Houseman a Boca 1977

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La estructura institucional de Boca Juniors parecía tambalear en 1977 y entre rumores de renuncias y despedidas sonaba fuerte el nombre de René Houseman para reforzas las filas xeneizes. Pese a la foto, el Loco siguió en Huracán y recién fue transferido en 1981…a River Plate.

Gracias a Guille (historiadeboca.com.ar)

Tuncay 2008

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El 15 de junio de 2008, Turquía y República Checa definían el segundo clasificado del Grupo A a los cuartos de final de la Eurocopa. En un partido altamente emotivo, el conjunto checo se puso en ventaja gracias a Jan Koller a los 34 minutos del primer tiempo, y estiró la ventaja a través de Jaroslav Plasil a los 17 minutos de la segunda mitad. Faltando un tercio de la segunda etapa, República Checa se estaba quedando con la última plaza a Cuartos, pero los turcos se despertaron e hicieron historia.
A los 75 minutos, Arda Turan descontó y se encargó de agregarle más suspenso a la noche suiza. En el cierre del partido, a los 87′ y 89′ Nihat, con la ayuda de Petr Čech, dio vuelta el encuentro y desató la locura turca.
Cuando apenas restaban dos minutos de juego, el guardameta Volkan Demirel vio la tarjeta roja por agresión a Jan Koller y se tuvo que ir a la duchas antes de tiempo. Claro que como Turquía ya había realizado los tres cambios no pudo hacer ingresar a la cancha al arquero suplente, Rüştü Reçber, por lo que tuvo que apelar a un jugador de campo. Fue entonces que el número 17, Tuncay Şanlı, futbolista del Middlesbrough inglés, recogió el guante (y el buzo) y se paró bajo los tres palos, previo rezo para que los checos no patearan a gol y esperando el silbatazo final, que no tardó en llegar.

López Rojas Francisco

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Francisco Solano López Rojas (El Francis)
Semejante nombre ameritaba una historia bien baldosera. Y él, como es de cumplir los objetivos trazados, no tardó en desandar los caminos del futbolista errante. Nacido en la localidad paraguaya de Santísima Trinidad pero criado en el barrio porteño de La Boca, se formó en Barracas Juniors, pasó por Bristol de Parque Patricios y de ahí saltó inferiores de Huracán, club que le otorgaría la posibilidad de debutar en Primera, en medio de la malaria que desembocaría en el descenso de la temporada 2002/03. En ese período mostró algunas chispas de su talento e incluso intentaron venderlo como el delantero salvador que finalmente no fue. Disputó 10 partidos con los quemeros y después de algún que otro golpe le dijo hasta pronto a la Primera División, mientras se iba en el mismo bondi que Alejandro Alonso, Jeremías Buz, Pablo Monsalvo, Ramón Ortíz (x 2), Santiago Hirsig, Claudio Guerra y Luciano Bracco, entre otros.
Después de un año en la nebulosa (algunos aseguran que estuvo en Dock Sud), su vuelta a los primeros planos, aunque suene generoso dicho en esos términos, se produjo con Huracán de Tres Arroyos en la mítica expeciencia de la temporada 2004/05, que incluía nombres como Silvio Dulcich, Nestor Lo Tártaro, Nilton Pardal, Silvio Prieto, Guillermo Imhoff, Jeremías Caggiano y el Pitufo Quintana. El habilidoso atacante sólo jugó 14 partidos (en un momento el DT Morant lo separó por indisciplina), no convirtió, y encima perdió la categoría por segunda vez.
Ya con el Globito bonaerense en el Nacional B, permaneció un año junto a Daniel Islas, los hermanos Natalicchio, el Gori Galván y Juan Batalla, pero avivado de que quedarse mucho tiempo más iba a significar su tercer descenso, prefirió enterrarse solito y se tomó el Don Otto hasta Trelew. Bajó semidormido del coche-cama, le dijeron que lo iban a llevar al Museo Paleontológico pero lo engañaron y lo dejaron en la sede del Racing local. Un poco asombrado y otro tanto resignado, habrá pensado «ya fue, es lo mismo» y se puso los cortos para jugar el Argentino B. En la 2006/07 se destacó por tener de hijo a Cruz del Sur de Bariloche (le hizo 3 goles en 2 partidos) y cuando nadie imaginaba una transferencia al exterior, se marchó a su natal Paraguay. Desde mediados de 2007 viste los colores de 3 de Febrero y en la actualidad comparte el plantel con Julio César Gaona, el ex arquero de Rosario Central que alguna vez motivó la creación de una bandera muy ingeniosa por parte de la hinchada de Newell’s, que mostraba una chapita de Pepsi con la inscripción «Gaona de penal: $ 50.000».

