Zelaye José

José Zelaye

¿Qué defensor no soñó alguna vez jugar en un club grande y definir un clásico con un gol de cabeza?. Bueno, algunos tuvieron la fortuna de concretarlo. Aunque no siempre en las mejores condiciones…
Zelaye será siempre recordado por el gol que convirtió para River, pero con la camiseta de Independiente. Si, el club de Avellaneda perdió 1 a 0 en la novena fecha del Clausura 2002, en el Monumental, con un cabezazo de èste muchacho. Aunque un gol en contra pocas veces encuentra justificación (salvo la suerte), en éste caso el marco tampoco ayudó al defensor. Esa tarde tuvo como compañeros a Darío Sala, Tissera, Pekarnik (un tipo que tiene dos «k» en el apellido casi no merece vivir), Villavicencio, León Bustos, Pablo Cuba y Eluchans. Si Zelaye no hacía el autogol cualquier otro podría haberlo hecho.
Fue otro de los tantos «pollos» de Bochini, que lo sacó de la liga de General Alvear, dónde se destacaba y lo llevó a las inferiores del Rojo. Tuvo la oportunidad de debutar en la Primera División , pero no la aprovechó (incluso llegó a ser suplente de Satanás Páez). En los pocos partidos que jugó desde 2000 a 2002 no convenció a los entrenadores de turno y tuvo que bajar de categoría. Pasó a préstamo a San Martín de San Juan, pero se volvió antes por falta de pago (a su regreso, debió luchar contra la indiferencia del Tolo Gallego, que no lo tenía en cuenta).
Cuando tenía otras propuestas de equipos de Primera, prefirió irse a Mar del Plata. Jugó en 2003 para Aldosivi y luego pasó a Banfield. En éstos últimos equipos (uno en el Argentino A y el otro en el B) no ha tenido altos rendimientos ni mucho menos. Hasta le ha tocado ir al banco en varias oportunidades. Se lo suele ver en el Estadio Mundialista acompañando a su ex equipo, Aldosivi.

Juan Pordiosero

Especiales: La Familia Asprilla

LA FAMILIA ASPRILLA

Suele pasar en cualquier familia tipo del mundo. Uno de los integrantes prueba suerte en el extranjero y luego de comprobar que las cosas van bien, anima al resto de los parientes a que intenten la misma travesía. Sucede todo el tiempo y en todas partes del mundo. Pero en algunas ocasiones, como en este caso, se les va la mano.
Esta es la historia de los dos primos de Faustino, el brillante delantero que pasara fugazmente por Estudiantes de La Plata.

Luis Carlos Asprilla
Es primo del Tino. Llegó al país en la temporada 1999/2000. Jugó 13 partidos para Temperley y no convirtió goles. Dato llamativo para alguien que juega de delantero. Sin embargo, se las ingenió para seguir jugando en el exterior.

Explotó en El Salvador. Jugó en La Unión, Atlético Balboa y San Salvador FC.

A pesar de sus pobres antecedentes, parece que tiene una versión distinta de su propia carrera. Luego de marcar dos goles en un partido del Balboa ante el Municipal Limeño, salió al cruce de las declaraciones de los periodistas, que lo señalaban como a uno de los peores fichajes de la liga. «Yo me tenía fe de que en la segunda vuelta iba a despertar, porque soy un goleador y no es usual que pase mucho tiempo sin marcar. Gracias a Dios que lo he hecho, pero esto no termina aquí».

Ignoramos que habrá querido decir.

UPDATE

Volvió a su país para jugar por el Deportivo Pasto por seis meses y enseguida se volvió a Centro América, actuando para Platense de Honduras y Deportivo Petapa de Guatemala.

asprillaunion

Carlos Fernando Asprilla

Otro primo de Faustino, aunque en muchos lugares están convecidos de que es el hermano. Con esa duda curró en distintas partes del planeta. Incluso en la Argentina, dónde jugó para Unión de Santa Fe (1993-95, 32 partidos) y Los Andes (1995-96, 14 partidos, 1 gol) en el Nacional B. En Colombia vistió varias casacas. Defendió las divisas del Unión Magdalena (1993), América de Cali (1997-98), Independiente Medellín (1998-99), Deportivo Cali (2000), Junior (2001), Millonarios (2001) y Bucaramanga (2002). Luego probó afuera. Jugó en Herediano de Costa Rica (2002-03), Deportivo Aucas de Ecuador (2003) y La Serena de Chile desde éste año. Ganó varios títulos con los conjuntos de su país y siempre fue considerado un defensor rendidor, aunque con altibajos, por supuesto.

UPDATE

En 2006 apareció en los Pumas de Casanare de la Segunda División Colombiana.

