Juan Pablo Raponi
Alguna vez vendedor de café y fanático de ver videos, comenzó a practicar fútbol en Unión de Alvarez junto a Leonardo Borzani, otro de los que llegaron a primera desde ese pueblo de Santa Fe.
Como jugador, fue un promisorio volante surgido de River Plate que justamente quedó en eso. En un principio sorprendió en reserva y luego de ser mechado en partidos amistosos (ante Boca en Miami) y oficiales, muchos hinchas criticaban a los entrenadores de turno por no otorgarle oportunidades.
Sin embargo, el camino transitado por este talentoso pero discontinuo valor, hasta el momento, parece darle la razón a los que no terminaban de confiar en él.
No pudo disputarle el puesto a Andrés D’Alessandro y quedó atrás de Andrés Aimar y Daniel Ludueña, por lo que en el 2003 partió a préstamo por seis meses hacia la Universidad de Chile aconsejado por Manuel Pellegrini, quien realizó una gestión personal para que anclara allí y no en el Barcelona de Ecuador.
Una inflamación en un ligamento de su rodilla derecha originada por infiltraciones le jugó en contra y tras actuar en forma intermitente, abandonó el país.
A mitad de año pasó junto a Ariel Franco al Banfield de Falcioni y salvo un encuentro ante Boca, no logró destacarse y ni siquiera pelear la titularidad.
No obstante, en la temporada siguiente tuvo la posiblidad de redimirse. Se lo disputaron entre Quilmes, Arsenal, Libertad de Paraguay, Central y Olimpo (2004-2005), y fue el equipo de Bahía quien se quedó con sus servicios.
En el debut frente a San Lorenzo mostró sus dotes con la pelota, pero no logró verticalidad y con el tiempo fue perdiendo terreno hasta desvincularse definitivamente del club teniendo incluso una mala relación con la tribuna.
Raponi no fue zonzo y ya tenía decidido partir hacia Inglaterra para jugar en el Oxford United (2005) de la cuarta división, pedido por Ramón Díaz, manager de la entidad. Dejando de lado lo deportivo y privilegiando lo económico, también se dio el gusto de compartir vestuarios con Emiliano Díaz, el hijo del popular «Pelado».
El proyecto no duró mucho, el deambuló por la reserva y al irse el ex DT de River, tomó el mismo camino.
Recaló en el ascendido Instituto de Córdoba (2005-2006) donde escasísima participación en el Apertura. Pero tras regulares desempeños y con el descenso encima, fue separado del plantel para achicar gastos junto a Damián Grosso, Gastón Pezzuti, Lautaro Trullet, Damián Facciuto, Pablo Brandán y Maximiliano Castano.
Dolido y con sed de revancha, volvió a cruzar el charco para firmar en el Ponferradina del ascenso español en el que comparte mates con Ignacio Risso, Lucas Alssandría y hasta marcó un gol en su debut.
«No me gusta dar notas ni nada por el estilo. Siempre me dijeron que tenía que venderme más, pero no estoy dispuesto a hacer cosas extrafutbolísticas para ganarme el cariño del hincha».
Fiel a su filosofía de no aceptar el mercado, continuará deambulando de aquí para allá. La decisión es de él.
Cucu



