Rocco Leonel

Leonel Rocco

Generalmente el arquero es el puesto con mayor vida dentro de un mismo club. Algunos suelen realizar campañas completas en una misma institución. Sin embargo, no siempre se cumple esa costumbre. Algunos deben peregrinar en busca de un sueldo que los mantenga vivos y no tienen tiempo para encariñarse con una camiseta (o mejor dicho, con un buzo). Es el caso de Leonel Rocco, un guardametas de condiciones dudosas pero con un currilum bastante importante. Debutó en su país, en el arco de Progreso (1990-91). De ahí pasó a Mandiyú de Corrientes, que contrataba todo lo que anduviese más o menos bien en tierras limítrofes. Estuvo un año en la Argentina (1991-92) y jugó 14 partidos. Suficiente para un pibe que había llegado como uno más. Volvió a Uruguay y se sumó a un grande, Nacional de Montevideo. Pero estuvo poco tiempo. La temporada 1994-95 la jugó para Rampla Juniors. Allí provocó el gran salto profesional de su trayectoria, ya que al año siguiente se lo llevó el Tampico de México. Muchos creyeron que no volvería. Y por varios años Rocco les dió la razón. Jugó en distintos países (con un regreso en el ’99, en Bella Vista). En 2000 se fue a Colombia, y pasó por Independiente Santa Fe, Bucaramanga e Independiente de Medellín. De éste último elenco colombiano fue dejado en libertad por bajo rendimiento. La 2003-04 la jugó en el Melgar de Perú, en lo que sería (hasta el momento) su último paso por el extranjero. Actualmente es el portero de Rentistas de Uruguay. Atajó varios penales en su carrera y eso le da un plus que lo distingue.

Juan Pordiosero

Calcaterra Fernando

Fernando Daniel Calcaterra
Es uno de los valores surgidos en Newell’s (1991-1994) durante la era Bielsa, aunque este delantero no tuvo muchas chances. Apareció en la lepra y tuvo la gracia divina de jugar en 1993 junto a Diego Maradona unos pocos partidos. En ese entonces intentó formar una dupla letal con Cristian Ruffini en las que alternaban Claudio Enría e Iván Gabrich. Su jornada inolvidable fue en un clásico frente a Central en el que ganaron 2 a 0 con un gol suyo y otro de Diego Garay. En aquella oportunidad Fernando declaró que «Cuando anoté me sentí como si fuera el dueño de la ciudad, fue una sensación increíble».
Sabida la cantidad de jugadores que surgen de la lepra, salió a probar suerte a la liga chilena que por ese entonces estaba en franco ascenso. Firmó para el O’Higgins de Chile y según su propio parecer tuvo su mejor rendimiento futbolístico. Volvió al país hecho un goleador y apareció luego en Platense (1995-1996). Bien de punta con Adrián Coria o Esteban Fuertes, tuvo su noche de gloria cuando hizo un par de goles frente a la Selección de Rusia que anduvo de gira por el país. Sin embargo en el Clausura solo marcó dos goles a Argentinos Juniors y a Belgrano de Córdoba. Poco se supo de el durante un tiempo, y no queda muy claro si efectivamente pasó por Deportivo Morón, pero lo cierto es que para 1998 llegó al fútbol peruano. En el Deportivo Municipal donde estuvo un año no la pasó bien. Jugó con otro Maradona, esta vez con Lalo y alguna vez señaló: «Lalo es un gran tipo, pero no se le puede comparar con su hermano». Durante la temporada y en un momento anímico pésimo, pidió a la dirigencia que regresaran los jugadores que habían sido removidos del plantel porque los suplentes eran juveniles a los que iban a quemar. Salieron últimos, marcó muy pocos goles y debieron jugar una promoción contra Hijos de Yurimaguas en la que se salvaron en el alargue. Pero hay otra historia muy particular aparecida en un medio peruano. El argentino habría invitado a un compañero a cenar y cuando bajó a comprar pizza, el huésped con mucha mala leche le habría encarado a la novia enseñándole sus tarjetas de crédito y diciéndole: «Qué hacés con ese muerto de hambre». Calcaterra lo quiso matar cuando su prometida se lo contó y hasta dirigentes del club se enteraron del tema. Tratando de olvidar ese mal trago fue adquirido por el Sport Boys (1999-2000) donde hizo buenas migas con Gustavo Tempone aunque alguna vez tentado por Osvaldo Piazza para ir a Universitario y sonó en Atlético Rafaela. Si bien fue inscripto por el Caracas FC de Venezuela nunca más se supo de él. Tampoco queda en claro la totalidad de clubes en los cuales jugó sin embargo este delantero que soñaba con llegar al Real Madrid siempre tuvo la idea de que una vez finalizada la carrera abandonar todo y ponerse a estudiar Ciencias Económicas. Vale destacar que se confesó simpatizante de River Plate, rompiendo un poco ese mito barato de las hinchadas rosarinas sobre que los jugadores de inferiores son fanáticos de la institución que representan.

