Sapia Luciano

Luciano Sapia
La foto es elocuente. Ilustra a un hincha tratando de ver el partido con sol de frente como principal enemigo. Podría ser como cualquier otro de los fanáticos que acompaña al equipo de sus amores. Sin embargo, el hombre es cuestión es Luciano Sapia, un fervoroso simpatizante de Racing que se dio el lujo formar parte del plantel de Primera.
Similar al caso de Gustavo Nordfors, este delantero que comenzó a entrenar con los grandes en junio de 2001, vivió de cerca el título obtenido por el equipo de Mostaza Merlo. En el momento de la foto (11 de noviembre, 4 a 4 ante Chicago en cancha de Vélez), venía de ser operado de meniscos, rótula y cartílago de la rodilla derecha. Había hecho las inferiores en el club de Avellaneda (fue parte de la cuarta campeona de 1999, integrada por Leonardo Tambussi, Carlos Arano, Gustavo Arce, Diego Milito y Manuel García, entre otros) y trataba de sentirse parte del conjunto que obtendría la gloria después de 35 años.
Pero más allá de que Racing ganó ese torneo, la historia de Sapia no tuvo final feliz. Luego de la operación no le otorgaron chances de mostrarse y en junio 2002 se alejó de la institución.
En condición de jugador libre, se las ingenió como para ganarse un mango y no quedar en la lona. Se inscribió en el curso «Como iniciar tu negocio» dictado por la Fundación El Futbolista, en Agremaiados. Y lo completó junto a otros 13 jugadores
Googleando su nombre uno puede encontrar a un Luciano Sapia, mánager de la banda metalera Chrisallys. Sería un buen final para un baldosero.

Juan Pordiosero

Andersen Freddy

Freddy Andersen
Un verdadero fantasma. En julio de 1998, Argentinos Juniors se preparaba para afontar el Torneo Apertura con la economía de guerra típica de La Paternal. Como los refuerzos no llegaban, el técnico Chiche Sosa optó por llevar de pretemporada a varios pibes que insinuaban: Diego de la Vega, Mariano Herrón, Juan Pablo Fernández, Facundo Elfand, Luis Ávalo, Víctor Zapata, Federico Insúa y Fernando Zagharian. Lo curioso es que en ese grupo, se destacaba un moreno que jugaba de delantero. Su nombre: Freddy Andersen. Había llegado procedente de Panamá, su país natal, aunque nadie sabía bajo que circunstancias había caído en el Bichito. Tampoco nadie sabe cuando se marchó ni que fue de su vida. Otro enigma del fútbol argentino.

Juan Pordiosero

Repercusiones en el Sur

Agradecemos en esta oportunidad a la gente de Crónicas de Radio , de Comodoro Rivadavia (Chubut), por la nota que nos realizó hoy en su programa. El ciclo se emite de lunes a viernes de 7 a 11, en Radio Crónica (FM 102.1) y cuenta con la conducción del periodista Saúl Gherscovici.
En la entrevista se repasó la génesis de En Una Baldosa y algunos de los homenajes-símbolo del sitio, como el de Alejandro «El Cabezón» Allegue y Darío Dubois, entre otros.
Por supuesto que no faltó oportunidad para hablar de los baldoseros que actúan en el fútbol de la ciudad sureña, como Néstor Lo Tártaro o Silverio Penayo.
Muchas gracias a todo el staff del programa.

En Una Baldosa

Giaccone Ariel

Ariel Alberto Giaccone
Volante ofensivo con espíritu de delantero que tuvo la desgracia de debutar en Primera en una mala época de Ferro Carril Oeste. Allí intentó dar muestras de su talento, pero no lo pudo hacer ni en pequeñas grageas. Jugó 20 partidos y convirtió 3 goles para el club de Caballito, en la temporada 1998-99. Se notaba que tenía buenas intenciones, pero también era cierto que no estaba en el lugar indicado (era suplente de la fórmula Guerra-Mandra, una de las peores delanteras de la historia).
Luego pasó a Belgrano (2000-01) y obtuvo un poco más de protagonismo, aunque le costó ganarse el puesto. Sin embargo, cuando entraba, marcaba (como ante Unión de Santa Fe, en la victoria 2 a 1 del Clausura 2001). Llegó a hacer dupla con Julio Mugnaini, con todo lo que eso implica.
En 2001, el técnico argentino Miguel Salvador Isabella se hizo cargo del club Delfín de Ecuador, y lo llamó para reforzar al equipo, junto a otro compatriota, Claudio Pochettino.
A comienzos de 2002 se incorporó a Central Norte de Salta, para disputar el Torneo Argentino B. Y no tuvo ni un drama en blanquear que había llegado más por amiguismo que por condiciones. «a Daniel (el arquero Gazzaniga) lo conozco y es quien brindó las referencias para que pueda llegar a este club, en donde espero aportar toda mi experiencia como jugador para lograr el ansiado ascenso«, comentó a su llegada.
A los pocos meses se fue de nuevo al exterior. Pero lejos de fijarse en el «que dirán», aceptó su baldoseridad y fichó para el San José de Oruro, Bolivia.
Hace más de dos temporadas que juega en 9 de Julio de Morteros. Allí, en ese modesto equipo del Argentino B, extraña las tardes en las que se enfrentaba a los ídolos de la tele domingo a domingo. Pero igual, resignado y sin más opciones, se conforma con ser compañero de Mario Juárez, el hermano de Iván.

