Claus Gabriel Gold Betig
No, no es el nombre de un sitio de apuestas (?). Claus Gold Betig es un futbolista de ascendencia alemana, nacido en la localidad misionera de Puerto Rico, que en poco de tiempo y de manera escandalosa se ganó un lugar en el olimpo baldosero. Veamos su particular historia.
En su puesto, el de marcador central, comenzó a llamar la atención desde muy pibe y eso le permitió ser convocado a la selección juvenil. Futuro tenía. Es más, con apenas 17 años se dio el lujo de debutar en el primer equipo de su club, Unión de Santa Fe, en un encuentro ante la Comisión de Actividades Infantiles, allá por abril de 2008.
En ese mismo torneo volvió a jugar algunos minutos con Claudio Gugnali como DT, pero la llegada de Teté Quiroz le cambió un poco los planes. De movida, pasó a estar relegado por el entrenador, pero después el plantel se fue llenando de bajas y entonces Gold Betig tuvo la chance de ser titular. Flojos rendimientos, una expulsión y un nuevo cambio de técnico, estancaron el crecimiento del pibe. Pero aún faltaba lo peor.
En 2009 un fuerte rumor empezó a circular por las calles santafesinas: lo habían visto a Claus Gold Betig en un supermercado, luciendo un pantaloncito de Colón con el número 5 de Prediger. La gran Yacob, sí, pero mucho antes y ante la vista de todos. Al menos eso fue la versión que creyeron y difundieron los dirigentes del Tatengue.
A partir de ese día la vida del jugador en la institución se tornó una pesadilla. Los directivos, sobre todo, comenzaron a señalarlo como un traidor. Y la prensa, la misma que había generado el rumor, se sumó a la locura de hostigar a un pibe de apenas 19 años cuyo único delito, en teoría, había sido el de vestir una indumentaria con el escudo de otro club. El rival de siempre, sí, pero tan solo otro club.
Ahí nomás, el Director Deportivo, Nery Pumpido, quiso contar hasta 10 para no calentarse, pero por razones obvias llegó hasta 9 y explotó, separándolo del grupo: “Si tomamos la decisión de que Gold Betig vaya a la Liga fue porque tuvimos pruebas concretas de lo que hizo. Acá se habla mucho del sentido de pertenencia ¿no? Bueno, esto es sentido de pertenencia. El jugador de Unión, ante todo, tiene que querer y respetar el club, respetar su camiseta y querer sus instalaciones”.
Como si fuera poco, el Presidente de Unión, Miguel Ponce, dejó su cargo en medio del escándalo, pero antes de irse se tomó el trabajo de dejar libre al jugador, a pedido de la familia y del representante Gustavo Goñi.
«La realidad es que Claus no quiere saber más nada con la gente de Unión. Al club lo quiere y le debe todo lo que es, hasta ahora, como jugador, pero no quiere saber más nada con la gente que lo maltrató en este tiempo. Los pocos pesitos que Claus ganaba en Unión lo gastaba en remises, porque no podía andar por la calle pues le gritaban barbaridades», declaró la madre. Y agregó: «lo llamó Zapata, como capitán en ese momento, y le preguntó si era cierto que se había puesto un pantaloncito de Colón. El estaba durmiendo en el departamento de De la Fuente, le contestó que jamás tuvo un pantalón de Colón y les cuento una anécdota: yo tengo un bolso con colores rojo y negro y un día me dijo que ni se me ocurriera llevarlo a Santa Fe».
En ese segundo semestre de 2009 Claus cayó a Victoria con un pantalón de Platense para jugar en Tigre. Y si bien estuvo entrenando, no terminó arreglando y volvió a Romang, su pago adoptivo.
Al año siguiente el bueno de Santa Claus (?) se probó en el Everton de Chile, pero no convenció y pasó a Argentinos Juniors, donde apenas actuó en Reserva, pero pudo cumplir el sueño de su vida: integrar un plantel campeón y estar en el Gran DT, al módico precio de 200.000 pesos.
A sabiendas de que ya había hecho todos los palotes para ser un baldosero de ley, se relajó un poco. En los últimos años dio algunas pequeñas pruebas de vida en Guillermo Brown de Puerto Madryn y actualmente defiende los colores de Juventud de Pergamino, equipo del Torneo Argentino B.
A esta altura ya no es un pibe. Es hora de que se ponga los pantalones largos.










