Fuera de stock: Karina Morales

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Karina Morales

¿Quién no sueña con tener un hijo como Tomasito que juegue de 10 en la Selección? Pocos lo pueden hacer realidad, claro. Y uno de ellos fue el papá de Karina Morales, una nena que vino al Mundo en agosto de 1971 y que, contra todos los prejuicios, se dedicó al fútbol con singular éxito.

Zurda como el Diego y porteña como Pekarnik (?), empezó a mezclarse en los picados con los varones y un poco más grandecita, con 16 años, se incorporó al equipo femenino de Yupanqui. En 1988 el padre la llevó a probarse a River Plate y ahí arrancaría una carrera que tendría su pico de popularidad casi 10 temporadas más tarde.

En efecto, 1998 fue su gran año. Figura del Millonario (salió goleadora de dos torneos seguidos), obtuvo su 5º título en forma consecutiva y ratificó su nivel en la Selección subcampeona del Sudamericano. De Karina se hablaba, y no sólo en el ambiente de las chicas.

Por aquel entonces, Morales era parte del recordado programa de entretenimientos «Locos por el Fútbol» (Canal 13), que se transmitía semana tras semana desde algún estadio de la Argentina. Su función, básicamente, era la de patearle penales a los participantes que eran escogidos entre el público. Pero también, cuando la necesitaban, integraba el equipo del staff (Matías Martín y el Matador Kempes, entre otros) que solía enfrentarse a viejas glorias.

Episodio violento y desaparición mediática

Aquellos que recuerdan a Karina Morales saben que, a pesar de ser una mujer, no se achicaba cuando jugaba contra los hombres. Y eso, quizás, le hizo perder la noción del peligro frente a uno de los jugadores más asesinos de todos los tiempos.

En uno de los tantos partidos que el team del programa enfrentó a un combinado de ex futbolistas, la piba tuvo la mala fortuna de enfrentar mano a mano al Moncho Monzón, que sin medir sexo, raza ni religión, la levantó por el aire con una hermosa plancha que dejó inmóviles a propios y extraños. Recién después de algunos segundos de silencio y estupor, Morales alcanzó a dar señales de vida desde el suelo y la tranquilidad volvió al ambiente. Monzón, se excusaría como tantas otras veces, culpando al césped mojado y a los tapones inadecuados. Ese día, sin saberlo, le indicaría el camino del retiro televisivo a una fugaz estrella que tuvo el fútbol, la hoy olvidada Karina Morales.

Under ladrón: Lies Malek

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Lies Malek

Aprovechándose de que en nuestro país no se sigue mucho (?) la liga de Argelia, Lies llegó a Buenos Aires a mediado de los 90’s y tiró unos pergaminos incomprobables: «Me inicié de pequeño en el CR Belcourt, pasé por el Hydra AC, me mudé a Francia para hacer inferiores en el Nantes y de ahí me llamaron para integrar la selección juvenil argelina«.

Para asegurarse un poco más de chapa, agregó: «dos veces seguidas fui elegido el mejor jugador juvenil. Además jugué en el Rotweiss Essen, del ascenso alemán«. Fue así como el Turco Julio Asad escuchó «Essen«, pensó en una olla y se emocionó. Lo vio jugar un poquito y sin dudarlo se lo llevó al equipo que dirigía en aquel lejano 1997, Almirante Brown.

Los muchachos de La Fragata, vale decir, estuvieron bastante blanditos con Malek. En los entrenamientos no lo putearon ni le pidieron que vaya al frente, entonces el argelino no tuvo la necesidad de sacar un arma. Bah, tampoco tuvo la necesidad de ponerse la camiseta porque una inhibición que pesaba sobre Almirante le negó la posibilidad de firmar como refuerzo y apenas si tuvo tiempo de saludar al Cabezón Allegue.

Antes de irse y desaparecer misteriosamente, se puso un turbante para la revista Mística y reflexionó sobre su trunco destino en el fútbol argentino: «Alá habrá querido que así fuera«.

En el nombre del King

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Repasamos los hechos más importantes del mundo baldosero en los últimos días:

– Como todo el mundo sabe (?), los muchachos de La Redó! se vendieron al sistema. Pero justo ahora que se estaban aferrando a Babylon apareció Jah Sandro y les tiró la onda para ir a Zion (?). Esto ocurrió el último sábado, en el debut de radial de LR!. Acá les dejamos el audio de la entrevista y un par de temas que hizo el ex arquero de Boca y su banda, 12 tribus de Israel. Imperdible.

[audio:http://www.enunabaldosa.com/audios/jahenlaredoradio.mp3%5D

– Esta info es vieja pero vale la pena difundirla: Junior Ischia salió campeón…del Torneo Clausura de la Liga Universitaria Amateur. El ex Reserva de Vélez e Independiente defendió la camiseta de la Universidad Nacional de La Matanza, equipo dirigido por el Pacha Cardozo.

– El Buli Mauricio Giganti encontró su lugar en la tierra: Vietnam. Primero probó como jugador, después se dedicó a llevar futbolistas pampeanos y ahora es DT del ACB Ha Noi de la segunda división, según nos enteramos en esta nota a Alejo Noe Gelatini en el sitio de El Gráfico.

– Gol de baldosero en el Argentino A. En su lucha por escaparle al descenso, Estudiantes de Río Cuarto le ganó 1 a 0 a Juventud Unida Universitario de San Luis, con un tanto de Andrés Aimar.

