda una anécdota suya jugando para la selección ghanesa en la Copa Africana de Naciones en 2002, cuando en el partido de cuartos de final ante Nigeria tiró la pelota al lateral teniendo el arco libre mientras el arquero nigeriano se retorcía en el piso por un golpe propinado involuntariamente por un ghanés. Su equipo fue eliminado, y meses más tarde, él ligó el premio al Fair Play.

KeyserSoze

Aflojá el cogote, bigote

La saludable aparición de Roberto Ayala en la escena nacional provocó una producción de la revista El Gráfico, en 1992, con los mejores marcadores centrales surgidos en Ferro Carril Oeste. La idea del fotógrafo, la de retratar ese momento en la utilería del club con los jugadores sosteniendo una camiseta, fue finalmente lo que terminó salvando al Ratón de una vergüenza mayor. La casaca verdolaga tapó acertadamente la camisita floreada que había elegido para la ocasión. Quien no se salvó del escrache noventoso fue nuestro abanderado, Sergio Vázquez, que para diferenciarse del estilo sobrio y parco de Héctor Cúper, eligió una camisa multicolor que hoy en día nadie se pondría ni siquiera para pagar una apuesta. Encima la usó con el cuello bien cerrado. Fea, muy fea. Pero el bigote todo lo perdona.

Juan Pordiosero