
Cualquiera que haya visitado Brasil en los últimos cincuenta años debe conocer a la “Turma da Mônica”, un simpático cómic que cuenta las aventuras de un grupo de chicos de seis años de un barrio ficticio paulista, el Bairro do Limoeiro. Mônica y sus eternos compinches, como Magalí, Cebolinha y Cascão (que inspiró el corte de pelo de Ronaldo en el Mundial de Corea y Japón 2002), son la cara visible de infinidad de productos: desde pañales hasta juguetes, pasando por una amplia variedad de alimentos.
Tan grande fue (y sigue siendo hasta hoy) el éxito de la “Turma da Mônica” que su creador, Maurício De Sousa, el Walt Disney brasileño, decidió meterse de lleno en una temática recurrente en sus tiras: el fútbol. En 1976, inspirado en Edson Arantes do Nascimento, y en sociedad con O Rei, ideó un nuevo personaje: Pelezinho, que también fue furor.

Para comienzos de los ochenta, De Sousa quería conquistar un mercado que hasta entonces le venía siendo esquivo, el argentino, y qué mejor manera de hacerlo que de la mano de Diego Armando Maradona, la gran promesa del fútbol mundial, que ya había expresado su deseo de convertirse en dibujo animado.
Cuenta la historia que mientras la selección nacional se preparaba para el Mundial de España 1982, De Sousa logró infiltrarse en la concentración y consiguió hablar largo y tendido con el Diez. En aquella charla, pudo conocer detalles de la infancia del Diego, gustos personales y otros datos que luego utilizó para crear los personajes que lo acompañarían en sus aventuras: siete varones (Negro, Choco, Coloradito, Pelusa, Bombolito, Vaquita y Flaquito) y cuatro nenas (Sylvia, Morena, Rosita y Glenda). Según relató De Sousa, el propio Maradona se encargó de bocetar cómo se imaginaba su caricatura y hasta le hizo un pedido: utilizar el nombre “Dieguito” en lugar de “Maradoninha”, como se especuló en un principio.

El traspaso de Diego al Barcelona en 1982 obligó a cajonear las primeras tiras, que ya estaban listas. Cuando parecía que el cómic por fin vería la luz tras la firma del contrato, en 1984, la llegada del Diez al Nápoli hizo que todo se postergara nuevamente. “Hicimos varias pruebas y hasta un dibujo animado, pero guardamos el lanzamiento para un mejor momento”, argumentaba su creador.
El proyecto quedó en stand by hasta 1986, cuando Maradona se puso el equipo al hombro y levantó la Copa del Mundo en México. En la edición del 7 de julio de la revista brasileña Placar se anunciaba el lanzamiento inminente de Dieguito en simultáneo para Argentina, España e Italia. Allí, Maurício, que había rechazado una oferta de medio palo verde de un grupo italiano por los derechos de los dibujos, diferenciaba a Maradona de su otro personaje, Pelezinho. “Pelé es un mito y Diego es un Dios vivo. Todavía puede equivocarse y mandarse algunas cagadas”, decía, como si tuviese algún dato de lo que serían los próximos años de la agitada vida del Diegote.

Lamentablemente, el proyecto se fue postergando por factores extrafutbolísticos de Maradona. “Por la naturaleza de los problemas de Diego, decidimos congelar el proyecto. Le entregué todo lo que tenía a la mujer (Claudia). Quién sabe, Dieguito podría haberle dado un rumbo diferente a la vida de Maradona”, declaraba De Sousa.
En octubre de 1989, en el programa Roda Viva, profundizó los motivos por los que abandonó el proyecto: “Cuando hicimos el contacto con Maradona, creé el personaje, armamos un esquema con los argentinos. De ahí en adelante siempre tuvo problemas: dejó Argentina y se fue a España. Tuvo problemas y se fue a Nápoles, ahí también tuvo problemas. Entonces, no pudimos establecer la licencia Maradona. Además, yo estaba asociado con gente en Argentina que, a mi entender, no pensaba como nosotros a la hora de manejar los negocios. Entonces decidí devolver el personaje Dieguito a mis amigos argentinos, y que ellos hagan lo que quieran. Después de eso, incluso, algunas personas me contactaron y yo los derivé a Argentina. Espero que funcione porque fue una creación nuestra”.

Una de las poquísimas apariciones masivas del Dieguito de Maurício De Sousa fue junto a Pelezinho, en 2005, en la primera emisión de “La noche del 10”, el programa que Maradona conducía los lunes a las 22 por la pantalla de Canal 13, aquella vez en la que Diego recibió a Pelé y terminaron cantando tangos y sambas.
Del encuentro entre el Diez y O Rei surgió la intención de unir sus figuras en campañas de concientización social. Por aquel entonces, se rumoreaba que esa iniciativa podría hacerse realidad a través de un dibujo animado realizado por los estudios de De Sousa en coproducción con una señal de cable orientada al público infantil. Obviamente, no pasó nada.

Más o menos para esa altura, Maurício comenzaba a explotar un nuevo personaje: Ronaldinho Gaúcho, que la venía rompiendo en el Barcelona español. Desde entonces, las apariciones de los inéditos de Dieguito fueron muy esporádicas y puntuales, como cuando en 2010 De Sousa formó parte de una exposición de dibujantes que pasó por São Paulo y Río de Janeiro, o en 2011, cuando junto con Boa Bola (el primo futbolista de Cascão), Pelezinho y Ronaldinho Gaúcho despidió a Ronaldo el día que jugó su último partido con la verdeamarelha, contra Rumania.