Rosario Central 1995

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Entre 1995 y 1998 Rosario Central se cansó de usar el clásico modelo Le Coq Sportif con el que obtuvo, por ejemplo, la Copa Conmebol. Lo curioso es que entre tanto aburguesamiento (sólo cambió la publicidad y eventualmente el diseño del escudo) hubo tiempo para introducir una perla: una camiseta repleta de triángulos. Fea y rara.

(Gracias Museo Canalla)

Acevedo Ricardo

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Ricardo Javier Acevedo
El martes 28 de abril de 1998, el diario La Nación gastó tinta para informar sobre un estreno y curiosamente no se trataba de una película: «En el equipo rosarino se produjo ayer el debut de Ricardo Acevedo, de 19 años. El jugador nació en la localidad de Roque Sáenz Peña, Santa Fe, realizó las inferiores en Newell’s y actúa como lateral. Frente a Lanús, Acevedo jugó como stopper, en el esquema defensivo de tres hombres que presentó el equipo de Jozik«.
Ese fue el primero de sus 6 partidos en la primera de La Lepra, donde no alcanzó a demostrar demasiado por la inestabilidad en el banco de suplentes (se inició con el técnico croata, pero también tuvo a Dabrowsky y al Profe Castelli). Sólo le quedó el consuelo de haber disputado el clásico ante Central (0 a 0 en el Coloso), dato interesante de su corto recorrido en la máxima categoría.
Estuvo en Newell’s un tiempo más, pero sin oportunidades aceptó el destino del 80% de los jugadores formados en la capital del gato-pan: terminar en Central Córdoba, Tiro Federal o Argentino. Optó por la última opción pero antes pasó por La Docta y se puso la casaca de Instituto (2000) en el Nacional B. Una vez en el Salaíto (2001/02), elaboró un plan para introducirse en el fútbol de Buenos Aires sin que nadie lo advirtiera. Y la verdad es que le salió bastante bien porque recaló en Temperley (2002/03), donde, salvo actuaciones aisladas (como el día en el que le marcó un gol a Argentino, su ex club) no logró llamar la atención y terminó esfumándose.
Después de años de incertidumbre, lo encontramos en Santa Fe, más precisamente en un equipo llamado El Expreso, participando de la misma liga en la que juegan ex glorias de Primera como Martín Román, el ídolo del PC Fútbol Juan Manuel Suligoy, Diego Ordoñez, y «yo no soy Gisela» Barreto.

Asprilla a River o Boca 1997

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Faustino Asprilla ya había cautivado al público argentino con actuaciones magistrales que incluían un 5 a 0 a favor de su seleccion en el mismísimo Monumental, con baile en la cancha y cumbia en el vestuario al ritmo de Settimio Aloisio.
La mayoria especuló con su desembarco inmediato en el competitivo futbol argentino, cosa que ocurrio pero muchos años despues de su mejor momento.
Cuando todavia era capaz de hacer bailar al defensor mejor plantado y correr como una gacela junto a la línea de cal, se animó a posar con las camisetas de River y Boca en la misma foto… como indeciso.
Fue Estudiantes de La Plata el que sufrió el disgusto. Más dedicado a las salidas nocturnas que al entrenamiento y notablemente saturado del circo, en La Plata todavía hay gente haciendo cola en 1 y 57 para insultarlo.
Uno mas de aquella seleccion colombiana que estuvo a punto de llegar al fútbol argentino junto a Carlos Valderrama y Freddy Rincon.

Miliki Jiménez a Colón 2002

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A fines de 2001, Daniel Miliki Jiménez estaba a punto de quedar libre de Instituto de Córdoba por una deuda que mantenía la dirigencia de La Gloria. Ni lerdo ni perezoso, se reunió con José Vignati y firmó un contrato por un año y medio por Colón de Santa Fe. Claro que todo no fue tan sencillo, pues los cordobeses reclamaron lo suyo y aclararon la situación: «Nosotros le debíamos tres meses de sueldo. Es decir, cerca de 4.500 dólares. Teníamos que hacer un depósito en Agremiados el 20 de diciembre, pero todos saben lo que ocurrió en el país ese día. El 24, fuimos a Agremiados en Córdoba y no quisieron recibir los cheques, porque decían que estaba vencido el plazo. Como no querían aceptar el pago, lo depositamos en un juzgado y eso está documentado. Jiménez es de Instituto. El que lo quiere, que lo pague«.
Al delantero poco le importó ese argumento y declaró al diario Olé: «Yo tengo en claro que quedé en libertad de acción porque Instituto no pagó cuando tenía que hacerlo. Sólo espero que la AFA lo rectifique cuando se reúna el Comité. Estoy seguro de que sí o sí voy a ser jugador de Colón, me muero de ganas de jugar. Hay plantel y creo que podemos pelear el campeonato«.
¿Conclusión? No jugó para ninguno de los dos. En enero de 2002 Miliki se fue a Peñarol de Uruguay y despertó el enojo de los popes del Sabalero : «Esto es un balde de agua fría para nosotros porque teníamos todo arreglado. Es más, cuando firmó dijo que estaba contento porque era hincha de Colón y hasta quiso que en el contrato de un año se pusiera una cláusula para extenderlo seis meses más«.

