Germán Gabriel del Pino
Se sabe que en Córdoba es muy común que un futbolista pase de Belgrano a Talleres, o viceversa. No ocurre lo mismo en Rosario o La Plata, donde ese acto es considerado una traición. La Docta, en ese sentido, es más amplia. Permite el cambio de colores. Pero generalmente, ese lujo se lo dan jugadores con una dilatada carrera en Primera.
No es el caso de Germán del Pino, un acotado defensor que pasó por las filas de los dos más grandes de Córdoba en su corto e insignificante paso por la máxima división. Debutó en
Belgrano (jugó 27 partidos e hizo un gol en la temporada 1991/92) y luego pasó a
Talleres (8 encuentros en 1992). Hizo todo lo que tenía que hacer en menos de dos años. Incluso lo expulsaron en un partido ante Platense. Lo que se dice
poder de síntesis.
Juan Pordiosero