Rodríguez Carlos

Carlos Leonardo Rodríguez (Gato)
Defensor uruguayo que llegó a la Argentina con escasos antecedentes del otro lado del Río de La Plata y que terminó cumpliendo una labor por demás modesta en la Primera de Unión de Santa Fe.
Surgido en Bella Vista (1992 a 1994), pasó también por Rampla Juniors (1995/96) antes de firmar con el Tatengue y convertirse en jugador del Presidente Malvicino. Quizás por ese padrinazgo pudo disputar 28 partidos desde comienzos del Apertura ’96 hasta finales del Apertura ’97. En ese período logró convertir su único tanto en nuestro país: al Pato Abbondanzieri, en la victoria 3 a 1 sobre Rosario Central en el Gigante de Arroyito. Pero ojo, también ese mismo año, ante Boca, se mandó una macana en colaboración con Yorno que le dio la posibilidad de salir en una foto del diario Clarín.
Sabiendo que lo suyo en Argentina no daba para mucho, aceptó volver de prestado al paisito para vestir la casaca violeta de Defensor Sporting en 1998. Cuando se le terminó el préstamo, regresó a Unión y jugó 2 partidos del Clausura ’99 (sendas derrotas 4 a 1 con Estudiantes y San Lorenzo), prolongando innecesariamente su paso por estas tierras. Sin lugar, siguió perteneciendo al plantel hasta mediados de 2001, cuando comenzó a sentir olor feo y decidió destapar la olla en el aire de radio La Red: «Unión es un club donde las cosas no se manejan bien. Y esto no lo digo yo, sino muchos jugadores que se fueron descontentos por el trato recibido. Se olvidaron de mí y me dejaron a un costado, los dirigentes no me pagaron nada de lo que me debían y estoy seguro de que el Presidente no sabía nada de lo que pasaba conmigo, porque hay tres o cuatro personas que manejan el club y no le cuentan nada. Lo que pasa es que algunos dirigentes querían sacar una tajada conmigo, para quedarse con algo de una transferencia«.
Ya para entonces, tenía en el lomo un retorno a Bella Vista (2000 y 2001), institución donde aparentemente se retiró sin hacer demasiado ruido porque a decir verdad, teniendo en cuenta sus condiciones, ya había hecho demasiado.