Gnochi Román

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Román Gnochi
Es cierto, no alcanzó a jugar oficialmente en Primera División, pero su apellido amerita el homenaje. Quienes conocen de cartas de restaurante, y son amantes de las pastas (comestibles), saben que gnochi significa ñoqui en una forma sofisticada.
Y precisamente para no ser uno (así se los cataloga a quienes no trabajan), a la edad de 18 años y cuando aún despuntaba el vicio en un club de su pueblo, apareció a fines del 2002 por Villa Domínico para probarse en Independiente, club del que dice ser hincha.
Curiosamente, apenas un mes después de fichar, este volante fue promocionado al plantel superior por Américo Gallego en enero del 2003, después de conseguir el torneo Apertura.
Junto a él, el Tolo subió a un grupo de jugadores que ninguno logró hacer pie en primera: Tomás Charles, Leonel Bottaro, Martín Fabro, Sebastián Lengert y Leonardo Zarosa. Sólo Jeremías Caggiano fue el que tuvo un poco más de continuidad.
«Todavía no lo puedo creer, estoy cumpliendo un sueño. Fue todo muy rápido y soy un agradecido. Espero que me den una posibilidad y poder aprovecharla», confesó en su momento.
Sin embargo, llamarse Román y ser enganche no le alcanzó para estar a la altura de las circunstancias, por lo que debió dejar el Rojo y bajó a jugar Argentino A en San Luis.
Fue a Juventud Unida Universitario (2005-2006), que armó un equipo para soñar, con jóvenes valores de clubes importantes de primera, y otros viejos con dilatada trayectoria como César Velásquez, Sergio Caruso, Ricardo Vera, Oscar Monje, Esteban Figún, Alberto Godoy y Marcelo Trimarchi.
La primera ronda fue un bochorno, al ganar 1 sólo partido de 11, con 5 empates y 5 derrotas. En la segunda remontaron, y esta vez en igual cantidad de encuentros, se llevaron los tres puntos en 6, igualaron en 2 ocasiones y cayeron en 3. Así, consiguieron el pase a octavos de final, y con ellos, la ilusión de toda una provincia.
Pero eso duró poco, porque se toparon con Independiente Rivadavia de Mendoza, quien ganó de local y los eliminó empatando como visitante.
Ante semejante fracaso, había que abandonar el barco como sea, sobre todo porque cuando se trata de equipos con fondos que llegan desde afuera, ante el primer revés, los billetes desaparecen.
Gnochi se fue para Buenos Aires y terminó recalando en Villa Lynch para jugar en Ferrocarril Urquiza (2006-2007) en Primera D. Extraño descenso de categorías para el jugador, que para colmo se rompió los meniscos al poco tiempo de haber llegado y debió ser operado y luego aguardar la recuperación.
El final de temporada trajo consigo también su salida del club, pero afortunadamente para él, desembarcó en Berazategui (2007 hasta la actualidad), un animador constante en la categoría.
Y esta vez todo salió bien. El Naranja llegó a una final ante Midland y el ganador jugará una promoción ante San Martín de Burzaco, de la Primera C en busca del ascenso. Si bien aún no se jugó, no cambia para nada esta historia. De Independiente a la última división del fútbol metropolitano sin escalas. Sin dudas, a Gnochi le faltó pasta.

Marchisio Ernesto

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Ernesto Juan Marchisio Ramírez
Este volante de buen pie debutó en la Primera División de Argentinos Juniors en el Apertura 2003 de la Primera B Nacional, bajo la dirección técnica del argentino naturalizado boliviano Gustavo Quinteros.
Su primer partido fue ante Ferro Carril Oeste, donde tuvo un buen desempeño. Compartió el terreno de juego con figuras de la talla de Matías Arce y Oscar Bazán. Jugó, también como titular, en el encuentro siguiente ante Defensores de Belgrano, en el estadio del Dragón. Una salida en el entretiempo, reemplazado por Emmanuel Francés, y la posterior dimisión del DT, relegaron sus chances en el primer equipo. Con la llegada de Sergio Batista sus posibilidades disminuyeron, al punto que no volvió a integrar el grupo de 16 jugadores en el resto de la temporada. Sin embargo, Batista le dio el visto bueno para que prosiguiera en el grupo que afrontaría el Torneo Apertura 2004 de Primera División. Fue así que su momento de gloria le llegó nada más y nada menos que contra River Plate y en el mismísimo Estadio Monumental. Ingresó faltando 10 minutos en reemplazo de Claudio Marini, pero nada pudo hacer para evitar la derrota por la mínima diferencia, tercera del Bicho en igual cantidad de partidos en el torneo. Fue al banco cuatro partidos más tarde -derrota 1 a 0 ante Quilmes en el sur- pero no ingresó, siendo esa su última aparición oficial con la camiseta de Argentinos.
Tras ese encuentro, Batista dejó su cargo y llegó Chiche Sosa. Marchisio no volvió a participar de las concentraciones y el Checho, que asumió en Nueva Chicago en enero de 2005, se lo llevó junto a Néstor Ortigoza. Jugó algunos encuentros con dispar fortuna y al finalizar la temporada volvió al Bicho, que lo dejó libre. Así fue que fichó para Defensores de Belgrano en la Primera B Metropolitana para la 2005/06, donde compartió plantel con destacados jugadores para la categoría como Felipe Desagastizábal, Rodrigo Llinás o el juvenil Emiliano Díaz, que venía de jugar en el extranjero, más precisamente en el Oxford United. Además, parecía la filial del Bicho, porque allí estaban Martín Minadevino, Fernando Montenegro, los mellizos Belforti y Lucas Bonifatti, agregándose luego Matías Mantilla. Se mantuvo durante dos temporadas en el Dragón, compartiendo equipo con otro ex-Bicho, Emmanuel Francés, y a fines de 2007 se perdió todo rastro de su carrera futbolística.