Trotta Diego (2)

Diego Alberto Trotta (El cabezón)

Suponiendo el hipotético caso que, algún día, el homenajeado del día de hoy se encuentre con su homónimo, el capitán del Sub-17 de Ecuador 1995, imaginamos que el diálogo derivará en un meloso y romántico: “You complete me” cual Tom Cruise a Renée Zellweger en Jerry Maguire. Aunque pensándolo bien y por tratarse de estos dos rústicos zagueros centrales sería más realista pensar en algo oscuro, tétrico y retorcido, como el encuentro de El Joker con Batman en Dark Knight. Total, la frase es la misma.

Es que durante años y tanto en notas, bases de datos como en foros se hizo una verdadera ensalada con la carrera de ambos jugadores: “Ah, Diego Trotta, el bahiense. Fue Peker Boy, jugó en Vélez, ahora está en España… Creo que estuvo en Godoy Cruz”. Por suerte, está En Una Baldosa para aclarar el panorama (?).

Diego Alberto Trotta, efectivamente, nació en Bahía Blanca el 13 de diciembre de 1978. Se inició en Villa Mitre y tuvo un paso por Atlético Mexiquense (1999) del ascenso mariachi. La aventura no prosperó y regresó a alternar dos años a su club de origen, que había ascendido al Nacional B. Tras seis meses en Huracán de Tres Arroyos, el under español, su lugar en el mundo, se hizo presente en su vida.

Se sumó seis meses a Las Palmas (2003) de la segunda de España. Tras no hacerse uso de la opción de compra se unió al Deportivo Alavés (2003/2004), donde fue uno de los pocos humanos en ver al padrastro de Aline con la remera del equipo de Victoria. Tuvo su etapa más regular en Elche, donde se mantuvo 4 años en un equipo que finalizó siempre del 10° lugar para abajo y vio baldosear con esa camiseta a Lucas Valdemarín, Gastón Casas y al Chino Luna. Se despidió de La Madre Patria jugando la temporada 2008/2009 en Albacete Balónpie, que se salvó en la última fecha de descender a la tercera división.

En octubre de 2009, Diego A. Trotta completó el formulario para merecer éste homenaje. Y para no ser menos, en su único partido en Primera ayudó a aportar más confusión al panorama: jugó para Godoy Cruz en la fecha 12 del Apertura 09, justo en la derrota ante El Fortín en el Amalfitani por 2 a 0. El flamante «Fútbol para Todos» lo presentó como un ex Vélez y los escasos plateístas que se acercaron al estadio comentaban: “Ese pibe empezó acá. Andaba siempre con Cubero, pero ahora ni se saludan”. Y obvio, como no lo iba a ningunear si a éste Poroto ni siquiera lo conocía.

No volvió a ser convocado ni siquiera para estar entre los 18 y en diciembre se le rescindió el contrato. En 2010 se sumó seis meses a San Martín de Tucumán del Nacional B y tras un año en España, donde buscó club en vano, a mediados de 2011 volvió a Villa Mitre para cerrar su carrera. Esa carrera que no alcanzó baldoseridad propia ya se confundió con la de otro baluarte y que derivó en confusiones, desconciertos y charlas de locos. Y hablando de locos, eso me hace acordar un chiste:

“Están 2 tipos en un manicomio y una noche deciden que no quieren vivir más en un manicomio, entonces deciden que van a escaparse. Entonces se suben al tejado y ahí, del otro lado de la brecha angosta, ven los techos de la ciudad, acariciando la luz de la luna, acariciando la libertad. El primer tipo salta al otro lado sin problema. Pero el amigo no se anima a dar el salto. Tiene miedo a caerse. Entonces, el primer tipo tiene una idea y le dice: ¡Ey, tengo encima mi linterna, la haré brillar a través de la brecha entre los edificios para que puedas caminar por el rayo y venir conmigo!… pero el segundo tipo se niega. Le dice: ¿¿¿Qué te crees que estoy loco???…¡¡¡Me la vas a apagar cuando vaya por la mitad!!!”… (Jorge Corona El Joker a Batman, Killing Joke, 1987)

Oscar Sánchez a Chacarita 2001

Es triste recordarlo pero cada vez que el fino zaguero central boliviano, Oscar Carmelo Sánchez, llegaba a un equipo argentino la mala fortuna rodeaba su persona.

