Figún Esteban

Esteban Oscar Figún (El Pájaro)
Renombrado mediapunta del ascenso que jamás consiguió un importante lugar en la elite el fútbol argentino por lo que tuvo que salir a deambular por el planeta.
Nació futbolísticamente en el Tigre (1999) de Dundo, Nicotra, Luppino, Orfila y Bonfigli y luego de algunas actuaciones interesantes, el joven se creyó crack.
Inflado por los medios, pecó de ingenuo y fue al West Ham de Inglaterra para luego recalar en el Pistoiesse de Italia.
No extrañó que en menos de un año haya desembarcado en el descendido Ferro (2000). Una sola temporada en el Verde junto a Edgar Bogado, Gerardo Meijide, Pablo Mannara, Fernando Sanjurjo, Félix Décima y Agustín De la Canal, le alcanzó para seguir bajando, porque descendió del Nacional a la Primera B. Sin embargo, por algunas curiosas cuestiones del fútbol o más bien por la importancia de su representante Daniel Bertoni, fichó en Estudiantes de La Plata (2001). En ese momento, se habló de una negocación secreta y vertiginosa, como si se tratase de una estrella, algo que en realidad no se pudo comprobar, pues casi ni jugó. Craviotto no lo tuvo en cuenta y el Pincha desestimó la opción de compra. Los colgados por el entrenador fueron Bergara, Misetich, Ismael Villalba, Allan, Piersimone, Andrizzi, Astudillo y Pieters entre otros.
Partió hacia Venezuela con ansias de continuar en primera división, y defendió los colores del competitivo UA Maracaibo. Pero haber desembarcado posteriormente en el Provincial Osorno de la segunda división de Chile no lo deja bien parado como antecedente. Allí se constituyó en la manija del equipo en el que también estaba Patricio Bedrossián, no obstante, dejó la institución reclamando una abultada deuda.
El zurdo retornó al país en enero del 2005 y extrañamente arregló condiciones en Arco Iris de Bariloche, donde entrenaba también el Toto García. Al llegar al sur afirmó: «Vengo a aportar lo mío, lo que yo sé. Darle al equipo la experiencia que yo tengo debido a que jugué en muchos lados. Además apunto al proyecto que tiene este club que es el Argentino «B».
Pero si de vueltas se trata, dos meses después apareció jugando en el Temuco de Chile (2005) junto a Matías Marchesini. Y no triunfa.

Cucu

Basso Mauricio


Mauricio Adrian Basso
Siete partidos con Platense en Primera allá por 1996 y 2 con Central Córdoba en Primera B, un par de años mas tarde, son los únicos datos certeros de la carrera futbolística del lateral izquierdo Mauricio Basso.
En ese puñado de encuentros en el Calamar se dio el lujo de jugar contra River un partido caliente que tuvo declaraciones de su compañero baldosero Oscar Arévalo del estilo: «Hasta ahora no puedo entender de qué se reía Francescoli. Le dije que le iba a partir una pierna si nos seguía gastando y no se la quebré porque Ruscio me contuvo. Me molesta que nos cargaron«.
El indio siguió repartiendo y criticó también a Juan Pablo Sorín diciendo: «A ese pendejo le quiero pedir, antes de reírse, que aprenda a ser profesional, porque se fue al descenso con Argentinos y ahora se agranda«.
Mauricio también tuvo lo suyo para decir: «En el segundo tiempo nos sentimos gozados por los jugadores de River. Yo ya estaba afuera, pero este canchereo me parece totalmente antideportivo, y lo que más bronca me da es que empezó por culpa mía«, dijo el defensor, que se fue expulsado por pegarle una trompada a Monserrat después de que el volante cordobés le hiciera una falta desde atrás.
El periodista de Clarín quiso seguir metiendo púa y ataco con una pregunta con la intención de que Basso se descargue completamente:
– ¿Te expulsaron porque estás en Platense y a él no porque juega en River?
– «Te mentiría si te digo que no. Monserrat me fue muy mal y el reglamento dice que la plancha se pena con expulsión. El juez de línea le dijo que había sido plancha y solo lo amonestó. Fue injusto que él se quedara porque también merecía la expulsión. Creo que los árbitros tienen que unificar los criterios y que no hagan diferencias entre Platense y River»
Luego el cronista se avivó de que estaba hablando con Basso y pasó a algo mas acorde a él:
– ¿Te sentís el responsable de la derrota?
– «Tengo, como mínimo, el 60 ó 70 por ciento de culpa»

El partido terminó 4 a 0 a favor de River.
Siempre tuve la idea de que Basso había pasado a Rosario Central y lo comprobé buscando su trayectoria, pero parece que nunca llegó a jugar oficialmente. Buscando información sobre él aparece un Mauricio Basso que jugó por la banda izquierda en muchos equipos de Casilda, Santa Fe y un Mauricio Basso que fue baterista y guitarrista de una banda en Rafaela, quizás sea el mismo, vaya uno a saber.
Basso se queda con el recuerdo de haber acomodado al Diablo Monserrat en su corta carrera en Primera, algo que el 60 o 70 por ciento de los que leemos En Una Baldosa hubiesemos querido hacer.

