Fuera de Stock: los juegos de fútbol para Family Game

Los pibes de principios de los 90’s se conformaban con pocas cosas. Nada de juguetes caros ni cámaras de fotos, mucho menos un disco de Piñón Fijo. Las tres cosas que hacían la felicidad infantil eran: una pelota número 5, una remera del club de sus amores (preferentemente de marca Bruni) y sobretodo un Family Game que, automáticamente, elevaba al pre púber en cuestión a un status superior, tanto en recreos como en cumpleaños.

Y así fue como absolutamente de la nada, un día apareció en la Argentina está consola de 8 bits craneada por la empresa japonesa Nintendo, mostrando infinidad de nuevos mundos posibles a quienes habían probado el irresistible sabor de la Atari.

Todo varoncito clase media se vio forzado a realizar promesas para recibir el aparato, en primera instancia, y a volcarse por los juegos de fútbol para no ser tildado de mariquita (?) por sus pares, en segundo término.

De esa sana diversion con tierra en la plaqueta, donde no había clubes ni futbolistas de tez oscura, nos encargaremos hoy.

Soccer (1985)

El más antiguo de todos. Con copyright de Nintendo, a los autores se les olvidó que al fútbol se juega con once jugadores por lado y no seis contra seis. Tenía cinco niveles de dificultad y la posibilidad de elegir si los tiempos duraban 15, 30 o 45, fraccionados no se sabe en qué medida de tiempo. Contaba con siete selecciones posibles, destacándose la remera salmón de Francia, la celeste de España, la rosita de Japón y la presencia del rival más temido: Alemania Federal.

Sobre el césped, los players mostraban la velocidad de Riquelme y una marcada falta de músculos en sus piernas, ya que los pases y los tiros no recorrían más de dos centímetros. Los arqueros, como corresponde (?), usaban boina. ¿Lo más bizarro? Al marcar un gol, tres jugadores del equipo corrían de manera afrancesada, como escapando de un rottweiler, mientras los otros dos aleteaban. Terminantemente, un muerto en el placard…

World Cup Soccer (1990)

La empresa Tecmo desarrollo está joyita, de gran jugabilidad, que también se encontraba en las casas de fichines. Tenías el panorama del campo y de tus jugadores, ya que se veía de manera cenital, o sea “desde arriba”. Entre 16 selecciones (debut de Argentina en videojuegos) había que luchar por la Copa Tecmo, representada por un conejo sonriente con una base de oro. Música inolvidable, grandes barridas y la posibilidad de marcar el gol “a lo Hagi contra Colombia”.

Goal!! (1992)

La empresa Jaleco (Corporación del Ocio Japonés según sus silabas) nos trajo este juego, oficialmente conocido como Goal Two. Además de poder jugar contra la maquina u otro ser humano, tenías la oportunidad de ser campeón del mundo con el viejo formato de 24 equipos. De esta manera, le dio la chance a Venezuela de debutar en un Mundial (?).

De movida estaba la difícil misión de ganar el sorteo, con moneda incluida, y a los bifes estaba la cancha inclinada en tu contra. La pelota volaba como un globo y se podían marcar goles de chilena desde mitad de cancha. ¿Lo mejor? El festejo de gol, en el cual el muñequito corría con los brazos en alto, a lo Leopoldo Jacinto Luque en el Mundial ’78.

Kunio Kun No Nekketsu Soccer League (1993)

Desarrollado por Tecnos Japan Corps. En todo el mundo, salvo en Japón, se lo conoció como Goal 3, aunque no tiene relación con el de Jaleco. Fue el preferido de muchos, básicamente, por la gran cantidad de fruta que había en cada acción.

De entrada, una mina te rogaba por la victoria, en pleno partido se largaba a llover, caía granizo, se empantanaba el área o un rayo despiadado te dejaba idiota a un jugador. Se permitían patadas voladoras, codazos e ir a caballito de un compañero; y al marcar un gol, los rivales lloraban desconsoladamente. Lo mejor del juego consistía en consultar el pronóstico del tiempo y en jugadas/tomas como “La voltereta golondrina”, “El ataque tornillo” y “El regate mortal”. Cualquiera…

Por supuesto hubo más títulos como: Super Soccer Champion, Kick Off y el de Los Super Campeones, entre otros, los cuales fallecieron súbitamente con la llegada de la Sega y todo lo que vino después. De ellos nos encargaremos algún día. Ahora, los dejamos con un video recopilatorio, especialmente editado para En Una Baldosa, con los juegos que fueron nuestro mayor entretenimiento hasta que empezamos a bailar lentos (?).

Uruguay (Sub 20) 4 – Godoy Cruz 2 (2011)

Tras muy buenas campañas en la Primera División, Godoy Cruz empezó a acostumbrarse a jugar partidos internacionales, pero parece ser que sus dirigentes anduvieron flojos de papeles y en la pretemporada del invierno 2011 fueron hasta Montevideo y no consiguieron, ni siquiera, un Basáñez y arreglaron un partido contra la paupérrima selección Sub20 charrúa que se preparaba para el papelón en el mundial de Colombia.

Para que el vaso de tinto mendocino rebalse (?) los pendejos pibes yoruguas los vacunaron por 4 a 2. El conjunto dirigido por Jorge Da Silva presentó un combinado del equipo titular y varios juveniles. Torrico; Lucas Ceballos, Emanuel Aguilera, Jorge Cuberlo y Zelmar García; Carlos Sánchez, Sergio Sánchez, Juan Carlos Falcón y Sergio López; Guido Bacerlo y Álvaro Navarro.