En 1997 cuando firmó para Gimnasia de Jujuy, fue detenido y multado por manejar en estado de ebriedad junto a su compatriota, Iván Sabino Castillo. Peligroso, aunque anecdótico comparado con lo que le sucedió cuando llegó a Independiente: apenas integrado al equipo que conducía El Flaco Menotti tuvo que viajar raudamente a su tierra para estar junto a su esposa, quien había sufrido un grave accidente de tránsito. Se reintegró al Rojo un mes después, recién cuando su mujer salió de terapia intensiva.

Por pedido de Osvaldo Sosa en enero de 2001 arregló su contrato y se unió a la pretemporada que Chacarita estaba realizando en Mar del Plata. Sin embargo, tras una semana de entrenamientos y sin previo aviso, el defensor se volvió a su país. Hasta el mismo Chiche se vio sorprendido por la situación: “Es extraño. Ni siquiera pude hablar con él. Sé que es por un tema personal y que no va a volver. No hubo nada raro”.

Sánchez había vuelto a su país por la negativa de su mujer a volver a vivir en la Argentina, donde nunca se sintió cómoda. Además en esa semana tuvo otro accidente. Aunque en este caso doméstico y de menor gravedad.

El Cabezón, que siguió jugando en su tierra para diferentes equipos, se vio obligado a abandonar el fútbol en marzo de 2007, luego de que se le extirpara un riñón a causa de un tumor que se le expandió en tan sólo 45 días. Falleció 8 meses después. Tenía 36 años y estaba en la dirección técnica de The Strongest, el club de donde había surgido.

Huracán 3 – Haití (Sub 20) 0 (2002)

Eran tiempos normales difíciles para Huracán. Iba último en el Apertura 02, había desinflado considerablemente su promedio y proliferaban las pintadas amenazando a jugadores, cuerpo técnico y dirigentes.

Con vistas al clásico ante San Lorenzo, Babington buscó un amistoso accesible con el afán de levantarles la moral a sus alicaídos muchachos. Y así, la Selección Sub 20 de Haití llegó al predio de Tapiales con figuras como Charles Alerte y Jean Jacques Pierre, comandados por el inefable Profe Castelli.

Ese jueves 7 de noviembre, El Globo alineó a quienes iban a jugar ese domingo ante El Cuervo, o sea: Sergio Schulmeister, Rodolfo Graieb, Kobistyj, Gabriel Lob*s y Ramón Pedro Ortíz; Alejandro Alonso, Garipe, Monsalvo y Cochas; Fleita y Emanuel Villa. Huracán se impuso por 3 a 0 y los goles los marcaron Tito Villa (2) y Alonso.

Al finalizar la práctica, el grupo recibió una buena noticia: Rubén Insúa iba a poner suplentes, ya que tenía la mira puesta en la semifinal de la Sudamericana ante el Bolívar. ¿Entonces? Entonces ganó San Lorenzo 4 a 0 con un gol de Michelini y 3 de Rodrigo Astudillo (primer cuervo en marcar un hat-trick en el Ducó). Ah, el partido se suspendió a los 30 del segundo tiempo por disturbios en la tribuna Quemera.

De ahí en más, todo fue desorden y caos en El Globo, que desmanteló al plantel, incineró juveniles y terminó la temporada en el Nacional B de la mano del capitán de tormentas (interino), Jorge Célico. Por su parte y durante los años venideros Haití iba a seguir ligado a Huracán de una manera muy íntima.