Cucu

Marinilli Julio

Julio César Marinilli
Eterno defensor que arrancó en Mandiyú de Corrientes en 1992. Soportó el descenso en 1995 con la posterior desafiliación por lo que pasó con la mayoría de los jugadores a Huracán de esa misma provincia. Jugaron el año en la B y ascendieron con una goleada en el Olímpico de Córdoba. No obstante al tiempo volvieron al Nacional e inclusive bajaron hasta el Argentino A. Su destino parecía estar signado en Corrientes por toda la eternidad. Sin embargo en 1999 pensó haber dejado el calvario de campañas duras y complicadas. Llegó como figura a Atlético Tucumán por la temporada 1999-2000 junto a Daniel Peinado, Cosme Ubaldo Julián Zaccanti y Cristian Favre pero la falta de pago implicó que quede libre. Quilmes lo tentó pero optó por seguir por el interior del país. Recaló en Independiente Rivadavia de Mendoza (2000-2002) y hasta le fue ofrecido jugar también en la liga local durante el receso. Pero se cruzó de vereda y firmó en Godoy Cruz (2002-2003). No estuvo mucho tiempo y se arrepintió. Retornó a Independiente Rivadavia (2003), entre otros, con el ex Boca Andrés Bogado.
Siempre deambuló por el interior y casi no conoce Capital Federal, sin dudas una gran decisión. Marinilli, juegue donde juegue es, al igual que Umpiérrez, sinónimo del fútbol correntino, y eso no lo consigue cualquiera.

Cucu

Marcelo Mario

Mario Marcelo

Defensor de poca técnica y gordo, que de alguna forma pudo mantenerse durante mucho tiempo. Pese a todas sus limitaciones, logró ser ídolo de Chicago, donde todo comenzó, en los principios de la década ´90.
Después de mucho tiempo y en reconocimiento a su trayectoria, fue dejado libre.
Fue contratado por Ferro, en el 95, donde de alguna forma fue reconocido. Pero lo increíble es que llegó a jugar junto con Claut, un gran baldosero.
Otra vez libre, se transformó en otro jugador que peregrinó por el ascenso. Talleres (Cba.), Chicago, Gimnasia y Tiro, Aldosivi (con el cual descendió al Argentino A), Ferro, en 1era «B», Barracas Central y hoy es ídolo absoluto de Independencia de Gonzalez Cháves, que perdió las finales por el ascenso al Argentino A.
Ignorante total de lo que pasaba en la TV, hace 8 años (ya que vivía en Mardel y sin cable), yo escuchaba «Mario Marcelo» y creía que hablaban de este jugador. No era así (menos mal), sino que se referían a «Todo x $2».

