Gardiner Sebastián

Sebastián Gardiner
Arquero de las inferiores de Gimnasia y Esgrima de La Plata que no pudo encontrar su lugar en el fútbol profesional y terminó manejando un taxi, como tantos otros que tienen que hacer esfuerzos denodados para sobrevivir con dignidad.
De la camada de Sebastián Romero, Fernando Gatti, Leandro Cufré y Mariano Messera, fue perdiendo posibilidades de actuar como titular a medida que la Primera División se le iba acercando. Cuando sus compañeros ya comenzaban a tener minutos de fogueo en la máxima categoría, él tuvo que buscarse otros rumbos, lejos de la fama que da ponerse la casaca de uno de los equipos más importantes de La Plata.
Se tuvo que conformar con atajar en Villa San Carlos (1998-2000), en la Primera D. Allí pudo continuar con su verdadera pasión, pero siempre combinándola con el laburo arriba del auto. En una nota publicada en el Diario Hoy, en junio de 2000, daba a conocer algunos detalles de su estilo de vida.

-¿Cómo es el trabajo de taxista?
-Trabajo desde las seis de la mañana hasta las dos de la tarde. A esa hora corto y ahí me voy derecho a entrenar. Hasta ahora puedo hacerlo.
-¿Cuánto hace que lo manejás?
-Hace dos meses.
-¿Qué hacías antes?
-Trabajaba en Wall Mart. Entraba a las 7 de la mañana y me iba a la una de la tarde.
-¿Ganás más dinero ahora?
-Me conviene trabajar más en el taxi. Aparte también tenés más comodidad, teniendo en cuenta que el taxi es de mi viejo. También lo ayudo a él, trabajo como un chofer y me gano la plata así.
-¿No llegás cansado al entrenamiento de la tarde con la Villa?
-No, llego bien. Aunque tenés que andar en la calle. Pero bueno, me la banco bien y los días de partido no trabajo.
-Los domingos, ¿trabajás?
-Hay veces que salgo a trabajar. Según cómo esté el día y si estoy cansado o no. A veces salgo el sábado a la noche con mi novia y quedo muy cansado. Pero en estos dos meses, la mayoría de los domingos salí a trabajar, por el tema más que todo de la plata.
-¿Tenés anécdotas?
-Te sube la gente y te empiezan a contar la historia de toda su vida más o menos. Entonces, un poco, que a veces te causa gracia.
-Hay que ser medio psicólogo…
Claro, te empiezan a contar que se separaron del marido, que la plata no les alcanza para pagar el alquiler, que tienen que cuidar a los hijos. Tenés que escuchar todo lo que te dicen.
-¿Tenés parada o andás yirando por la calle?
-Estoy en la parada del Policlínico (en 1 y 70) y también ando por la calle.
-¿Vas a seguir manejando el taxi o es provisorio?
-Hasta ahora sigo. Es un trabajo que me da buena entrada en lo económico. Además lo hago para ayudar a mi viejo en el trabajo, para que no tenga que contratar a un chofer.

Polémico por un rato, se animó a chicanear a un histórico de la categoría antes de un partido decisivo ante Fénix. «Ellos tienen a Neuspiller pero nosotros también tenemos jugadores muy importantes, como Lugo, Rinaudo, Ferretti. Si están jugando en la D es porque somos todos iguales. Si Neuspiller fuera un jugador de otro mundo estaría jugando en la A«, declaró.
Como era de esperar, el Dandy le hizo 3 goles , le dio la vuelta olímpica en la cara (ganó el Apertura 2000) y lo mandó a cerrar la boca.

Juan Pordiosero

El Mal de burruCHAGAS

¿Acaso no aprendió nada de vestuario Jorge Burruchaga durante su paso por Francia? Su importante peluca junto con su bermuda puede dejarse pasar, pero no así esa carnavalesca camisa.
Qué extraño todo eso en un tipo tan sobrio y de bajo perfil. Más aún porque se trata de los entrenadores cabecillas de la nueva camada que no usan traje sino un pullover o comperita de lana con colores claros. ¡¡Ni el Diego se pondría eso!!

Cucu

Raponi Juan Pablo

Juan Pablo Raponi
Alguna vez vendedor de café y fanático de ver videos, comenzó a practicar fútbol en Unión de Alvarez junto a Leonardo Borzani, otro de los que llegaron a primera desde ese pueblo de Santa Fe.
Como jugador, fue un promisorio volante surgido de River Plate que justamente quedó en eso. En un principio sorprendió en reserva y luego de ser mechado en partidos amistosos (ante Boca en Miami) y oficiales, muchos hinchas criticaban a los entrenadores de turno por no otorgarle oportunidades.
Sin embargo, el camino transitado por este talentoso pero discontinuo valor, hasta el momento, parece darle la razón a los que no terminaban de confiar en él.
No pudo disputarle el puesto a Andrés D’Alessandro y quedó atrás de Andrés Aimar y Daniel Ludueña, por lo que en el 2003 partió a préstamo por seis meses hacia la Universidad de Chile aconsejado por Manuel Pellegrini, quien realizó una gestión personal para que anclara allí y no en el Barcelona de Ecuador.
Una inflamación en un ligamento de su rodilla derecha originada por infiltraciones le jugó en contra y tras actuar en forma intermitente, abandonó el país.
A mitad de año pasó junto a Ariel Franco al Banfield de Falcioni y salvo un encuentro ante Boca, no logró destacarse y ni siquiera pelear la titularidad.
No obstante, en la temporada siguiente tuvo la posiblidad de redimirse. Se lo disputaron entre Quilmes, Arsenal, Libertad de Paraguay, Central y Olimpo (2004-2005), y fue el equipo de Bahía quien se quedó con sus servicios.
En el debut frente a San Lorenzo mostró sus dotes con la pelota, pero no logró verticalidad y con el tiempo fue perdiendo terreno hasta desvincularse definitivamente del club teniendo incluso una mala relación con la tribuna.
Raponi no fue zonzo y ya tenía decidido partir hacia Inglaterra para jugar en el Oxford United (2005) de la cuarta división, pedido por Ramón Díaz, manager de la entidad. Dejando de lado lo deportivo y privilegiando lo económico, también se dio el gusto de compartir vestuarios con Emiliano Díaz, el hijo del popular «Pelado».
El proyecto no duró mucho, el deambuló por la reserva y al irse el ex DT de River, tomó el mismo camino.
Recaló en el ascendido Instituto de Córdoba (2005-2006) donde escasísima participación en el Apertura. Pero tras regulares desempeños y con el descenso encima, fue separado del plantel para achicar gastos junto a Damián Grosso, Gastón Pezzuti, Lautaro Trullet, Damián Facciuto, Pablo Brandán y Maximiliano Castano.
Dolido y con sed de revancha, volvió a cruzar el charco para firmar en el Ponferradina del ascenso español en el que comparte mates con Ignacio Risso, Lucas Alssandría y hasta marcó un gol en su debut.
«No me gusta dar notas ni nada por el estilo. Siempre me dijeron que tenía que venderme más, pero no estoy dispuesto a hacer cosas extrafutbolísticas para ganarme el cariño del hincha».
Fiel a su filosofía de no aceptar el mercado, continuará deambulando de aquí para allá. La decisión es de él.