En el segundo tiempo hubo miles de cambios y goles para ambos lados, pero el daño ya estaba hecho (?).

Martín 2012

«Bum, bum, dando media vuelta
Bum, bum otra vuelta mas»

Digamos que Juan «Ricky» (?) Martin no tiene mucho que ver en la historia en donde Belgrano le dió masa, bomba y gallinita (?) al ídem de Núñez, pero sí es partícipe necesario en el último saqueo pirata al Monumental.

El centrodelantero Juan Eduardo Martín tuvo que reemplazar a Juan Carlos Olave a falta de diez minutos para el final en la primera fecha del Torneo inicial 2012. El arquero la Sessarizó y el atacante celeste se puso por primera vez en su vida un buzo, suponemos que por su metro noventa algún experimentado zaguero culiado lo mandó al arco, o por gordito (?) o porque los cordobeses pensaban colgarse del travesaño en los últimos minutos de su victoria y temían que el gigante derribara el arco (?).

Al término del partido Martín dijo: “No fui al arco, ni en el campito” y nosotros nos quedamos pensando en Trezeguet, su ausencia de goles en primera, los encapuchados, el Chiche Arano, tarareando…

«Que noche con vida
Intensamente vivida
Te vas quedando colgada
Inofensiva»

Quilmes sin marca ni escudo 1995

Para la inauguración de su estadio, en abril de 1995, Quilmes armó una fiesta a lo grande, que incluyó la participación de algunas estrellas del fútbol mundial (en la foto, Jorge Campos con la 9, festejando su gol) y una camiseta bastante rara, ya que, a diferencia de la adidas que venía utilizando en la B Nacional, esta no tenía escudo ni marca en el frente. Apenas se podía ver un logo en las mangas.

Lo que se mantuvo al pie de la letra fue el impoluto blanco y el chivo de la cervecería en el pecho. Con la tradición no se jode (?).

Leonforte Germán

Germán Gabriel Leonforte (El Pata)

A veces, los apellidos de los futbolistas componen rasgos adjetivos de índole no siempre aplicable al portador del mismo. A lo largo y ancho del planeta encontramos casos testigo de diferente nomenclatura: los hay descriptivos (Malvestitti, Bocanegra, Quatrocchi), sugestivos (Malano, Viola, Vergasolla, Telechea, Tomas Micola) y otros que parecen ser una burla del destino (Dick Choto, Carlos Gay, Brian Robert). En el caso del zaguero central Germán Leonforte, notamos que no le hizo mucho honor al noble felino. Por lo menos no dentro de un campo de juego. Y si así lo hizo, no fue en este país. Mucho menos en este continente. Y por los datos que manejamos, tampoco lo hizo en este universo. Analicemos (?).

Menotti lo hizo debutar en Rosario Central en la 1° fecha del Apertura ’02, cuando ingresó en el último minuto de la victoria 1 a 0 sobre San Lorenzo. Leonforte volvió a la reserva y recién salió de la jaula con Russo en el Clausura ’03, cuando fue titular la tarde que enfrentaron a la quimera de Oscar Regenhardt. Se mantuvo en el plantel, siempre en un rol secundario, hasta diciembre de 2005, donde cerró su estadística final en Primera División: 31 partidos por campeonato, 3 por Sudamericana y 0 (cero) goles. Perteneció al canalla un semestre más, tiempo en que estuvo marginado a instancias de quedar libre por el 20 % del contrato.

Por pedido de Osvaldo Sosa, en julio de 2006 El Pata se sumó a Huracán, donde tuvo la ambiciosa tarea de ser la voz de mando de la última linea, darle solidez al equipo y, con este valor agregado, abandonar para siempre el Nacional B. La suerte le fue esquiva y en un pestañar, Leonforte adornó el banco de suplentes. Catastróficamente, en la presidencia estaba Lord Voldemort Carlos Babington, quien un dia se levantó cruzado y se cargó al Chiche y a Germán en el mismo acto. Aunque en Parque Patricios quedó gente con ganas de recordarlo, contabilizó 10 partidos en la campaña que, a la postre y de la mano de Mohamed, devolvió al Globo a Primera División.

Tras efímeros pasos semestrales por Nacional de Paraguay y Coquimbo Unido de Chile, el Aurora de Bolivia fue su hogar más estable. Allí probó el sabor de la ayahuasca continuidad y fue uno de los baluartes del primer título logrado por los de Cochabamba. Tras ser barridos en la primera rueda de la Libertadores 2009 la dirigencia lo separó del plantel, tras lo cual Leonforte sacudió la melena y mostró los dientes: denunció rescisión unilateral de contrato, exigió 30.000 verdes y llevó el caso hasta la FIFA, quien le dio la razón.

En el momento menos indicado -junio de 2009- Leonforte se calzó la playera de Dorados de Sinaloa de la División de Ascenso Mexicana, donde en medio de la cuarentena por la gripe porcina contrajo un inidentificable virus gracias al cual (?) perdió 13 kilos y quedó en jaque su carrera. Tras recuperarse del mal trago y con rechazo a los tacos, a Edgar Vivar y a Rubén Aguirre, paseó su sombra por Ferro en 11 partidos de la temporada 10/11. Tras seis meses sin club, en enero de 2012 El Pata se unió a El Porvenir del Norte de la Liga Cañadense, donde, lejos de las grandes luces, aguarda que la Espada del Augurio lo deje ver mas allá de lo evidente (?)