Oreiro Hernán

Hernán Oreiro

Le pesó el mote de «el nuevo Redondo». Su estilo de juego fino y atildado provocó el interés de aquellos que suelen descubir cracks antes de que se consoliden. Y Oreiro cumplía con todos los requisitos. Jugaba de volante central, era hábil y tenía un gran futuro por delante. Pero fracasó a lo grande. Había surgido de Chacarita, en el Ascenso. Allí dicen que la descosía. Pero le costó mucho el salto de categoría. En 1992 lo compró Racing, dónde debutó en Primera División. Ese primer partido también fue la despedida. Jamás volvió a ponerse la albiceleste. Volvió al under. Se sumó a All Boys, dónde logró destacarse. Eso provocó la reacción de River, que lo incorporó en 1995 con la ilusión de que explotara con la camiseta de la banda roja. Pero los Millonarios obtuvieron el mismo resultado. Oreiro jugó un solo partido oficial y nunca más pisó Nuñez. Ramón Díaz lo hizo jugar un amistoso en Uruguay ante la selección local (que venció 3 a 0), en Maldonado. Oreiro jugó de titular pero fue reemplazado por el hijo del Beto Alonso en la segunda parte (algo bastante jodido).
En el único lugar dónde se destacó es All Boys (dónde regresó en 2002 tras cinco años). Se desconoce que hizo en gran parte de su carrera, dónde figuran baches en los que parece no haber jugado al fútbol.

Juan Pordiosero

Noriega Raul

Raúl Noriega (El Pavo)

La típica historia del futbolista que es figura en su país y que intenta probar suerte en una liga extranjera que le queda grande. Eso sucedió con el ecuatoriano Noriega, un jugador bien conceptuado en su tierra que sin embargo no logró el mismo respeto en la Argentina. Fue contratado por Boca, en 1994 , para jugar la Copa Libertadores y el torneo local. Y lo hizo, pero no en un buen nivel. Rozó lo correcto, pero con eso no le alcanzó. Había ilusionado a los hinchas en el torneo de verano que se jugó en Mendoza, dónde se destacó tibiamente. Luego, a la hora de los bifes, éste marcador central no rindió a la altura de los acontecimientos (como muchos de los jugadores bancados por Menotti). Por el torneo local jugó 16 partidos y no convirtió goles. Había llegado desde Barcelona de Guayaquil, dónde alcanzó la categoría de ídolo que le valió un puesto en su Selección. En el Barcelona estuvo en varias etapas (1987-89, 1991-92 y 1994-2002). Además de su paso por Boca, también vistió las camisetas del Audax Octubrino (1990) y el Deportivo Cuenca, dónde aún continúa (enfrentó a los Xeneizes en la Libertadores de éste año). Fue campeón varias veces en su país, pero en su travesía por el exterior patinó, y eso lo hace merecedor de éste homenaje.

Juan Pordiosero

Maiorani Javier

Javier Mario Maiorani (Tyson)
Nació en 1978 y se formó como arquero en las inferiores de Vélez. Intentó aparecer durante la época de esplendor de José Luis Chilavert (en el plantel también estaban Cavallero y Goycoechea), y obviamente tuvo pocas chances de jugar por lo que comenzó a buscar nuevos horizontes, sobre todo porque De La Fuente y Bernachia también lo dejaron detrás. No obstante, en 1997 Marcelo Bielsa lo inscribió con la camiseta nro 25 para la Supercopa de ese año.
Tyson, como le decían en la pensión que compartía junto a Caruso, Valdemarín, Maxi Pellegrino, Ércoli, Falcón y Cubero entre otros viajó a España a préstamo para formar parte del plantel del Atlético Madrid B (1998-1999). Pero muy joven y solo decidió volver para Argentina. Vélez lo dejó libre y tiempo después firmó con Olimpo de Bahía Blanca (2000-2001) en el Nacional B. Tapado entre otros por el guardameta Roberto Cabrera, y no tenido en cuenta por los entrenadores Gustavo Echaniz primero y Darío Tempesta después, tampoco tuvo suerte. Al tiempo apareció en Independiente de Río Colorado (2002). Salió campeón de la liga zonal y se marchó a la CAI de Comodoro Rivadavia. De allí cedido a la CAI de Trelew (2003) y terminó jugando en Deportivo Roca (2004) el Argentino B.
Sin lugar a dudas, que haya tenido a tantos arqueros encima en la época de Vélez no era el motivo por el que no jugaba, sino sus condiciones. De lo contrario no se explica como jamás consiguió alguna otra oferta.

