Centrodelantero nacido en Mar de Ajó que cumple al pie de la letra con todos los requisitos de la página. Y como si hiciera falta, le agrega un rostro único y difícil de superar.
Irrumpió en escena en la temporada 1995-96, con los colores de
Lanús. Su nombre completo, tan armenio como inolvidable, le dio la categoría de «distinto». Sin embargo, no supo utilizar los 15 minutos de fama que tuvo en la Primera del Granate y sólo alcanzó a disputar 2 encuentros. Apenas se destacó en reserva.
En la temporada 1997/98 se fue a
Brown de Arrecifes, donde integró un buen equipo dirigido por Rodolfo Motta. Un año más tarde (1998/99) volvió a Buenos Aires para jugar en
Estudiantes de Caseros, bajo las órdenes de Ricardo Canova.
En el 2000 pasó a
San Telmo, para disputar el torneo de la Primera B (debutó el 2 de septiembre ante Armenio). Y anduvo muy bien. Metió 16 goles en 35 partidos y fue el máximo anotador del «Candombero» en la temporada.
Su buen rendimiento lo llevó a
Defensores de Belgrano, para intentar pelear cosas importantes en la B Nacional. Pero las cosas no se le dieron. Incluso en un partido del Dragón tuvo la mala fortuna de concretar, según él, el mayor papelón de su carrera: «me comí un gol debajo del arco y en la jugada posterior me rajaron».
En 2001 fue transferido al
Independiente Petrolero de Bolivia pero a los pocos meses volvió al equipo del Bajo Belgrano.
En 2002 rétornó a la Primera B con la camiseta de
Almirante Brown de Isidro Casanova. Pero luego de un año en el que comió banco en muchos partidos tuvo que optar por otro camino. «
Estaría mintiendo si diría que me gusta ser suplente y creo que todos los jugadores piensan como yo. Pero eso no quiere decir que tenga problemas con los directivos ni con el técnico. La decisión de Bravi la respeto, pero si voy a quedarme para ser suplente, prefiero irme«, declaró en julio de 2003. Y a los pocos días se fue.
Quiso otra chance en el exterior y la tuvo. Se sumó a
Provincial Osorno de Chile, equipo en el que tuvo algunos conflictos relacionados a la conducta en el campo de juego. En mayo de 2004 lo sancionaron con 4 fechas luego de un partido ante el
Club Naval, en el que se comportó de manera incorrecta. Para ser claros y no andar con eufemismos: le pegó un rodillazo al arquero César Fernández y un cabezazo al defensor José Carrasco. Producto de ese golpe, el zaguero sufrió la fractura de su tabique nasal. Osorno luego despidió al argentino y le quedó debiendo plata ($1.740.000 pesos chilenos).
Con ese antecedente volvió al país para refugiarse en otro equipo del ascenso. Y encontró lugar en
All Boys (2004), donde mostró un bajo estado físico y no llegó a la decena de partidos (se dio el lujo de jugar con la Tota Fabbri y le metió un gol a Morón).
A comienzos de 2005 lo sedujo la oferta de
Banfield de Mar del Plata, que se preparaba para afrontar el Torneo Argentino B. Si bien le costó al principio porque tuvo que pelear el puesto con otros delanteros, se hizo un lugar en la ofensiva junto a Leo Serfaty y convirtió la mayoría de los goles del conjunto del Puerto en su andar por el campeonato.
Después de que su equipo quedara eliminado se desvinculó y arregló con
Santamarina de Tandil, club que también participa del Argentino B. Los dirigentes creyeron que juntando al ex hombre de Lanús con otros futbolistas de experiencia como Leonel Liberman y Roberto Saavedra podrían tener un equipo demoledor. Lejos estuvo de concretarse.
En noviembre de este año, el delantero tuvo un problema familiar y abandonó el plantel.
A 10 años de su debut en Primera, los medios siguen teniendo conflictos a la hora de escribir dos de sus nombres. Para algunos es «Avedis Armekan», para otros «Arvidis Armekan» , para otros «Avedris Armenak» y para nosotros «Avedis Armenak». Está claro que en todos los casos se hace referencia al inolvidable Patricio Bedrossian.
UPDATE
Después de su paso por Tandil, se volvió a ir al exterior, primero al Perseguí de Indonesia y luego al Mictlan de Guatemala donde sigue jugando. A fin del año pasado se vio envuelto en una polémica junto con su compatriota y compañero, Claudio Gigena, por agredir al director técnico del equipo. Cuando se creía que los daban de baja a ambos; los dirigentes optaron por cambiar al DT y mantener a los jugadores.
Juan Pordiosero