Pastor

Bedrossian Patricio

Patricio Avedis Armenak Bedrossian (El Pato)
Centrodelantero nacido en Mar de Ajó que cumple al pie de la letra con todos los requisitos de la página. Y como si hiciera falta, le agrega un rostro único y difícil de superar.
Irrumpió en escena en la temporada 1995-96, con los colores de Lanús. Su nombre completo, tan armenio como inolvidable, le dio la categoría de «distinto». Sin embargo, no supo utilizar los 15 minutos de fama que tuvo en la Primera del Granate y sólo alcanzó a disputar 2 encuentros. Apenas se destacó en reserva.
En la temporada 1997/98 se fue a Brown de Arrecifes, donde integró un buen equipo dirigido por Rodolfo Motta. Un año más tarde (1998/99) volvió a Buenos Aires para jugar en Estudiantes de Caseros, bajo las órdenes de Ricardo Canova.
En el 2000 pasó a San Telmo, para disputar el torneo de la Primera B (debutó el 2 de septiembre ante Armenio). Y anduvo muy bien. Metió 16 goles en 35 partidos y fue el máximo anotador del «Candombero» en la temporada.
Su buen rendimiento lo llevó a Defensores de Belgrano, para intentar pelear cosas importantes en la B Nacional. Pero las cosas no se le dieron. Incluso en un partido del Dragón tuvo la mala fortuna de concretar, según él, el mayor papelón de su carrera: «me comí un gol debajo del arco y en la jugada posterior me rajaron».
En 2001 fue transferido al Independiente Petrolero de Bolivia pero a los pocos meses volvió al equipo del Bajo Belgrano.
En 2002 rétornó a la Primera B con la camiseta de Almirante Brown de Isidro Casanova. Pero luego de un año en el que comió banco en muchos partidos tuvo que optar por otro camino. «Estaría mintiendo si diría que me gusta ser suplente y creo que todos los jugadores piensan como yo. Pero eso no quiere decir que tenga problemas con los directivos ni con el técnico. La decisión de Bravi la respeto, pero si voy a quedarme para ser suplente, prefiero irme«, declaró en julio de 2003. Y a los pocos días se fue.
Quiso otra chance en el exterior y la tuvo. Se sumó a Provincial Osorno de Chile, equipo en el que tuvo algunos conflictos relacionados a la conducta en el campo de juego. En mayo de 2004 lo sancionaron con 4 fechas luego de un partido ante el Club Naval, en el que se comportó de manera incorrecta. Para ser claros y no andar con eufemismos: le pegó un rodillazo al arquero César Fernández y un cabezazo al defensor José Carrasco. Producto de ese golpe, el zaguero sufrió la fractura de su tabique nasal. Osorno luego despidió al argentino y le quedó debiendo plata ($1.740.000 pesos chilenos).
Con ese antecedente volvió al país para refugiarse en otro equipo del ascenso. Y encontró lugar en All Boys (2004), donde mostró un bajo estado físico y no llegó a la decena de partidos (se dio el lujo de jugar con la Tota Fabbri y le metió un gol a Morón).
A comienzos de 2005 lo sedujo la oferta de Banfield de Mar del Plata, que se preparaba para afrontar el Torneo Argentino B. Si bien le costó al principio porque tuvo que pelear el puesto con otros delanteros, se hizo un lugar en la ofensiva junto a Leo Serfaty y convirtió la mayoría de los goles del conjunto del Puerto en su andar por el campeonato.
Después de que su equipo quedara eliminado se desvinculó y arregló con Santamarina de Tandil, club que también participa del Argentino B. Los dirigentes creyeron que juntando al ex hombre de Lanús con otros futbolistas de experiencia como Leonel Liberman y Roberto Saavedra podrían tener un equipo demoledor. Lejos estuvo de concretarse.
En noviembre de este año, el delantero tuvo un problema familiar y abandonó el plantel.
A 10 años de su debut en Primera, los medios siguen teniendo conflictos a la hora de escribir dos de sus nombres. Para algunos es «Avedis Armekan», para otros «Arvidis Armekan» , para otros «Avedris Armenak» y para nosotros «Avedis Armenak». Está claro que en todos los casos se hace referencia al inolvidable Patricio Bedrossian.

