Diego Basavilbaso
Que el fútbol argentino es generoso no es novedad: «el hijo de…», «el hermano de…», «el primo de…», «el sobrino de…» y hasta algún «vecino de…» lograron jugar en Primera División gracias a su relación con alguna gloria.
Diego Basavilbaso se suma a este listado, pero con la particularidad de que su hermano es Federico Basavilbaso, quien nos acompaña desde hace mucho por acá.
Diego tuvo sus 2 minutos de fama en 1997, cuando en «Futbol de Primera», Marcelo Araujo le dedicó toda la introducción del partido en el que debutó en la primera de Deportivo Español, al explicar el «síndrome del debut», que según recuerdo, consistía en no poder hacer nada en la cancha ya sea por miedo o por nervios. Eso le había pasado a Diego, por lo cual se fue reemplazado promediando la primera mitad del encuentro.
Eran épocas del Container de Estrellas con Carrario, Guzmán, el Pepe Basualdo, Soñora, Canobbio, Jorge Reinoso, Almandoz y muchos otros en el equipo gallego por lo cual su segundo partido (y último en Primera) lo tuvo cuando las estrellas habían consumado el descenso y le dieron juego a los pibes del club.
Siguió en el plantel, inclusive en el ascenso (jugó 14 partidos en el Nacional B). Desapareció del fútbol profesional hasta que llegó el rumor de que Victoriano Arenas lo había contratado para la temporada 2002, pero no fue así.
Hoy despunta el vicio en alguna liga amateur, en el equipo No Vale Molinete, donde sin presión es una de sus figuras.
Diego Basavilbaso se une así a la dinastía de «hermano baldosero de un jugador baldosero». Dante y Mariano Ciglic ya no están solos.



