Andrés Pablo Bullentini (Chiquito)
Recordado delantero del norte argentino, no al nivel de Mario Lobo, Trimarchi y Gorostidi, pero sí con una trascendencia que lo hizo famoso, sobre todo a partir de su gran tamaño de 1,98 metros (en ese momento el más alto del fútbol argentino) y talle 48 de calzado.
Actor secundario en el ascenso de Gimnasia y Esgrima de Jujuy a primera división en 1994 con 2 goles en 23 partidos, se mantuvo allí dos años acompañado por los puntas mencionados y por Campi, Arzubialde, Barrionuevo, Priseajniuc, Piaggio, Garnier y Giustozzi, entre otros.
Por ese entonces, en Clarín se referían a «las torpezas del gigante Bullentini», pero el se las ingenió para continuar en los diferentes planteles.
Aún se recuerda su anécdota cuando en un triunfo frente a Independiente, Mondragón le dijo: «No sé que festejás. Yo gano cuatro veces lo que ganás vos». Y el longilíneo respondió: «Qué me importa, si hoy te gané yo».
Ya en 1997 y no habiendo convertido en 35 partidos en la A, cruzó la cordillera para hacer dupla con Sergio Gioino en el Osorno y según los amigos de La Rompieron, fue «otro de los grandes troncos, paquetones, closet, camarotes o pianos, que ha pasado por el fútbol chileno».
Durante un tiempo poco se supo sobre su carrera, que volvió a tener color cuando apareció en Argentino de Rosario (2002) dirigido por Adrián Taffarel. Allí marcó muchos goles y fue siempre un delantero tan peligroso como respetado.
En 2004 y cerca del retiro, participó del homenaje por los 10 años del desembarco del Lobo del norte en la elite del fútbol nacional. Esa noche, se volvió a encontrar con Dómene, Moreyra, el «Pato» Ibáñez y el «Chato» Rosas.
Sin más datos que aportar y agradeciendo su inolvidable paso por primera división a pesar de no meterla, le deseamos una emotiva bienvenida.
Cucu