Cucu

¿Qué es En Una Baldosa?

LA GÉNESIS
Para aquellos que por primera vez nos visitan y no entienden los parámetros que utilizamos para definir a los jugadores que se incluyen en este sitio, decidimos esclarecer el panorama, aunque para muchos (incluso nosotros mismos) termine siendo totalmente inútil.
En Una Baldosa nació el 1° de Mayo de 2004 con la simple intención de experimentar en el mundo de los blogs. No había un rumbo definido y mucho menos una expectativa de vida muy larga. Temíamos, desde un principio, a ser devorados por ese mal tan común de los blogs: el abandono total o parcial a pocas horas de haber visto la luz.
Sin embargo, repentinamente surgió una idea que con los días se fue puliendo: homenajear a los futbolistas olvidados. Aquella experiencia, tan primitiva como placentera, era simple y despreocupada. Sólo había que conseguir una foto y adornarla con un par de líneas de texto. Con eso alcanzaba. Así fue que se homenajeó al Doctor Khumalo, ícono de lo que después entendimos como concepto del sitio.
Lo curioso es que a continuación de ese post también recordamos a Tony Meola y a Tony Cascarino, dos futbolistas que también nos generaban nostalgia aunque no tuvieran nada que ver con nuestra idiosincrasia. Fue allí que se planteó el primer «punto y aparte». Sólo se rendiría tributo a los futbolistas con pasado o actualidad en nuestras tierras. Haber pasado por el fútbol argentino se convirtió de esa manera en el primer requisito no explícito y hasta el día de hoy se mantiene.

LOS REQUISITOS
Con los meses se fue sumando gente y dejó de ser una práctica individual. Se acercaron amigos y desconocidos para colaborar y comenzaron a llegar mails de todas partes, lo que provocó la confección de la primera lista de parámetros para evitar solicitudes insólitas (llegaron a pedir a Gabriel Batistuta y a Diego Latorre). Así nacieron los históricos requisitos que sirvieron como filtro, pero que con el tiempo fueron perdiendo relevancia y tomaron un alto grado de relativismo:

* Haber sido o ser futbolista.
* Haber tenido 15 minutos de gloria.
* Haber robado en el exterior.
* Haber sido tildado de «pechofrío» o «fracasado».
* Tener nombre, apellido o apodo Inolvidable.

Con el correr de los meses y los homenajes nos dimos cuenta de que esas condiciones caprichosas no siempre abarcaban las características de los futbolistas que desfilaban por la página. Sentíamos la imperiosa necesidad de recordar a cualquier jugador olvidado de los 90’s, aunque no hubiese tenido 15 minutos de gloria, ni fama de pechofrío, y ni el trámite iniciado para sacar el pasaporte. Nos dimos cuenta de que lo principal era el apellido. Esa mágica conjunción de letras que nos trasladaba y nos sigue trasladando a formaciones leídas en diarios y revistas de hace una década. Recordar un nombre que teníamos alojado en la memoria por haberlo escuchado como suplente de un equipo de Primera durante nuestra niñez o adolescencia, nos provoca una sensación única. La vieja pregunta de «¿Te acordás de…?» ó «¿Qué sera de la vida de…?», fue y sigue siendo el principal motor de búsqueda.

Con ese objetivo como estandarte, surgieron otros casos que no podíamos obviar. El rigor investigativo se fue haciendo más fuerte y dejamos de publicar un par de líneas de texto para hacer un informe completo y minucioso de la carrera de los homenajeados. Para ello tuvimos que dedicarle mas tiempo y si se quiere, profesionalismo, aunque hasta el día de hoy sigue siendo un hobbie que se toma con responsabilidad.
Al intensificar el laburo, descubrimos historias increíbles y nos pareció conveniente destacar, por ejemplo, la trayectoria de un tipo que jamás había disputado un encuentro del fútbol grande pero que se había pintado la cara para jugar en la D.
También le abrimos las puertas a los desconocidos. A aquellos que jugaron un puñado de partidos en Primera y de los cuáles sería imposible acordarse si no fuera por los recortes de diarios o las viejas revistas deportivas. Y seguimos con los extranjeros paracaidistas, los parientes de grandes jugadores y los famosos con pasado en el fútbol.