UPDATE

Después de su paso por Tandil, se volvió a ir al exterior, primero al Perseguí de Indonesia y luego al Mictlan de Guatemala donde sigue jugando. A fin del año pasado se vio envuelto en una polémica junto con su compatriota y compañero, Claudio Gigena, por agredir al director técnico del equipo. Cuando se creía que los daban de baja a ambos; los dirigentes optaron por cambiar al DT y mantener a los jugadores.

Juan Pordiosero

Díaz Cristian

Cristian Fabián Díaz (El Camión)
A pesar de haber logrado algo más que su homónimo salido de Independiente, este defensor terminó siendo «el otro Cristian Díaz».
Surgió de la cantera de Platense (1995-1997) y fue campeón mundial sub 20 en Qatar, torneo en el cual utilizó la camiseta número 14 que hoy en día se subasta en internet. Dicho antecedente, a pesar de no haber jugado muchos minutos, le sirvió para pasar al fútbol europeo.
Desembarcó silenciosamente en el Atlético Madrid B (1997-1998) y estuvo una temporada entera para ser tenido en cuenta en la plantilla principal. Debutó en este último equipo en un partido de vuelta de semifinales de la UEFA contra la Lazio, el partido más importante de aquel año, y según los medios, lo aprovechó. Claro, según los medios, porque entrenadores y dirigentes lo seguían viendo joven y por ello lo cedieron al Málaga para la temporada 1999-2000.
Una vez finalizado el campeonato debía volver al elenco Colchonero, pero fue nuevamente prestado, esta vez al Elche (2000), también del ascenso.
Con el tiempo se fue transformando en un aguerrido y tradicional defensor de la segunda división, pasando por el Salamanca (2001-2002), Sporting Gijón (2002-2003) y Ciudad de Murcia (2005).
De acuerdo a sus comienzos en el fútbol y con esa transferencia gloriosa a uno de los equipos más importantes de España, se está en condiciones de afirmar de que se trata de un futbolista que jamás llegó a lo que apuntaba, sin embargo nos quedará la duda sobre si efectivamente sufrió el síndrome de las selecciones juveniles. Cristian, volvé te esperamos.

Cucu

Alarcón Martín

Martín Oscar Alarcón
Jugador sin historias dignas de ser relatadas con demasiado entusiamo. Jugó poco y no se destacó. Sin embargo, su trayectoria tiene aristas que llaman la atención e invitan a la desconfianza. ¿Por qué motivo un equipo grande contrataría a un futbolista de 22 años con un sólo partido en Primera y sin la categoría suficiente como para jugar en un club más chico?. Esa pregunta se hizo una pequeña parte de la hinchada de Independiente, allá por agosto de 1996, cuando la institución que por entonces dirigía futbolísticamente César Luis Menotti contrató a préstamo a este jugador que había quedado libre de Banfield.
En el Taladro habia jugado un sólo partido (en 1995). Poco le importó a la dirigencia. Evidentemente, mucha gente se hizo la distraída y permitió la llegada de Alarcón al Rojo (lo había recomendado Rogelio Poncini, ayudante de Menotti).
En Avellaneda pocos lo recuerdan. Sólo participó de la pretemporada y fue al banco en un par de partidos (ante Unión de Santa Fe y frente a Newell’s)
Luego su carrera entró en el terreno de la oscuridad y los datos poco probables.
Su paradero, hoy por hoy, es una incógnita.

Juan Pordiosero

César Raúl

Raúl Andrés César
Otro caso de jugador sin apellido que para contrarrestar dicha carencia completa su nombre con tres acentos, como para dejarlo bien sentado.
Nació en 1965 y solamente los muy fanáticos podrán recordar su paso por Boca Juniors. Debutó en ese club frente a Gimnasia y Esgrima de La Plata a fines 1989 y participó del Clausura 1991 ganado de la mano del Maestro Tabárez. En dicho campeonato jugó dos partidos, uno frente a River reemplazando a los 89 minutos a Diego Latorre. Fue victoria del xeneize con gol de Gambetita en una tarde en la que José Miguel le contuvo un penal a Gabriel Batistuta. El otro encuentro lo disputó en la última fecha con todo definido frente a Platense con un 3 a 0 a favor. Ese día entró por Diego Soñora.
Dejó el club ese año, con un saldo de 14 partidos y 1 gol. Pasó al Millonarios de Colombia, pero de su estadía allí poco se sabe. Sin embargo en un sitio especializado en el club despejó todas las dudas: «…también tuvimos nuestro tronco boquense: Raúl Andrés César, suplente de Boca que trajo Millos en 1991…». En otro portal, lo ubicaron en categoría «Ex jugadores, Taxistas, Vendedores de Choripan, Recogebolas» junto a Norberto Ortega Sánchez, Jorge Manuel Díaz, Stalin Rivas y Juan Cruz Real.
Es sabido que participó en el plantel de Deportivo Italiano que ascendió al Nacional B en 1995-1996 dirigido Caruso Lombardi y compartiendo vestuario con René Kloker, Germán Gords, Pablo Goberville, Mauricio Piersimone y Juan Carlos Kopriva.
Del final de su carrera y la fecha de retiro no hay registros, pero si que en el 2004 dirigió interinamente por un partido a un equipo en el que había jugado, Estudiantes de Buenos Aires. Fue frente a Platense y esa tarde, Fabio Schiavi, Edilio y Mauro Amato debieron obedecerle.
En el 2005 volvió a hacerlo en forma temporaria.