Juan Pordiosero

Especiales: un argentino en Gales


Nicolas Mazzina
Surgido de las inferiores de Boca, con pasado en alguna selección juvenil y Kimberley de Mar del Plata (29 partidos, 8 goles) Nicolás Mazzina se fue, pasaporte italiano en mano, al viejo continente en búsqueda de oportunidades que no supo tener en el fútbol local.
En julio de 2001 apareció en el Swansea City de Gales (que juega en la tercera división inglesa) junto a Matías Lencina. El equipo galés era noticia en ese momento porque había fuertes rumores de la venta por parte de su dueño, debido a millonarias perdidas. Al parecer, ambos argentinos habían llegado en el mismo «paquete» después de haberse probado en el Hibernian escocés sin demasiada suerte.
Firmó por una temporada con el conjunto de Gales pero no llegó a cumplir su contrato, ya que en en febrero de 2002, después de haber jugado tres partidos de Liga y uno de Copa, se alejó debido a problemas económicos del club.
La experiencia británica no terminó y en agosto del mismo año se unió a las filas del York FC (de la tercera división) junto a Matías Veron y dejó imágenes diversas: por un lado se dijo que era alguien rápido y hábil mientras que por otro lado, había gente que sostenía que era un truco publicitario del dueño del club en ese momento. Lo cierto es que jugó solamente tres partidos (de suplente) en un poco mas de dos meses y su contrato no fue renovado.
Luego llegó un gran hueco en su carrera deportiva , que duró hasta 2004, cuando se lo vio en un equipo llamado Agrupación Deportiva Parador en la liga regional preferente de Almería, en España, donde todavía esta jugando.

Pastor

«Un sitio delicioso»

x4

Así definió Sebastián Wainraich a enunabaldosa.com, durante la nota que nos realizó hoy en su programa, Wanna-Be, que se emite de lunes a viernes de 10 a 13, por la radio X4 (Fm 104.3).
Fanático de Atlanta, confesó que como muchos simpatizantes del Bohemio llegó a creer que Sergio Diduch era bueno por su cabellera rubia. Tampoco faltó tiempo para hablar de los laterales al segundo palo de Alcami y de las planchas al pecho de Genovese, un recio marcador central del club de Villa Crespo que marcó el sendero que luego completaría el Ninja Vallejos.
También dimos las razones de por qué aún no está homenajeado Bennetti (un símbolo de los 15 minutos de fama). Obvio, se hizo referencia a Solbes.
La entrevista abarcó terrenos de otras secciones como ÁREA CHICAS, y se tocaron los temas «Maradona-Lucía Galán» y «Orestes Katorosz-Cindy Crawford». Como buen seguidor de la página y para rematar la charla, Sebastián nos pidió un homenaje para el volante Marcelo Aldape.
Desde aquí, saludamos a Julieta, Ignacio y al resto del Staff y agradecemos por el espacio que nos dedicaron.
En Una Baldosa