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– Sí, ustedes están viendo lo mismo que nosotros. El ayudante (?) de asador no es más ni menos que el Alejandro Kenig. Resulta que el Gordo el año pasado se prendió en un proyecto televisivo llamado «Fútbol Criollo«, que vendría a ser la versión cordobesa de «Hay Equipo». Los vagos juegan a la pelota, comen asado y se ponen remeritas apretadas (?).

– Una mala que se nos pasó por alto a comienzos de año: lo echaron al Ciruelo Piaggio de Atlético Villegas. Con casi 40 años, el ex Ferro estaba disfrutando de sus últimos días como jugador, al mismo tiempo que dirigía. Ah, también es Concejal en Villegas.

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Simone Fabricio

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Fabricio Antonio Simone

Delantero flaco, alto, errático, frío, sin carisma y con mala suerte para las lesiones. ¿Algo más? Sí, insinuó en Primera División, robó en el exterior y terminó tempranamente en el ascenso. Una delicia de baldosero.

Debutó con la camiseta de Estudiantes de La Plata en el Apertura ’98. Y no en cualquier partido: empate 2 a 2 en el clásico ante Gimnasia. Casi siempre alternativa para el segundo tiempo, recién empezó a ser titular en algunos encuentros del Clausura ’99. Y casualmente en ese torneo vivió su primer momento de gloria, cuando le convirtió 2 goles a Unión de Santa Fe.

Su explosión, sin embargo, nunca llegaría. Se quedó en el Pincha hasta fines de 2001 y pese a que tuvo oportunidades con Patricio Hernández, Eduardo Solari y Néstor Craviotto, no pudo hacer más que 3 tantos en 37 encuentros.

Su carrera quiso tomar vuelo internacional cuando pasó a Universitario de Perú (2001). Es más, muchos pensaron que en La Plata habían dejado escapar a un crack cuando se marchó a Europa y firmó con el Ciudad de Murcia (2001). Pero la aventura española junto Rodrigo Bilbao, Rodrigo Stalteri, Martín Bernachia y Roly Zárate, sólo le duró 3 meses. Resulta que la gente le bajó el pulgar rápidamente, pese a sus 3 goles en 8 encuentros, y entonces el empresario que financiaba al club le ofreció amablemente (?) bajarle el contrato al mínimo legal para un jugador de Segunda B. Simone, en todo su derecho, se negó y regresó a la ciudad de las diagonales.

Entrenó con el plantel de Estudiantes a fines de 2001 y mientras escuchaba el ruido a cacerolas planeó volver a Perú. Allí se puso la camiseta de Universitario (2002) otra vez pero no hizo gran cosa. Entonces pegó la vuelta al país y bajó al Nacional B para actuar en Instituto de Córdoba (2002/03), con el que llegó a hacer 3 goles en una goleada 6 a 0 ante Juventud Antoniana. Ojo, también mojaron Boyero, Barreto y Trullet. Debía ser el día del baldosero o algo por el estilo.

Tras una nueva experiencia en el exterior con el Ionikos de Grecia (2003/04), retornó al ascenso argento con Nueva Chicago (2004/05) y le fue medianamente bien, logrando 10 goles con aquel equipo que tenía a Islas, Nico Sánchez, Leone, Ortigoza, Benito, Pogonza, Cavallo, Carranza y Guevara, entre otros.

Envalentonado, pasó a Aldosivi de Mar del Plata (2005/06) para buscar el ansiado ascenso. Pero las cosas le irían mal. Convertido en el hombre de punta que arruinaba una y otra vez las jugadas colectivas del Tiburón, se fue ganando el odio de la hinchada y apenas pudo arrancarle algun que otro «Simooooo Simoooone» a la tribuna en el verano de 2006, cuando los resultados eran favorables. Después, siguió recolectando insultos.

Sin confianza, en la 2006/07 pasó a préstamo a Ferro Carril Oeste con el objetivo de encontrar mejor suerte. Pero le ocurriría todo lo contrario. A las pocas semanas de haber llegado a Caballito se rompió los ligamentos de la rodilla izquierda. El comienzo del fin.

Luego de 9 meses de recuperación, volvió a las canchas y en su primer partido como titular para el team dirigido por el Tata Brown, le hizo dos goles a Almagro, quebrando una racha de 817 minutos sin convertir que tenía el Verdolaga. Eso provocó que se ganara una fugaz idolatría y que los dirigentes pidieran una extensión del préstamo para que pudiera disputar la Promoción ante Estudiantes de Buenos Aires. Finalmente la jugó y Ferro se quedó en el Nacional B.

De nuevo en Aldosivi (2007/08), volvió a lesionarse en una de las primeras prácticas. «Era un fútbol reducido, nada exigente. Me lesioné solito. La pierna me hizo como patito (sic) y sentí dos ruidos. Pensé que eran las adherencias que suelen quedarte de las operaciones. Pero en los movimientos siguientes, la pierna se me iba para cualquier lado. Lamentablemente, me rompí los meniscos y casi seguro que los cruzados de nuevo. Estoy destrozado«, dijo al Diario Olé. Garrón.

Obstinado, inició una nueva recuperación y después de largos meses, cuando ya se había reintegrado a los entrenamientos, en junio de 2008 se rompió otra vez los ligamentos cruzados y decidió retirarse con apenas 30 años. A comienzos de 2010, en su rol de intermediario, acercó al volante Darío Stefanatto a Estudiantes de La Plata.