Baldosa Vieja: Héctor Pistone

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Héctor Antonio Pistone
Caso singular el de Pistone, un arquero de los más altos que se recuerde, que jugó en tres décadas distintas: en los 60’s, 70’s y 80’s.
Apodado el “Obelisco de San Justo” por un periodista, nació el 20 de mayo de 1949 en San Martín, Buenos Aires. Y obviamente, hincha de Chacarita, se inició a los 13 años en la entidad funebrera. Allí estuvo hasta 1969, cuando fue suplente de Eliseo Jorge Petrocelli, justo en el año en el cual salieron por única vez campeones de Primera “A” en el profesionalismo, viendo desde el banco a jugadores de la talla de Marcos, Puntorero, Recúpero, García Cambón, Angel Bargas, Orife, Poncio y Neumann, entre otros.
En 1970 recaló en Estudiantes de Buenos Aires y permaneció hasta 1972. Al mismo tiempo que atajaba, ejercía su trabajo de mecánico de autos, en una época donde el fútbol no daba para comer tanto. Ya cuando estaba decidido a largar, Juan Carlos Montaño se lo llevó a Almirante Brown y allí compartió vestuarios con duros como Canio, Avalos, Osuna, Escalada, Franchossi, José Antonio Díaz, Sisca, Pilla, Calermo, Deckers, Pignataro, Sicilia y Arrivillaga, entre otros. Ahí se quedó hasta mediados de 1976, cuando la varita mágica pareció tocarlo: entrenando en La Candela, fue observado por el Comendatore Juan Carlos Lorenzo, quien impresionado por su altura lo fichó para… Boca, donde integró la plantilla del Nacional de 1976. En el Xeneize se entremezcló con quienes seguramente nunca soñó hacerlo, como Marito Sanabria, Burtovoy, José María Suárez, Bernabitti, Salas, Eduardo Enrique Oviedo, Dorado, Gatti, Mouzo, Pernía, Sá, Gutiérrez, Tesare, Tarantini, Ovide, Ribolzi, Suñé, Benítez, Veglio, Mastrángelo y Felman. Pese a ser suplente, salió bicampeón en 1976.
En el verano de 1977, en el torneo de verano de Mar del Plata, atajó los 4 partidos como titular y arrancó el Metro alternando algunos encuentros en la valla en Primera y Reserva. ¿Más compañeros? Perassi, la Pantera Rodríguez, Perotti, Husillos, Abel y Hugo Alves, Paternó, Daniel Severiano Pavón, el Tabita García, Silguero, Cibeyra, Lacava Schell y Sánchez Sotelo, entre tantos otros.
Continuó en el Nacional 1977, donde se sumaron Carlos Bartolo Alvarez, Squeo y Salguero. Quedó libre y en 1978 se fue a jugar un Regional a Tucumán, donde integró el equipo de Central Norte. Pero el Toto, que no lo olvidaba, lo recomendó para la temporada de 1979 a Tigre, donde se gestó la gran campaña y ascenso del año siguiente, teniendo adelante, en la línea de cuatro, al histórico Ricardo Pellegatta.
En 1980, el “Obelisco de San Justo” retornó a Almirante Brown, donde fue bien recibido, y se juntó con históricos como el Dr. Carlos Camejo (el mismo que ascendiera con San Telmo a la “A”), Podeley, Leone (Ex 5 de Huracán), Franco, Biaín, Miguel Angel Gallardo, Amorone, Rivoira, Tobbío, el Bicho Crespo y Abbate. Siguió hasta 1984, momento en el que, con 35 años, pensaba volver al taller mecánico, pero fue tentado por Ituzaingó para jugar en Primera “C” en 1985, donde se reecontró con Franchossi y Pignataro, y otros como Nicolás Antonio Valdivia, que había jugado en la primera de Boca, y D’Allegre, entre los mas conocidos.
En el club de Pacheco y Mariano Acosta atajó hasta 1986 y ahí sí, definitivamente, a los 37 años, el lungo arquero, cuando las chapas lo iban abandonando y su calva rozaba el travesaño, le dijo adiós a los tres palos. Héctor Antonio Pistone, el “Obelisco de San Justo”, al final, no se puede quejar de su historia en el fútbol.

Daniel Console (Todopararecordar.com.ar)

Colón albiceleste 1981

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El enfrentamiento entre Colón de Santa Fe y Boca Juniors en el torneo Metropolitano de 1981 dejó mucha tela para cortar. En el primer tiempo, el Sabalero saltó al campo de juego con su tradicional casaca mitad roja y mitad negra. Hasta ahí todo bien, pero en la segunda etapa, el conjunto local salió del vestuario con una sorprendente e inédita camiseta a bastones celestes y blancos. ¿La usó hasta el minuto 90? No, porque a los 33 minutos del complemento los santafesinos se retiraron de la cancha al sentirse perjudicados por la actuación del árbitro, que había echado a Wermer y Rebottaro (Morete había visto la roja en el Xeneize). Bizarro y digno de este sitio.

Gracias a Guille (historiadeboca.com.ar)