Grandi Alejandro

Alejandro Sergio Grandi Mathon
Portero uruguayo que jugó poco en nuestro país, pero que dejó un grato recuerdo a raíz de su singular look y su inolvidable apellido. Desde un principio dio la impresión de que le faltaba algo para ser un grande, pero él trató de desmentir esa sensación en cada uno de los clubes donde estuvo.
Nació en Montevideo en 1968 y saltó a la consideración del pueblo charrúa en la temporada 1991-92, defendiendo la divisa de Bella Vista (había salido campeón en el ’90 pero con una participación mínima). Al año siguiente cruzó el charco y llegó a Huracán de Parque Patricios, que estaba necesitando un arquero confiable. En los 14 partidos que jugó en el Globo (1993), dejó a los simpatizantes quemeros con ganas de más. Algo que repetiría a lo largo de su carrera. Su corte de pelo con colita rutera flasheó a más de uno.
En 1994 volvió a Montevideo y se sumó a Nacional. Pero tampoco duró mucho en el Bolso, ya que en 1996 apareció en Huracán Buceo , equipo que posee una de las casacas más originales del mundo. Para 1997 se propuso un objetivo bien claro: meter tres equipos en un año. Y lo logró. Los primeros seis meses los jugó para Wanderers, y desde julio hasta los primeros días de diciembre atajó en el arco de Olimpia de Paraguay.
Cuando todo hacía preveer que pasaría fin de año en Montevideo, le salió la oportunidad de probarse en un fútbol más competitivo. El Cádiz de España buscaba un portero para reemplazar al titular lesionado (no confiaban mucho en el suplente) y aprovecharon el acercamiento del representante de Grandi. Firmó y jugó dos temporadas. No dejó una buena imágen (el equipo ibérico estuvo ocho años sin volver a contratar un portero extranjero) pero algunos lo recuerdan por su curiosa habilidad para atajar penales, virtud que mostró en varios clubes a los largo de su trayectoria. En la primera temporada (1997/98) sólo atajó 360 minutos y en la segunda (1998/99) sacó provecho de una nueva lesión del arquero titular y atajó en el Trofeo Carranza, siendo héroe en la jornada en la que le detuvo 3 penales a los jugadores del Betis. El diario local comentó «La noche más ‘Grandi’: Sin lugar a dudas, Grandi no olvidará la noche de ayer. Tras unos 90 minutos plenos de aciertos, remató la faena con 3 paradas en la tanda de penaltis, lo que provocó su salida a hombros como si de un torero se tratase«. Luego atajó 6 partidos más en la liga, pero nunca bajo la confianza del técnico.
Fiel a su costumbre «golondrina», al año siguiente volvió a Uruguay y se incorporó a Wanderers. Ya todos imaginaban que no duraría mucho en la institución que vio nacer a Enzo Francéscoli. Por eso nadie se asombró cuando se fue al River Plate uruguayo en 2000.
Un año más tarde regresó a Wanderers y allí estuvo hasta fines de 2002, cuando decidió cambiar de aire y pasó al Liverpool de Montevideo (tampoco iba a cambiar tanto). En 2004 se fue a vivir a España y comenzó a entrenar con compatriotas amateurs y ex jugadores profesionales, con los que conformó la selección uruguaya que participó, en Madrid, del Mundialito contra la discriminación y la solidaridad. Recién cuando el pueblo charrúa se enteró de eso, aceptó el retiro de uno de los arqueros con más onda de los 90’s.

Juan Pordiosero

Ávila Leandro

Leandro Ignacio Ávila (Picho)
Talento pulido en las inferiores de Independiente con perspectivas de que se convirtiera en el número cinco del Rojo durante muchos años (hasta jugó en selecciones juveniles). Sin embargo, en la etapa final el plan falló. Le pusieron a un histórico como Cascini por delante y tuvo que comer banco como loco. En 1999 sólo jugó 4 partidos y en 2000 le costó bastante jugar como titular, aunque llegó a hacerlo.
Con el tiempo los dirigentes confesaron que todo había sido producto de un malentendido. El chico no poseía excelentes condiciones futbolisticas. Pero entusiasmados por una cuestión dialéctica creyeron que sería «el dueño de la pelota» por el apellido que portaba.
Está claro que nada de eso ocurrió. Cansado de esperar oportunidades, en 2002 comenzó a replantearse su futuro, y optó por irse a otra institución. Pero eligió mal y se fue a Chacarita, donde volvió a ver nubladas sus chances con la presencia de Rosada. El ex Boca le tapaba el lugar (obvio, es volante tapón) y sólo pudo ingresar en cuatro partidos, de las diez veces que fue al banco.
No contento con eso, se quedó para completar el préstamo sin chistar pero también le tocó ser suplente en el Clausura 2003. Al finalizar su estadía funebrera pasó a la CAI de Comodoro Rivadavia, donde mostró algo de su depurado trato de pelota, pero también fue utilizado como recambio. Finalizó la temporada en buen nivel y a mediados de 2004 cayó en Olimpo de Bahia Blanca, para volver a probar las mieles de la Primera División. Pero apenas si le sintió el gustito de lejos. El Goyo Pérez no lo tuvo en cuenta y a principios de 2005 tuvo que marchar junto a Facundo Imboden, Alexis Cabrera, Luis Rueda y Sebastián García.
Ese mismo año se sumó al Éspoli de Ecuador, pero días antes de su debut se lesionó y los dirigentes se vieron obligados a rescindirle el contrato. Con la mala leche a cuestas armó las valijas y se volvió a Argentina para incorporarse a San Martín de Tucumán, en el Torneo Argentino A. Aún permanece allí, rezando para que no incorporen a otro volante central.

UPDATE

Sigue jugando en el Santo tucumano, donde comparte plantel con Javier Lavallen, Luís Rueda, Matías Saad, Esteban Gil; estaba siendo habitualmente titular pero se lesiono en un pie frente a Chacarita.

Juan Pordiosero