
Jorge Enrique Amaral de Castro (Jorginho Paulista)
Un tipo que de brasileño lo único que tiene es el nombre y el documento. Uno de los refuerzos extranjeros más flojos que han pasado por el fútbol argentino en los últimos años.
Nacido en São Paulo el 20 de febrero de 1980. De entrada hizo la típica brasileña, con el nombre tan largo optó por ponerse el diminutivo y el gentilicio de su ciudad.
Iniciado en la cantera del Palmeiras. En 1997 Luiz Felipe Scolari lo hizo debutar en Primera División. Ese mismo año formó parte del seleccionado brasileño sub 17 que ganó el sudamericano y el mundial de la categoría.
Al año siguiente tendría su primera experiencia internacional, cruzó el Atlántico para unirse al PSV Eindhoven holandés. Ahí se daría el gusto de marcar en las prácticas a Ruud Van Nistelrooy.
En 1999 llegaría a Italia. Fichó con el Udinese pero jugó poco porque se avivaron que su pasaporte portugués era falso.
A comienzos de 2000 se incorporó, a préstamo, al Atlético Paranaense, donde obtuvo el campeonato paranaense siendo compañero de Paulo Silas, Kléber y Gilson Batata.
Durante la temporada 2000/2001 defendería con éxito la casaca del Vasco Da Gama. Ganó la Copa Joao Havelange (hizo un gol en el partido final contra São Caetano) y la Mercosur 2000 al lado de Romario, Viola, Euller, Juninho Paulista y Juninho Pernambucano, entre muchos otros.
En julio de 2001 apareció en Argentina y en silencio se unió a Boca Juniors al mismo tiempo que Naohiro Takahara.
«Vengo a Boca para darle muchas alegrías a esa maravillosa torcida. Vestir la camiseta de Boca es muy importante. Es un orgullo jugar en el bicampeón de América y en el actual campeón de mundo.», dijo.
A diferencia de otros baldoseros, contó con varias oportunidades. Jugó 15 partidos, sin goles, y junto al japonés no formó parte del plantel que viajó a Japón para disputar la Copa Intercontinental ante el Bayern Munich.
A comienzos de 2002, rescindió el contrato. Retornó a Brasil para reemplazar a Juan Pablo Sorín en Cruzeiro.
«Llego en el mejor momento, tengo mucha expectativa. Jugando en mi posición espero hacer historia en Cruzeiro. Estoy tranquilo porque confío en mi potencial, sé lo que puedo rendir. Ya con 22 años no es una novedad para mí el jugar en un grande del fútbol brasileño» dijo como para no perder la costumbre.
Luego tuvo un paso intrascendente por el São Paulo (2002/2003) para conocer a Kaká y Horacio Ameli.
A mediados de 2003 se incorporó al Botafogo de Río de Janeiro, donde permaneció hasta 2004.
«No tenía oportunidades de jugar como titular en São Paulo y surgió la chance de irme a otro equipo. Es una satisfacción muy grande por la tradición de Botafogo y porque sé que el club está invirtiendo bien, con la nueva dirigencia para que la casa esté en orden. Quiero ayudar al equipo a volver a la primera división», tiró con el mismo cassette de siempre.
En 2005 volvió a Vasco Da Gama pero a diferencia de su primer paso fue una sombra y se marchó resistido por la hinchada y colgado por el técnico.
A mediados de 2006 pasó sin dejar rastros por los Pumas de México. En 2007 se lo encontró en el Rapid Bucarest de Rumania.
KeyserSoze