Otros parientes del Tino hacen lo mismo en otros países. Confiamos en que nuestras «filiales» harán justicia.

Juan Pordiosero

Castro Eduardo

Eduardo Saturnino Castro

Un jugador que no se destacó demasiado (en realidad no se destacó nada). Pero su imagen se ve beneficiada por su excelente segundo nombre, que lo coloca por encima de varios defensores mediocres. Jugó como marcador de punta en Huracán durante 3 años (comiendo mucho banco, obvio). Completó 27 encuentros de 1994 a 1997. No convirtió, ya que ese no era su fuerte. Aún no se sabe cuál era su mayor virtud. Había llegado al Globo desde Rawson (pero nació en Comodoro Rivadavia). Allí se había destacado en Germinal. Tras su paso por el fútbol grande volvió al sur del país. Jugó en Olimpo de Bahia Blanca (1999-2000), Guillermo Brown de Puerto Madryn (2000-03), Almirante Storni (2003) y Deportivo Madryn (2003-04).
Su historia con el arco contrario no es muy jugosa, pero tiene algo para destacar. Marcó el primer tanto de Guillermo Brown en su estadio, el «Raul Conti», en el Torneo Argentino B. Ocurrió el 6 de noviembre de 2000, a los 6 minutos del primer tiempo ante Belgrano de Esquel.

Juan Pordiosero

Campi José Luis

José Luis Campi
Arquero sin parentesco alguno con Campi de Videomatch, aunque irrumpieron en la escena popular durante la misma época.
No obstante, su carrera arrancó un buen tiempo antes, en Atlético Tucumán, lugar de su nacimiento y sitio del que emigró muy joven a Atlanta (1990-1996) donde se consagró campeón de la Primera B en la temporada 94/95. Alguna vez compartió planteles bohemios con Cristian Castillo y Luis Bonnet entre otros.
Ese antecedente triunfal lo llevó a la Primera División. Pasó a Gimnasia y Esgrima de Jujuy cuando Panciroli ya estaba de capa caída (en el caso de que alguna vez haya estado en alza) y ocupó el arco del lobo.Lo hizo en 18 partidos, pero no lo conocía nadie, por lo que tomó trascendencia por su apellido más que por la actuación individual.
Ya para 1999 algunos arqueros argentinos se consolidaban en Chile como el nacionalizado Sergio Vargas y Claudio Mele. Fue así que un importante equipo trasandino fijó sus pretensiones y se lo llevó. En el Cobreloa (1999) no salieron bien las cosas, no jugó nunca y retornó al país para atajar en Platense (2000-2001) donde participó de 38 juegos. El Calamar finalmente descendió a la tercera categoría del fútbol nacional.
Volvió a Chile, al Deportes Concepción 2001-2002 donde a pesar de algunos penales atajados, algunas lesiones lo complicaron inclusive llegó a tener una bursitis en el codo derecho. Fue uno de sus peores años porque también sufrió los problemas económicos del club. «Los jugadores son los primeros en pagar estos ajustes. Acá siempre se sufre y se hace difícil vivir. Yo antes estaba mucho mejor, con mejor auto, con muchas facilidades, pero ya no se puede. Tuve que vender mi vehículo en Buenos Aires, ya no tengo cinco pares de zapatillas, sino sólo uno y trato de no gastar mucho. En estos momentos vivo gracias a mis ahorros, pues muchas veces no me pagan. Es la única forma que tengo para seguir adelante» declaró muy dolido y enojado.
Con solo 21 apariciones en el arco de Concepción, se alejó y para completarla llegó al Puerto Montt (2003) donde fue capitán pero nuevamente sufrió duras consecuencias monetarias. Alguna vez le llegó un cheque pendiente por $5.870.693 moneda chilena, el cual Campi rechazó por no corresponder el monto a la suma total de la deuda.
Alguna vez un periódico de La Plata señaló que para Estudiantes habían llegado varias ofertas de paquetes de jugadores, «pero la mayoría son de segunda línea y no entran en los planes de los dirigentes, como José Luis Campi y Cristian Favre».
Eso no fue todo, porque en el 2004 el Edmonton Aviators de Canadá lo contrató por tres años y con mucho ruido. El gerente de operaciones del club del norte Dale Petrone destacó que este tipo de jugador es de los que le otorgan fuerza a la liga. Y agregó: «nos emociona el haber adquirido un golero del calibre de José Campi para nuestro equipo. El será un jugador dominante que puede llegar a ser una piedra angular para nuestra Liga. El puesto de golero es crítico en la orden para que cualquier equipo del fútbol tenga éxito. Y José proporciona la fuerza que nuestro equipo requiere. Él trae tamaño, experiencia, y el equilibrio en su posición».
Claro, a los seis meses y con 14 partidos, estaba de nuevo en Jujuy jugando en el Altos Hornos Zapla el Argentino B y actualmente es suplente en nuevamente en Gimnasia y Esgrima de Jujuy (2005).

