Una delantera compuesta por dos jugadores cuyos apellidos / apodos comienzan con la misma sílaba es un hecho que nunca pasó desapercibido para cronistas, relatores y hasta para creativos publicitarios. He aquí, los casos más recordados.

La dupla Ro-Ro
La dupla más talentosa, carismática y marketinera de la historia, curiosamente, fue más breve de lo que se piensa.
El Fenómeno y El Chapulín se juntaron por primera vez sobre el césped en un amistoso previo a USA ’94. Fue victoria de Brasil por 8 a 2 ante Honduras, en San Diego. Ronaldo entró por Bebeto a los 61 minutos y Romário salió por Viola a los 62. Así es, en el debut compartieron la cancha unos segundos.
Se reencontraron casi tres años después en la victoria sobre Polonia por 4 a 2, en febrero de 1997. Sin embargo, el «Ro- Ro» se instaló en el inconsciente colectivo en el siguiente partido amistoso: 4 a 0 sobre Chile en el Estadio Mané Garrincha, con dos goles del Gordo y dos de O Baixinho.
Durante el siguiente año regalaron talento y se entendieron a la perfección, tanto en estadios como en boliches, en la Copa América de Bolivia y en la Copa Confederaciones 1997 disputada en Arabia.
La última función fue el 29 de abril de 1998, en la mítica derrota ante Argentina en el Maracaná con gol del Piojo López. Luego vendría el nunca aclarado complot de Zico y Zagallo juego de las lagrimas que dejó a Romário sin Francia ’98.
En total fueron 19 partidos, con 17 goles de Romário, 14 tantos de Ronaldo, 2 vueltas olímpicas y magia en diversas publicidades.

La dupla Sa-Za
Iván Zamorano destrozaba redes en el Real Madrid. Marcelo Salas rompía récords en la Universidad de Chile. Nunca habían jugado juntos, pero desde el vamos no había química posible. Al menos, no desde lo humano.
Xabier Azkargorta, en su único acierto como DT trasandino, los obligó a hablarse y los juntó en el empate 1 a 1 con Venezuela, en Caracas, que marcó el regreso de Chile a las Eliminatorias tras la recordada suspensión.
La fecha clave fue el 7 de julio de 1996: ante una impresionante lluvia de granizo, La Roja venció por 4 a 1 a Ecuador con dos goles de Zamorano, uno de Salas y el restante de Fabián Estay.
De ahí en más vendría lo mejor. Con aportes equitativos de sus dos estrellas, Chile consiguió el pasaje a un Mundial después de 16 años, hizo un papel digno en Francia ´98 y se ubicó cuarto en la Copa América de Paraguay ’99.
La despedida fue a lo grande, aunque en ese momento nadie lo imaginó. Por las Eliminatorias al Mundial de Corea – Japón, el 15 de agosto de 2000, Chile derrotó 3 a 0 a Brasil en Santiago con un gol de cada uno de ellos y el restante de Estay, de vuelta como tercer mosquetero (?).
A raíz de las constantes lesiones del Matador y de la elevada edad de Bam-Bam, la mejor dupla chilena de la historia pronto fue leyenda.

La dupla Ba-Ba
Si bien jugaron juntos por primera vez en el repechaje ante Australia de 1993, recién con la llegada de Passarella se empezó a hablar de una dupla. Recordemos que en el Mundial ’94 la delantera fue Caniggia – Batistuta, y Balbo fue retrasado (en el campo, se entiende).
El Kaiser los juntó para la Copa América de Uruguay ’95. Con los artilleros en un gran nivel, Argentina se jactó de la dupla «Ba- Ba». Desde el diario Clarín, hasta El Gr*f*c* de Pr*iett* y también @fantinofantino por Radio Mitre (“Ba-Ba, el demonio de dos cabezas”), fogonearon la casualidad. Y eso que todavía no existía el Olé.
La cuestión se vino abajo después de la mano de Tulio. Para colmo, al comienzo de las eliminatorias, Passarella convocó a Caniggia y Balbo volvió a ser retrasado (en el campo, se entiende).
Tras un periodo alejado de la Seleccción por decisión personal, Abel se reencontró con su compadre durante los últimos minutos del partido ante Holanda por Cuartos de Final del Mundial ’98. Aunque claro, después del gol de Bergkamp, nadie tenía ganas de hablar de ninguna dupla. Ni siquiera de Nancy (?).
Hubo, es verdad, una cara B. Fue cuando Il Gladiatore se unió a la Fiorentina (1999-2000) y luego a la Roma (2000-2001), en ambos casos con Batistuta como primera vedette. Eso sí, de minutos compartidos en la cancha ni hablar. Más que una necesidad deportiva, eso fue para cumplir los caprichos del otrora Rey León.

La dupla Pa-Pa
En enero de 2005 Rodrigo Palacio llegó a Boca, donde ya se encontraba Martín Palermo. De entrada le costó hacer pie, ya que competía con Guillermo Barros Schelotto y además con el El Chino Benítez como técnico cualquier descalabro era posible…
Con la llegada de Alfio Basile, El Bahiense se volvió titular indiscutido y pieza clave del equipo que logró varios títulos entre los años 2005 y 2006, donde emuló a una fuerza voraz de la naturaleza (?) que enamoró al punto que los hinchas soportasen esa trencita de dudoso gusto. Desbordó a todo rival, convirtió muchos goles y también se los sirvió a Palermo. Gracias a ese nivel fue que La Joya llegó resbalando a Alemania 2006.
La sociedad, que continuó durante otros tres años más, sólo se vio interrumpida por las lesiones del Titán. Durante ese lapso, además de ganar la Copa Libertadores 2007 y las Recopas Sudamericanas 2005, 2006 y 2008, Palermo convirtió 108 goles y Palacio marcó 82.

La dupla Ca-Ca (1)
Silvio Carrario venía de un viaje de mochilas cansadas por Talleres, Racing, Boca y Unión. Osvaldo Canobbio pateaba veranos sin sol en River de Uruguay, Nacional y Newell’s Old Boys.
Y en el escolazo de los besos, Deportivo Español los juntó en la temporada 97/98. Sin nada de mapas, ni de candados (?).
Ojo, sobre el césped mal no les fue. En 28 partidos compartidos, El Twetty marcó 13 goles y El Yorugua convirtió 7. Igualmente, no alcanzó para que la inolvidable estudiantina del Gallego mantuviese la categoría.
Así y todo, la dupla Ca-Ca fue igualmente festejada por los pasantes de Olé, los integrantes del fugaz Palo y Palo y la sonrisa de costado de Juan Pablo Varsky desde TN Deportivo. Triste.

La dupla Ca-Ca (2)
Como hiciera Joe Strummer cuando disolvió The Clash y fundó a Los Mescaleros, Silvio Carrario decidió reeditar la dupla Ca-Ca, con el afán de mantenerse en los primeros planos.
Como segunda guitarra eligió a alguien de su nivel: Cristian Castillo. Y el escenario fue tierras adentro, o sea, Olimpo de Bahía Blanca.
Sorpresivamente, ambos jugaron los 19 cotejos del Clausura ’03, donde el Ex Golden Boy marcó 11 goles y El Twetty convirtió 2. Pero el chiste ya se había agotado. Esta nueva formación carecía de onda, ya que, aunque estuvieron bastante cerca, ni siquiera se fueron a la B.
Así y todo, la dupla Ca-Ca (2) fue igualmente festejada por los pasantes de Olé, los integrantes del fugaz Arde Troya y la sonrisa de costado de Ariel Rodríguez desde Paso a Paso. Más triste aún…