Maradona a River (1980)

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Es conocida de la historia de que Diego Maradona siendo jugador de Argentinos Juniors pudo haber pasado a Riveren 1980. También bastante obvia, porque siempre a los mejores los buscan en Núñez y La Boca. El presidente Millonario, Aragón Cabrera se enamoró de su fútbol luego de un baile del 10 en un 2 a 0 en el propio Monumental.

¿Se imaginan si ésto hubiese sucedido?

Cucu

Argentina previa México ’86

Las giras previas a los mundiales de 1986 y 1990 bajo la dirección técnica de Carlos Bilardo registran varios partidos con clubes.
Algunos documentos se refieren a partidos no oficiales, pero el hecho de haberse jugado en estadios y con gente pasan a tomar consideración.
Por eso, llama la atención la camiseta celeste con mangas blancas sin escudo ni marca que aquí utiliza Sergio Batista frente al Junior de Barranquilla, que sin dudas puede ser una buena pilcha para salir de noche.
Años después previo a viajar a Italia, la selección Argentina volvió a repetir algo similar en Bealfast ante el Linfield.

Cucu

Junior 0 – Argentina 0

Difícilmente la Selección Argentina enfrente a un club, pero esta fue modalidad que se repitió bastante hasta la década del ’90. Luego de ello, sólo se registra uno sólo partido frente al Espanyol de Barcelona.

En cambio durante la era Bilardo a la albiceleste se le registran siete amistosos con equipos y uno de ellos fue frente al Junior de Barranquilla en Colombia el 15 de mayo de 1986, previo al Mundial.

Como ya es sabido, el técnico y los jugadores fueron muy cuestionados antes de viajar a México y uno de los motivos fue este aburrido 0 a 0.

Quizás lo más atrayente pudo haber sido la curiosa camiseta que aquí modela Sergio Batista.

Cucu

Por los pasillos de la villa se comenta…

A las prendas de Antonio Barijho por separado no se las puede criticar, aunque ver a un futbolista profesional con la camiseta de algún equipo suele ser bastante extraño, más aún si no es una producción por una transacción.
Pero el corte de pelo, la cara y el que viene caminando atrás con calzas y bolsas dan que hablar.
El paisaje también, con piletones naturales y llanura, aunque es la muestra de una realidad. Un Chipi aún no civilizado, después llegó Bianchi con sus jaulas, lo encerró y lo llevó a la ciudad.

Cucu

Nápoli 4 – Racing 1

«Racing no podía ganar» tituló la revista El Gráfico la nota que hablaba sobre la pésima actuación de La Academia en Italia, en agosto de 1988. El conjunto dirigido por Basile había recorrido 25 mil kilómetros en 10 días, con partidos cada 48 horas (3 ante la selección de Corea del Sur) y había soportado temperaturas de 45 grados. Excusas aparte, el Nápoli de Maradona (en la foto junto a Fillol) fue superior en todo momento y se llevó un abultado resultado del estadio Partenio del Avellino, cercano a Nápoles.

Racing había sido invitado como Campeón de la Supercopa y además del beneficio económico de la gira tenía la intención de mostrar a Néstor Fabbri, pero la «Tota» no viajó por estar afectado a la Selección. Desprolijidades muy argentinas.

Juan Pordiosero

González Celso

Celso González (El Paragua)
Se especula que en Paraguay, cuando una persona va al registro civil a anotar a su hijo sin estar en sus cabáles, los empleados le dan «Celso» como primera opción de nombre y «González» como apellido provisorio, hasta que el responsable recuerde el verdadero. En general la mayoría parece elegir una de las dos sugerencias. Pero siempre hay excepciones, claro. Los padres del futbolista Celso González no dieron muchas vueltas y aceptaron sin vacilaciones el combo estándar.
Estamos tan convencidos de la veracidad de esa teoría que no nos sorprendió el haber encontrado diferencias en los registros de su segundo nombre. Para algunos es Ramón, para otros Pablo y para otros Daniel. Esa dicotomía certifica que hubo irregularidades en su documento. Es más, hasta hallamos escritos que lo señalan como defensor, volante y delantero. A menos de que estemos en presencia del Lothar Matthäus sudaca, interpretamos que la existencia de otros Celsos González entorpeció la labor de muchos periodistas de la región que confunden a unos con otros.
Con todo ese quilombo en la cabeza era lógico que no se destacara en el fútbol. En su país era un verdadero Juan Pérez y en Argentina, apenas un baldosero más que venía a ganarse unos pesos. Su carrera por estos pagos fue breve aunque alcanzó a disputar 19 partidos (anotó 1 gol) en la temporada 1997/98, con los colores de Unión de Santa Fe. Si bien muchos no lo recuerdan, hizo dupla con el Loco Marzo, por ejemplo en la derrota 2 a 1 ante Colón (tanto de Agoglia sobre la hora), por el Apertura ’97.
No sabemos que hizo después, pero no creemos que sea el Celso González que salió a hablar en los medios sobre el accidente de su hijo Julio. Tampoco abonamos la posibilidad de que sea el mismo Celso González que juega en Tacuary (es defensor y clase ’80). Nos costaría aceptar que se haya muerto y reencarnado en tan poco tiempo. Si hubiera nacido en Encarnación todavía, pero nació en Asunción.

