Uno, dos, tres, cuatro, cinco, ¡seis minutos de descuento! marcó el cartel electrónico del cuarto árbitro, Mauro Biasutto, cuando se cumplieron los noventa reglamentarios. En el Monumental, y ante un sol que rajaba la tierra, River Plate y Rosario Central empataban 2 a 2 por el Apertura 2007.
¿Era para tanto? En el segundo tiempo solo hubo dos cambios (ambos en la visita y antes de la reanudación del juego) y si bien es verdad que los jugadores del Canalla pasaron un buen rato tirados en el piso, seis minutos parecía un exceso.
Para esa altura, todo Rosario Central estaba re caliente con la actuación del juez, el Loco Pablo Lunati, reconocido hincha de la banda, que había obviado un clarísimo penal de Nicolás Sánchez, que desvió el balón con la mano en su propia área.
El que tenía la pelota era el local, pero el que se puso en ventaja, a los 94, fue Central, gracias a un gol de Ronald Raldes. Para aguantar el resultado, Carlos Ischia, DT de los rosarinos, llamó a Juan Manuel Azconzábal para que entrara en lugar de Martín Arzuaga. Pero Lunati hizo oídos sordos a los gritos de todo el banco canalla y siguió el partido como si nada.
Faltaban segundos para que se cumpliera el tiempo adicionado y River se venía al frente como una tromba. Con un córner a favor del Millonario, el Rifle Castellano (¿cuándo no?) explotó y reclamó el ingreso del defensor con algunas palabras que no le gustaron del todo al referí. «Está loco este, es es un loquito», exclamó el arquero ante las cámaras, y la siguió «Sos un loquito, sos un delincuente». El árbitro se acercó al banco visitante y, una vez más, expulsó al eterno suplente. Ah, además adicionó dos más.

El partido siguió y a los ¡98 y medio!, Radamel Falcao García clavó el 3 a 3. Castellano, que no había abandonado el terreno, salió disparado a buscar a Lunati, pero lo frenaron justo. En el medio de ese caos, el Loco Pablo informó por exabruptos al preparador físico, Diego Rousse, y el DT de la reserva, Angel Celoria. En cambio, y pese a lo comentado en la transmisión de TV, no mencionó al Pejerrey Gonzalo Belloso, quien aparentemente le habría arrojado un golpe al colombiano Falcao.
Cuando retornó la calma, al menos dentro del campo de juego, el encuentro ya estaba en tiempo recontra cumplido. Sin embargo, Lunati lo hizo seguir hasta los 101 minutos. Tras el pitazo final, el Rifle metió un pique tremendo para cruzarse con el árbitro. Mientras tanto, un grupo de hinchas de Central empezó a romper las butacas de la Centenario alta y a arrojarlas hacia abajo. Uno de los hierros que une los asientos golpeó en la bandeja inferior a un hincha de River, que sufrió fractura de clavícula y un corte en la cabeza.
¿Qué dijo el Loco Pablo? «Me quedé corto con los seis minutos; después pensé que tendría que haber dado ocho o más». O lo que en la jerga se conoce como “hasta que lo gane River”.