SER BALDOSERO
La gente se fue identificando con los jugadores y así como de la nada, se impuso el término «baldosero». Jamás lo planeamos y eso es lo interesante.
Es complicado expresar verbalmente (o por escrito) qué es ser «baldosero». Lo primero que podemos decir es que no necesariamente son jugadores malos. Muchos poseen condiciones excelentes y no las han podido llevar a cabo por diferentes cuestiones. Existen muchas zonas grises que son imposibles de delimitar. Sabemos internamente qué jugadores responden a lo que pretendemos, pero es casi una utopía indicar mediante límites los requisitos que deben cumplir. Es algo que incluso genera conflicto entre nosotros, porque muchas veces es difícil estar de acuerdo sobre un jugador que transita esas zonas grises a las cuáles hacíamos referencia.

LAS SECCIONES
Como la idea original nos restringía a dedicarnos exclusivamente a esa clase de jugadores, decidimos ampliar un poco más el paño y abarcar otros aspectos que nos interesan en diferentes apartados.

EN EL PLACARD: Refleja la indumentaria bizarra o inédita que se ha utilizado en el fútbol argentino. Ya sea por colores, diseños, marcas o anunciantes extravagantes.

AMOR A LA GUITA: Yendo en contra de la clásica frase de «amor a la camiseta», exponemos los casos de aquellos que han defendido a 7 o más clubes.

DEFORMACIONES: Equipos olvidados y grandes fracasos colectivos.

MAL PASE: Transferencias truncas o incorporaciones que quedaron en la nada.

RE PARTIDOS: Encuentros inimaginables pero reales.

FOTOGOL: Imágenes de la gente con sus ídolos (o no tanto).

LINKS DE FÓBAL: Sitios futboleros para visitar.

ÁREA CHICAS: Relaciones amorosas que salieron en los medios.

COMUNIDAD BALDOSERA
Las visitas fueron aumentando y comenzaron a llegar los reconocimientos. Los comentarios de los visitantes ayudaron a que el blog se perfeccione y gane en calidad. Existe un nivel de discusión , basado en el conocimiento y en el respeto, que es difícil de lograr y lo valoramos. Internet es un ámbito muy propicio para el agravio anónimo y que la gente participe educadamente en el tag, el foro o los comentarios, es algo para destacar. Aquel que hace uso o abuso de los insultos o de la típica rivalidad tribunera (Ej: «eh, vos sos de la B y no existís») es repudiado inmediatamente por el resto de la gente que participa activamente en el sitio.
El Foro fue la vía adecuada para darnos cuenta de que había personas con ganas de participar. Y gracias a eso pudimos armar el primer encuentro baldosero, en noviembre de 2005.

LA ACEPTACIÓN DE LA GENTE DEL FÚTBOL
Con la realización del primer encuentro también llegó el padrinazgo de Orestes Katorosz. Ese primer contacto con un técnico baldosero nos permitió tener mas certezas sobre lo que hacíamos. Descubrimos en él una persona que entendió que todo lo hacemos con un gran respeto y sentido del humor. Podemos ser duros en algunos conceptos y hasta sarcásticos a la hora de hablar de las condiciones de algún jugador, pero siempre dejando en claro que es una simple opinión que admite críticas u objeciones. Eso, en general, es lo que la gente del fútbol ha entendido. Y recibimos varios saludos de jugadores o ex jugadores que se divierten con el sitio.

CONCLUSIÓN
Como habrán visto, es imposible definir EN UNA BALDOSA en pocas palabras. Podríamos extendernos más sin hallar las palabras exactas. Y nos agrada que eso suceda. Hay una buena relación entre lo que nos gusta y lo que no podemos explicar.

EN UNA BALDOSA