Un Mundial para Carlos Netto

Todos tenemos bien presente a Carlos Javier Netto (?), aquel discreto volante que le pagaba con un caño y que surgió de Argentinos Juniors para luego pasar por Racing, Cruz Azul, River, Los Andes, Emelec, Mineros de Guayana, El Porvenir, Sportivo Barracas y Gimnasia de Concepción del Uruguay.

Sin embargo, su figura siempre va a estar ligada a San Lorenzo, donde se dio el lujo de mandar un penal a la estratosfera ante Rosario Central en el partido definitorio del Clausura de 1995. Aunque igual gritó campeón (?).

Y fue así que el primo de Perico Pérez finalizó ese, su mejor año, como hombre de la Selección Argentina de Daniel Passarella junto a otros jugadores nunca antes convocados durante ese “proceso” como Pelusa Cardozo, Hernán Díaz, Oscar Passet, Claudio Biaggio, Juan Esnaider, Roberto Sensini, El Avión Ramírez y Mauricio Pineda.

El partido, jugado en Mendoza la noche del solsticio de 1995, fue una cómoda victoria de Argentina sobre Venezuela por 6 a 0 y Netto marcó el último gol venciendo a su por entonces compañero, Gilberto Angelucci. Nunca más volvió a ser convocado… Y entonces ¿Cómo vinculamos su nombre a una Copa del Mundo?

El tema se inició a mediados de 2008 cuando el jugador -que se encontraba sin equipo- recibió la invitación del técnico, Héctor Petrasso, para participar en la Selección Argentina… de Fútbol Playa que se había clasificado al Mundial de Marsella a disputarse ese año.

Netto se sumó a los entrenamientos de Los Escorpiones y se mostró feliz por esta oportunidad impensada en su carrera: “Cuando te toca hacer cosas nuevas, lo tomás con muchas ganas. Si bien mi intención es retirarme jugando como lo hice siempre, esta experiencia la tomo con mucho compromiso. Mi presente es el Fútbol Playa y voy a jugar un Mundial, con todo lo que eso implica”.

A primera impresión todos ganaban. El bueno de Charly seguía motivado y en forma, y el combinado nacional sumaba a un jugador con una pegada temible para una disciplina en donde se patean tiros libres sin barrera. Pero…

A pocos días del Mundial salió la lista definitiva ¡Y Carlos Netto estaba adentro! Sin embargo, el volante nunca pisó Francia ¿Qué pasó? Cuando la delegación estaba en la puerta de embarque del aeropuerto de Ezeiza, le llegó una llamada a su celular avisando que el Santiago Morning de Chile solicitaba sus servicios.

Entonces el ex San Lorenzo agradeció las tardes de entrenamiento, la ropa, los viáticos, la revisación médica y se mandó a mudar, dejando al plantel con un jugador menos y ganándose la eterna simpatía del equipo y, sobre todo, la de Rodrigo Rohr, quién quedó afuera de la lista para que Netto pueda viajar.

Ya en el Mundial, Argentina derrotó a Rusia (5 a 3), Emiratos Árabes (5 a 2) y Camerún (3 a 0) en primera ronda, para luego caer ante España (2 a 0) en cuartos de final y los flashes se los llevaron: Diego Maradona Sinagra como jugador de Italia y Éric Cantona, en su rol de técnico de Francia. Para variar, el campeón fue Brasil.

¿Y Netto? Bien, gracias. Consiguió un préstamo de seis meses con el club chileno, sumó algunos mangos más y se retiró adentro de una cancha. Además, por estar incluido en una lista mundialista se ganó el status de jugador FIFA, con lo cual está en derecho de reclamar una jubilación y de recibir promociones, ofertas y actualizaciones, que no le deben ni interesar (?).

Encima, si todo sigue como hasta ahora, Hernán Barcos va a llevar su caripela a Brasil 2014. Negoción (?).