Juan Pordiosero

Padra Juan Carlos

Juan Carlos Padra
Petiso, flaco, flequillo prolijo, gambeta endiablada. Así asomaba Juan Carlos Padra en la Primera de Huracán a fines del milenio pasado. Claro que su historia en el fútbol venía de antes, del baby de Franja de Oro de Pompeya, al lado de su amigo Leandro Romagnoli, de las divisiones inferiores en el Quemero y una prueba en el Barcelona de España, que a los 16 no lo pudo fichar por no tener la doble ciudadanía.
Debutó en 1999 en la B Nacional jugando unos minutos ante Deportivo Español. Al año siguiente se ganó el puesto de enganche a fuerza de talento y los hinchas comenzaron a ilusionarse.
Tras lograr el ascenso a la A, se cumplió su sueño de jugar en Primera. Pero con el paso del tiempo y los técnicos quedó marginado detrás del Rolfi Montenegro y Lucho González. Babington lo colgó y no le quedó otra que buscarse club.
A fines de 2002 estuvo en Corea. El Daewoo Football Club estaba interesado en contratarlo, pero el clima asiático le jugó en contra. «Durante estos días de licencia que pedí en Huracán estuve en Corea, en Seúl. El club Daewoo me había hecho una oferta inmejorable, viajé para concretar la transferencia, pero decidí no aceptar cuando vi que el lugar era casi inhabitable. Imposible sobrevivir ahí, hacía 14 grados bajo cero, así que preferí quedarme acá. Tal vez psicológicamente no iba a poder aguantar«, dijo cuando pegó la vuelta. Días después pasó a préstamo al Logroñes del ascenso español. A cambio de 10.000 dólares y con una opción de compra de 400.000 partió seis meses rumbo al Viejo Continente para jugar, por problemas burocráticos con su pase, apenas 9 partidos y convertir un gol.
Cuando retornó, el Globo ya había descendido y se quedó a pelearla en la B Nacional. Sus números totales en el club de Parque Patricios cerraron en 90 partidos y 12 goles (58 encuentros con 10 tantos en la A).
Tras haber estado en carpeta de Los Andes y Cobreloa de Chile, a mediados de 2004 se mudó a Caballito. En Ferro disputó 4 cotejos y no convirtió goles. Sin embargo le alcanzó para conocer a figuras de la talla de Carlos Bangert, Cristian Ayala, Muhamed Nsubuga, Ibrahim Sekagya, Juan Pablo Caffa, Roberto Molina, Diego Cochas, Félix Décima, Mariano Campodonico y Federico Lagorio.
Para 2005 volvió a sacar el pasaporte a la luz y luego de fracasar su pase a Millonarios de Colombia fue hasta México. Fichó con el Lobos B.U.A.P, donde redondeó 14 encuentros y 3 anotaciones.
A mediados de año coqueteó con Olimpo de Bahía Blanca, pero terminó en Defensa y Justicia, donde apenas repartió 163 minutos entre 5 partidos.
En 2006 recaló en All Boys, para jugar el primer semestre del año, sin embargo no descolló y volvió a probar suerte en Europa.
En Italia defendió los colores del poderosísimo Nuovo Campobasso de la Serie D. «Me fue muy bien en el aspecto futbolístico. Pero en el club había muchos problemas entre los dirigentes y no me sentía cómodo. Además tengo una familia y ellos (su esposa y su hijo Román) no podían acostumbrase a la vida de Europa. Por eso preferimos volver y probar suerte acá«, declaró meses después.
A principios de 2007 estuvo a prueba en Temperley, pero no llegó a un acuerdo económico. También anduvo por Deportivo Morón, donde no convenció al cuerpo técnico. Por estos días está libre, buscando su destino en alguna cancha de nuestro país.
Hasta acá llegó la carrera de Juan Carlos Padra, un pibe que podría haber conocido el mundo y terminó conociendo gran parte de Buenos Aires a la perfección.

KeyserSoze