UPDATE:
Al ser consultado sobre su experiencia en Canadá sorprendió con una declaración que lo catapultó para siempre en este sitio.

¿Qué podés contar de tu experiencia en el fútbol canadiense, en el Edmonton Aviators?
«Fui a robar la plata…(risas), a jugar a un fútbol fantasma, que no existe; no sabés lo que es. Un tipo que nunca supe quien era me hizo los contactos con un dirigente de un club para ir cinco meses, y acepté; eran muchos verdes los que me daban. Allá está Sergio Marclay (ex Quilmes) y Lalo Maradona dirige un equipo de Puerto Rico que juega la misma Liga que nosotros. Después me enteré que en Toronto y Montreal hay algunos argentinos, pero no sé quienes son. Ganás bien, pero son cinco meses de competencia, porque después te agarra el invierno con 30 grados bajo cero y no se puede jugar. Jugábamos con la Liga de Estados Unidos, no la mayor, sino la segunda categoría, entonces viajábamos constantemente, por supuesto en avión, en vuelos privados. Cuando llegábamos allá, nos daban 40 o 50 dólares de viáticos por día, pero nos largaban solos, cada jugador hacía lo que quería, con un horario tope para retornar al hotel. Yo, con un par de chilenos, comíamos en un Mc Donalds a tres dólares por cabeza, así que guardábamos el resto. Iba todo para casita. Total, decíamos que para jugar con estos muertos no hace falta consumir tantas pastas, y le mandábamos hamburguesa y gaseosa. Siempre queríamos jugar de visitantes y en Estados Unidos, era el lugar para hacer diferencias».

José Luis, gracias por tanto, por ser, estar y existir.

Cucu

Ungaretti Martín

Martín Ungaretti
Arquero de grandes reflejos, surgido en River, al estilo Costanzo. Justamente, con él se hicieron grandes amigos en las inferiores, pese a que competían por el mismo puesto. Es más, llegó a estar en el banco de suplentes, en un partido contra Colón, con Ramón Díaz de DT. Igualmente, no le dieron muchas oportunidades y fue dejado libre.
En el 2000 fue fichado por Morón, donde tuvo grandes actuaciones, pero no pudo continuar.
En el 2001, pasó a Colegiales, en la «C», equipo con el que ascendió a 1ra «B». En el 2003, descendió con «Cole», decidió retirarse a los 26 años, cansado del ambiente futbolero y dedicarse para lo que había estudiado: Kinesiología.
A los 17, estando en el «Millo», empezó con la carrera y a los 24 se recibió. Habló con Bombicino, médico de River, por esos momentos, para hacer las pasantías, al final se quedó trabajando con él. Así fue como atendió a ex compañeros, como Ariel Franco y Damián Álvarez. También ayudó en la recuperación de una lesión de Baldassi. Muchas veces se dedicó a curar contracturas de sus compañeros en el «Tricolor».
Hoy continúa con su tarea de recuperar jugadores, tal vez, más de uno sea «baldosero».

Cazador

Ventoso Sandro

Sandro Ventoso

Era una especie de Superhéroe de otra galaxia, como bien lo definió alguna vez Diego Capusotto en el programa El Aguante. Es que éste defensor no tuvo una extensa campaña en Primera (apenas 9 partidos en Racing, desde 1991 a 1994). Pero su nombre y una jugada que quedó en la memoria de muchos hinchas académicos lo convirtieron en un ser único. A principios de los 90’s, Racing enfrentaba al Deportivo Español con la intención de sacarse la mufa ante el equipo gallego (que lo tenía de hijo). Cuando el partido se moría en un triste empate, Español armó una buena jugada que culminó en un remate que se iba afuera…pero Ventoso, que estaba en la línea, voló exageradamente para impedir con sus manos que el balón entre (repito, la pelota no entraba). Resultado: penal, gol y derrota albiceleste. A partir de ese momento, la carrera de Ventoso bajó como por un tobogán. Pasó por Defensa y Justicia (1996-97), Godoy Cruz de Mendoza (1997-98), San Telmo (2000-2001), Argentino de Quilmes (2001-2002), Cañuelas (2003), y Rosario de Puerto Belgrano de Punta Alta (desde el año pasado). Jugando para Rosario, ante Brown de Puerto Madryn, recibió un codazo que le partió el tabique. Dicen que también anduvo por el Monterrey de México. Su apellido lo enaltece. Y encima es amigo de otro grande del ascenso como Carmelo Leiva.

