Cataldo Néstor

Néstor Enrique Cataldo

Delantero nacido el 23 de agosto de 1960 en Buenos Aires, se inició en Vélez Sarsfield, donde debutó apenas cumplidos 17 años, en una derrota frente a Platense.  Había muchas expectativas depositadas en Cataldo, tantas que hasta llegó a integrar la Selección Argentina Sub-20, pero una fractura en el tobillo lo dejó fuera del equipo campeón mundial en Japón, en 1979.

Continuó en el club de Liniers hasta 1982, cuando fue transferido a Unión de Santa Fe. Allí no le fue del todo bien, y de golpe apareció en Estudiantes de Río IV para jugar la Liga Regional. Parecía un paso atrás en su carrera, pero la clasificación que el equipo obtuvo para el Nacional 1984 lo catapultó a los planos internacionales: FAS, de El Salvador, fue su nuevo destino. Y mal no le fue: su aporte (6 goles en un año) sirvió para que uno de los clubes más populares de ese país alcance el título.

Muy probablemente, si su carrera hubiese continuado allí, hoy no existiría este post. Cataldo podría haberse convertido en ídolo en el país del Mágico González, sacarle el jugo a un mejor contrato, disfrutar del clima centroamericano. Pero se la jugó por la familia: “Jugué solo una temporada porque mi mujer estaba embarazada y vino a tener nuestro hijo acá”, explicó. Y así, su siguiente destino fue Defensores de Belgrano, para disputar la vieja Primera B. Un año le bastó para demostrar que no era un jugador de ascenso, y Argentinos Juniors posó sus ojos en él.

En 1986 llegó al Bicho. Significaba una oportunidad única para lucirse al lado de Borghi, Videla, Castro, Olguín, Batista, Ereros, Dely Valdez, Irala Sarabia y Hugo Maradona. Incluso hasta jugó un par de partidos en la Copa Libertadores de ese año. Pero su opaco rendimiento lo confinó a la reserva, y no tuvo mayores oportunidades. En tres años en el club de La Paternal sumó 29 partidos y ningún tanto. No son números muy buenos para un delantero.

Llegó a Nueva Chicago en 1988 para terminar su carrera como futbolista. Compartió vestuarios con Fabio Almirón, Víctor Rogelio Ramos, Dalcio Víctor Giovagnoli, Gustavo Chacoma, Mario Marcelo y Nelson Rosané hasta 1990, cuando decidió colgar los botines.

Una vez abandonada la práctica activa del fútbol siguió despuntando el vicio en torneos intercountries, y este año su equipo, Banco Provincia Blanco, dio la vuelta olímpica en el certamen de la Asociación de Fútbol Intercountry Zona Norte. Pero su lugar en el mundo lo encontró en el ámbito de los peines y las tijeras: Cataldo posee una importante peluquería en la ciudad de Buenos Aires. Así que si pasan por Emilio Castro al 7000 mándele nuestros saludos. Seguramente será bien recibido todo aquel amante del fútbol. Bah, cualquiera no.

Argentinos error de utilería 1980

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La postal pertenece a una formación de Argentinos Juniors en su vieja cancha de La Paternal. No parece haber nada extraño en la misma, sin embargo, no todas las camisetas son iguales: por un lado, las casacas de Domenech, Maradona y Pasculli son las únicas que tienen escudo. También se puede apreciar que hay una coincidencia en las de Carlos Carrizo, Franceschini y Espíndola. Por otro lado, son iguales las camisetas de Daniel García, Vidal y Claudio Morel Y finalmente, la de Bartolomei (el de bigotes) no se parece a ninguna. ¿Más bizarrez? el masajista, al lado de Diego, es Galíndez.

(Gracias Doctor_JR)

Uruguay 1 – Banfield 1

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URUGUAY 1 – BANFIELD 1 from talacapo2 on Vimeo.

Encuentro impensado para estos tiempos. Y no porque la realidad de ambos conjuntos haya variado demasiado, sino porque ya no es tan habitual que un club argentino enfrente a la selección de otro país. Las imágenes pertenecen al partido amistoso disputado por Uruguay y Banfield en junio de 1995. Marcelo Otero puso el 1 a 0 para los charrúas, pero el Cabezón Alegre decretó la igualdad en Montevideo. Un mes más tarde, los locales se consagrarían campeones de América.

(Gracias Juan)

Ludueña Diego

Diego Gastón Ludueña

Tan fugaz fue el paso de Diego Ludueña por la primera de Independiente que unos pocos memoriosos lo recuerdan. Nacido en Quilmes el 22 de marzo de 1984, el pibe, padre desde los 16 años, fue haciendo el recorrido a las ligas mayores al mismo tiempo que laburaba como albañil para llevar el mango a su casa.

Su debut se dio en el marco del torneo de verano de 2005. En ese contexto de bostezo generalizado comandado por César Luis Menotti hacían sus primeras armas un grupo de pibes que prometían, y otros que no tanto. Entremezclados entre los grandes como el gerenciador de Boston River, Jorge «te desbordan todos» Martínez, Lucas Pusineri, la eterna promesa Maximiliano Vallejo y el Turu José Flores, sumaron minutos en cancha los por aquel entonces juveniles Carlos Lothar Matheu, Martín Fabro, Leandro Pereyra, Leandro Mussin, Rubén Salina, Mariano Viola, Martín Morello, Ismael Matate Sosa, Lucas Cariati y el homenajeado del día, que había debutado en Reserva con 15 años y que ya contaba con una participación en la selección sub 17 a comienzos de la década.

El estreno oficial no tardó en llegar, y Ludueña salió desde el arranque como lateral por la izquierda en la primera fecha del Clausura, el 13 de febrero, ante Quilmes, en un verdadero dolor de ojos. Reapareció en la victoria por 2 a 0 ante Gimnasia LP de la séptima fecha y dijo adiós en la novena jornada, en la derrota 3 a 1 ante Vélez.

A mediados de año dejó el Rojo junto con Franco Cángele, Cariati, el Turu Flores, Hernán Losada, Fernando Lorefice, el Negro Martínez, Muñoz Mustafá, el Mono, Renato Riggio, Esteban Rivas, Yair Rodríguez, Cristian Zurita y el colombiano Robinson Zapata. Lo que se dice una buena limpieza.

De inmediato se sumó a Independiente Rivadavia (2005/2006). En su llegada a Mendoza no se olvidó de su pasado en el Rojo: «Pepé Santoro realmente me defraudó, porque cuando yo estaba en reserva él decía que yo era un fenómeno y que no entendía por qué no había debutado en Primera«, comentaba el pibe, hincha fanático de Quilmes.

En la Lepra mendocina no duró mucho y un año más tarde apareció en Estudiantes de Buenos Aires en la Primera B Metropolitana. En el Pincha de Caseros tuvo continuidad y pegó onda con Cubito Cáceres, Walter Fonseca y Cristian Lillo. Si bien se consagró campeón del Apertura 2006, perdió la final por el ascenso ante Almirante Brown (en un recordado partido) y la Promoción ante Ferro.

En 2008, apareció en Los Andes pedido por Rodolfo Della Pica. La salida de Fito y la posterior llegada de Quique Hrabina hundieron a Ludueña en la intrascendencia y a fines de año, después de un puñado de malas actuaciones y bastante excedido de peso, rescindió el contrato.

A comienzos de 2009, según un boletín de AFA, retornó a Estudiantes de Buenos Aires, pero nunca más lo vimos en una cancha.