Ignacio Bordad (Nacho)
Los arqueros rubios quedan en evidencia cuando se mandan macanas. Por eso, en el manual del número 1 debería existir una regla indispensable: tener cara de Chilavert. Hay excepciones, por supuesto, pero el caso del uruguayo Bordad confirma la idea de que los blondos no triunfan en el arco.
Nacido en Montevideo en 1974, apareció de muy joven en la valla de Danubio (1995-2002), donde amenazó con convertirse en un gran portero después de la ida de su colega Fabián Carini. Cuando comenzaba a gustar por sus buenas actuaciones (incluso fue convocado a la Selección charrúa), se equivocó feo en la primera final del campeonato uruguayo de 2002, ante Nacional, y se tuvo que conformar con el segundo puesto.
Para descomprimir la situación y probar sus condiciones en el exterior eligió a la Argentina. Llegó junto a su compatriota Carlos Camejo al comprometido Huracán del torneo Clausura 2003, que también tenía a Dario Cabrol y a Darío Gigena como refuerzos de lujo. Le fue imposible jugar como titular (sólo fue 2 veces al banco, porque tenía por delante a Martín Ríos y peleaba un lugar con Mariano Andújar) y desde afuera no pudo evitar el descenso al Nacional B. Sin un minuto en la Primera División de nuestro país volvió a cruzar el charco y disputó la temporada 2003/004 en Bella Vista. A pesar de todo lo bueno que prometió en un principio, su destino parece estar atado a clubes de menor envergadura como Paysandú (2005) o al más absoluto anonimato, como en estos días, donde no se sabe nada sobre su vida.
Juan Pordiosero


