Pedro Ignacio Sallaberry
Habilidoso y veloz puntero de raza golondrina que ilusionó al mundo futbolero cuando integró el seleccionado argentino que se consagró campeón en el Sudamericano Sub-16 de 1985 (con Lorenzo Frutos, Fernando Redondo y Hugo Maradona como figuras). Surgido de la cantera de River (1986-88), llegó a la Primera División pero no se pudo afianzar. Hizo 1 gol en sus 19 presentaciones oficiales con la camiseta de la banda roja. De paso poco recordado por Banfield (1988/89) , en el Nacional B, retornó a la elite con Chaco For Ever (1989-90), donde lograría la continuidad que le permitió disputar 33 partidos con la nada despreciable suma de 11 tantos. Y ese rendimiento le abrió las puertas de Independiente, que lo contrató sin la misma suerte: el delantero sólo disputó 6 encuentros en la temporada 1990-91. Breve e insignificante fue su paso por Vélez, en 1991, donde sólo jugó un partido y muy pocos lo registran. Esa fue su despedida de la máxima división porque después pasó por Douglas Haig de Pergamino (1992-93) y Almirante Brown (1993-94), en el Nacional B.
Confirmada la versión que aseguraba que ya no sería aquel pibe que deslumbraba con sus gambetas, se radicó unos años en el exterior para intentar triunfar en otras tierras menos exigentes. Actuó en el Bolivar de Bolivia (1994-95), primero, y en el Pachuca de México (1995-96), después. En la temporada 1996/97 retornó para defender los colores de Defensa y Justicia y no le fue para nada mal. Se destacó ampliamente, logrando el ascenso al Nacional B. Después, mostró sus devaludas condiciones en Talleres de Remedios de Escalada (1997-98) para pegar el salto hacia el grandioso Almagro (1998-99) del Colo Farías, Damián Grosso, Lino Arce, Marcelo Trapasso, Juan José Distéfano, Alianello, Panchito Maciel, Marcelo Couceiro y Lucas Pusineri, entre otros.
Se lo vio gastando sus últimos cartuchos en Cultural Argentino de La Pampa (1999-2000) y Colegiales (2000/01), donde se retiró.
Luego comenzó a estudiar y se recibió en la escuela de Directores Técnicos «Nicolás Avellaneda». Cuando lo consultaron sobre su experiencia comentó «A través de los dos años de Curso, he logrado incorporar mucha información que en mi etapa de jugador desconocía. ¡Creía que haber sido futbolista profesional alcanzaba para entender la Dirección Técnica! Pero el futbolista no piensa como Director Técnico. Piensa como jugador. De manera individual. Hoy veo el fútbol desde una prespectiva diferente. Además de muchísimos conceptos tácticos, aprendí el valor de manejar un grupo, teniendo en cuenta los aspectos didácticos y pedagógicos.Por otro lado destaco haber vivido hermosas experiencias con compañeros de toda América, y con profesores que me enriquecieron tanto en el plano futbolístico, como en el humano»
En la actualidad, forma parte de las inferiores de River Plate que coordina Gabriel Rodríguez y dicta los fundamentos de técnica para todos los chicos deseosos de aprender. Incluso, envalentonado por su nueva función, se animó a aventurar un posible sucesor: «Me veo reflejado en el juego del Keko Daniel Villalba, de la novena división. Es chiquito y guapo como yo. Muy atrevido y hábil en velocidad«.
¿Se viene el nuevo Pedrito Sallaberry?
Juan Pordiosero