Cucu

Holweger Néstor

Néstor Ariel Holweger
Nació en 1972, más precisamente un 22 de junio, fecha que coincide con los nacimientos en diferentes años de quien escribe, del nadador José Meolans y del delantero uruguayo Piriz Alvez. Sin embargo, ese día debe ser más recordado por los goles de Diego Maradona a la selección inglesa en 1986.
Lo cierto es que este defensor apareció en Boca Juniors en diciembre de 1990 perdiendo 1 a 0 frente a San Lorenzo, en un partido que terminó suspendido por incidentes y una muerte en la tribuna.
En el xeneize llegó a jugar tan sólo ocho partidos, siete como suplente, pero le alcanzó para ser campeón, participar de la Copa Libertadores y llegar al seleccionado juvenil. Con la albiceleste disputó el Sudamericano y luego el Mundial Sub 17 de 1989 en Escocia compartiendo plantel con Abbondanzieri, Medero, Castagno Suárez, Parías, Walter Paz, Lavallén, D’Ascanio, Leo Díaz y Selenzo entre otros. En los diversos compromisos marcó a jugadores como Víctor Ikeba y Luis Figo.
Soñaba con hacer una exitosa carrera, pero quizás por falta de fortuna o más bien de condiciones, terminó jugando en clubes de mucha menor convocatoria. En nuestro país vistió también las camisetas de Laferrere, Nueva Chicago (1997) con Elizaga, Couceiro, Cristian Gómez, Lázzaro Liuni y Mandra, Colegiales (1997-1998) y Deportivo Italiano (1998-1999) pero una grave lesión de ligamentos lo hizo perder terreno y lugar en el fútbol argentino.
Al tiempo entendió que en las mencionadas instituciones jamás lograría la buscada diferencia económica, motivo por el cual viajó inicialmente a Guatemala donde vistió los colores de Aurora.
Con ansias de continuar por Centroamérica, se trasladó a Honduras, país en el cual se instaló para terminar su carrera. Pasó por el Motagua, luego por Atlético Olanchano, Universidad de Honduras (2000), Real Comayagua (2002-2003), donde peleó el descenso y marcó el gol de la salvación, Provincial Valencia y Real Estelí (2005).
Actualmente es prácticamente un ciudadano hondureño y sin lugar a dudas se quedará allí. No vuelvas, nadie te extraña.

Cucu

Ottero Sergio

Sergio Francisco Ottero (El Sapo)
No hay casi registros de este volante ofensivo, ni en la web ni mucho menos en la memoria del pueblo futbolero. Se desconocen datos escenciales como su nacimiento, inferiores y destino. La única referencia trascendente es que vistió la camiseta de Ferro durante la primera mitad de la década del ’90.
Por esos años se mezcló con figuras internacionales del seleccionado argentino como Garré, Cancelarich, Sergio Vázquez, Burgos y Roberto Ayala entre otros, pero también compartió diferentes planteles con Mandrini, Pobersnik, Agonil, Kuzemka, Víctor Molina, Turdó, Suescun, Cordon, Forte, Bizzotti, Ortolá y Rocha entre otros.
Un dato para nada despreciable es que el último partido del Nuno Molina en Ferro fue justamente reemplazándolo a él. Ocurrió en abril de 1994 jugando contra Mandiyú de Corrientes y bajo la dirección técnica de Carlos Timoteo Griguol.
Una historia muy breve, pero también muy baldosera.

UPDATE: Jugó 63 partidos (2 goles), desde 1990 a 1994. No tiene nada que ver con Sergio Américo Otero, marcador central que pasó por Boca y Armenio (entre otros), en los 80’s.

Cucu