Juan Pordiosero

Mea Vitali Miguel

Miguel Angel Mea Vitali
Volante central venezolano que tuvo un paso tan fugaz como improductivo por el fútbol argentino durante el año 2003.
Su carrera comenzó en el Caracas FC (1998-2001) y por su buena técnica comenzó a resaltar en la débil selección de su país. Eso lo alcanzó para viajar a España e incorporarse al Lleida (2001-2002). No le fue demasiado bien por su juventud y probó en una categoría menor pero en Italia. Vistió los colores de un club de poca monta, el Poggibonsi (2002) de la serie C pero a él no le convenció. Sin embargo creyó que en el viejo continente estaba su destino y el Ancona se lo llevó para la temporada (2003-2004). Sus actuaciones no fueron las mejores y para colmo se fueron al descenso. Rápidamente volvió a Venezuela y en el Caracas lo esperaron con las puertas abiertas. No pasó mucho tiempo para concretar un sueño, jugar en nuestro país.
El necesitado Chacarita (2003) cometió un error fatal, creer que un volante como él podía hacerse patrón de un equipo que tenía la soga al cuello. Ya en el debut frente a Estudiantes de La Plata se retiró expulsado (también recibió la roja el célebre Pajuelo). Estuvo en 7 partidos y meses después el club de San Martín dispuso no renovarle el préstamo al igual que a Cella Ruggieri, Leandro Avila, Maximiliano Bevacqua, Ariel De La Fuente, Federico Astudillo y Héctor Almandoz.
Pero si algo le faltaba era robarla de verdad, y aunque nadie lo crea pasó a la Lazio (2004) cuando esta institución contrató futbolistas del nivel de Brian Robert entre otros. Claro, no jugó ni un minuto en la escuadra italiana y pasó seis meses en el banco de suplentes. Fue cedido a un sitio más acorde, al Sora (2005) de la serie C-1 donde obtuvo la continuidad de juego que necesitaba.
Apenas siendo un poquito superior al resto de sus compañeros le alcanzó para resaltar, lo que le permitió robarla lindo, pero una vez instalado en el equipo de turno las cosas no le salieron.
Miguel Mea Vitali, no solo cumple el requisito de un paso fugaz y poco fructífero por Argentina, sino que su apellido se lleva todos los aplausos.

Cucu

Bruno Marcelo

Marcelo Donato Bruno

Delantero paradigma de la ineficacia. Sin embargo, siempre se las arregla para conseguir club. Incluso es ídolo en Sportivo Italiano, dónde lo consideran un hijo pródigo, pese a que no nació allí futbolísticamente. Nació el 7 de noviembre de 1969 en Capital Federal. Hizo Inferiores en Boca Juniors hasta la octava división. Pasó a Platense y continuó con la carrera de un pibe normal hasta llegar a la Primera. Entrenó con los grandes pero no le tocó la chance de entrar. Sólo fue al banco en algunos partidos. A los 19 años partió hacia Europa. Jugó en el ascenso italiano, con la camiseta de dos equipos, el Andria y el San Severo. Con éste último conjunto ascendió a la serie C2. En 1994 retornó a la Argentina para jugar en Ituzaingó. Pero al poco tiempo se le cruzaría en el camino el club de su vida, Sportivo Italiano. Al principio no rindió lo esperado. Es más, jugó poco y se fue a Temperley (1996-97), dónde disputó 19 partidos e hizo 3 goles. La temporada siguiente la jugó en Estudiantes de Buenos Aires, dónde repitió la misma cantidad de encuentros y goles. En marzo de 1997 le salió una gran chance. Se fue a Inglaterra para jugar en la tercera división, con el Haartlepool United . Está claro que no le fue bien. En la 1997/98 Almagro creyó que podía explotar sus virtudes (hasta ese momento desconocidas). Pero fracasó. En el Tricolor, Bruno disputó 6 partidos y no marcó goles. Retornó a Italiano, estuvo un año y se fue a Defensa y Justicia. Sólo se puso la camiseta auriverde en 10 ocasiones (tampoco marcó allí). Como no podía ser de otra manera, regresó a Italiano. Pero le duró poco. En el 2000 volvió a Italia para jugar en el Acia. Tuvo un paso por el San Agustín de Perú y actualmente defiende los colores del Deportivo Carmelita de Costa Rica.
Su sueño es retirarse en Italiano, el único lugar dónde pudo hacer goles (32 en total, contando sus 3 etapas).

Juan Pordiosero