Cucu

Bono Diego

Diego Gustavo Bono
Su aparición en la Primera de Newell’s estuvo acompañada por una gran cuota de incertidumbre. Nadie sabía si se convertiría en un jugador consagrado como Ponzio, Maxi Rodríguez o Mauro Rosales, o en uno más como Raúl Damiani, Lucas Hure o Juan Domingo Sánchez. Su carrera se inclinó para el lado del último grupo, aunque a ciencia cierta se desconoce por qué no triunfó, aunque sea en la música, teniendo ese apellido.
Su debut se produjo el 11 de agosto de 2000, en el empate 1 a 1 ante Vélez, en Rosario. A partir de ahí sus chances se vieron acotadas pero se las arregló para jugar algunos partidos al año siguiente, siempre como mediocampista.
En julio de 2003 se incorporó a Tiro Federal, en la B Nacional, y de a poco iría recibiendo sorpresas y satisfacciones. Ya de entrada le tocó entrenar con los camerunenses Mickel Djoko y Blaise Douglas. Y dos años más tarde lograría el ascenso a Primera División, con Iuvalé, Noce y Abrigo, entre otros.
En la 2005/06 siguió en el conjunto tirolense y se dio el gusto de retornar a la máxima categoría. Pero una lesión lo marginó de las canchas durante unas semanas y ya para la segunda mitad de la temporada perdió chances de jugar regularmente. Incluso en febrero de 2006 su nombre apareció en las filas de The Strongest de Bolivia y varios medios (incluso este) creyeron que se trataba del ex hombre de Newell’s. Error: era Diego Alfredo Bono, un defensor surgido en Deportivo Italiano que a los pocos días se fue por conflictos de la institución boliviana.

Juan Pordiosero

Zaccanti Daniel

Daniel Zaccanti

Delantero surgido en las inferiores de Racing Club, donde no llegó a jugar en Primera pero dejó el recuerdo gracias a su ilustre apellido que lo emparenta con el gran Cosme. La historia dice que jugó 3 partidos con un gol en el inolvidable Chacarita de la temporada 1997/98, con glorias como Sodero, Schiavi, Pagés, Samso, Denis Conde, Alex Rodríguez, Caviglia, Mignini y Prado.
A los 20 años abandonó el país y emprendió su periplo por el ascenso de Italia. En la temporada 1999/2000 jugó para el poderoso Entella de la Serie D, donde totalizó 7 partidos y ninguna flor. Esa misma temporada también jugó en Isernia, anotando su nombre en la red en una ocasión, sobre 12 partidos jugados. Siguió 2 temporadas más en esa institución completando 40 encuentros más y otros 3 goles.
Ahí nomás pasó a la primera división del futbol albanés y se puso las camisetas del Dinamo de Tirana , en su primera temporada, y del SK Tirana, con quienes llegó a jugar Copa UEFA y hacerle un gol al Steaua Bucarest en la temporada 2003/04.
Terminada su etapa en el fútbol de Albania se unió al Savona de Italia, donde actuó en 14 oportunidades marcando un gol. En el 2005 tuvo chance de ir al futbol escocés pero prefirió seguirla en Italia ya que el Sangiovannese era mejor vidriera y fue así que para la temporada 2005/06 consiguió irse a Suiza a jugar con el Luzern de la segunda división. Seis meses más tarde seguía sumando países al irse al C.H. Jenna (9 partidos, 3 goles) de la tercera división de Alemania. El equipo ascendió pero él firmó con el SpVgg Bayern Hof de la Oberligan Bayern (cuarta categoría). El equipo anda por la mitad de tabla hacia abajo jugadas 10 fechas y él es el goleador con 6 tantos.
También tuvo un paso por el Villarreal B y por el Shkumbini Pekín de China, pero es casi imposible rastrear información sobre esas experiencias.
Alguna vez le dijo a Clarín: «A mi el fútbol me encanta. Cuando no estoy entrenando juego en la playa o con amigos desafiamos a equipos de italianos. A mi lo que me gusta es jugar, pero no me olvido que también es mi trabajo. Tengo la suerte de poder cobrar plata y vivir de esto«.

Pastor (gracias Fede de Mexico)