Argentinos Juniors Clausura ´96

Durante su segunda etapa en Primera División –iniciada en 1955- Argentinos Juniors acumuló hitos que están en las páginas doradas de nuestro fútbol. De su nursery surgieron: Diego Maradona, Claudio Borghi y Fernando Redondo; exhibió camadas moldeadas por José Pékerman; salió campeón Metropolitano, Nacional y de América; y hasta protagonizó la final Intercontinental más lujosa que se recuerde, ante Juventus de Italia, en 1985.

Con Luis Veiga como presidente (1992-1996) y por cuestiones económicas, El Bicho mudó su localía a Mendoza, jugó un partido de la Supercopa 1995 en Miami (?) y, pese a que vendió a Cagna, Sorin, Gancedo, Juan Gómez, Netto, Facciutto y Dollberg en casi 6 millones de dólares, las deudas fueron cada día mayores para una institución que, si fuera por prestigio futbolístico, debía manejar el presupuesto del Chelsea (?).

El Clausura 96 encontró al club de La Paternal con 7 millones de pesos de pasivo, 13 pedidos de quiebra, 60 juicios en curso y con el estadio de Juan Agustín García y Boyacá convertido en un aguantadero de barrabravas, además de tener un plantel diezmado al que se le debían varios meses de sueldo.

Tras la renuncia de Roberto Saporitti (5 Partidos, 5 derrotas) Argentinos se presentó como local en la cancha de Atlanta con la dupla interina Luis Soler – Oscar Cadars como directores técnicos. En la foto, arriba: Lanari, José Manuel Fernández, Cardinal, Asencio, Marra y Pena. Abajo: Placente, Martín Aguirre, Bennett, El Dany López y Nico Diez. Y fue derrota 2 a 0 con Ferro. Previsible, teniendo en cuenta que su mejor defensor todavía era alcanzapelotas (?).

Durante ese campeonato, además de irse al Nacional B, El Bicho sufrió la caradurez de Carlos Fren, quien dirigió un partido y al momento de firmar su contrato por seis meses tiró: “Sé que en el club no hay un mango, así que no me paguen. Denme el 50 % de La Paglia y Cambiasso y estoy hecho”. Tétrico.

González Claudio

Claudio Daniel González (El Ñato / El Yerbatero)

La vida en Misiones tiene reglas bien establecidas. Si naciste con pito podés aspirar a la zafra y la cosecha en las plantaciones de yerba mate o, si el destino te sonríe, botones en algún resort de Cataratas. En cambio, si naciste con pochola las opciones son: ama de casa dedicada a la crianza o, si el destino te sonríe, gato en algún resort de Cataratas (?). Rebelde desde el vamos, Claudio González esquivó su destino. Aunque el mundo del fútbol se encargaría de recordárselo.

Comenzó a jugar en Bartolomé Mitre de su Posadas natal. En 1995 se vio beneficiado por la abolición del servicio militar obligatorio y se marchó a Rosamonte de Apóstoles, donde disputó el Torneo Regional. Al abandonar este último equipo y a modo de homenaje, se llevó tatuado en el alma el apodo con el que lo conocerían el resto de los futboleros: Hijo de Puta Yerbatero.

Su siguiente destino fue Estudiantes de La Plata, donde estuvo tapado por bestias del gol como Calderón, Palermo, Silvano Maciel, Romeo y también por gente como Mazzuco, Mauro Amato, Fúriga, Turchi y Román Garay. Apenas se lo vio en reserva.

Cansado de esperar su explosión, Miguel Reñuk, empresario de la yerba y quién poseía sus derechos, le vendió su ficha a Patronato. Allí tampoco tuvo mucha cabida y fue cedido a Huracán de Tres Arroyos, también del Argentino A. En el Globo que no da verguenza ajena logró una idolatría inicial: «Como eran las tierras de Fischer, el ex puntero de San Lorenzo, me decían Lobo por mis desbordes”. Pero la aventura tuvo un final abrupto: «Salía del entrenamiento y perdí el control del volante. Me metí en una casa y el auto, que funcionaba a gas, empezó a incendiarse. Quedé inconsciente. Estuve un mes sin jugar”.

De regreso en Patronato llamó la atención de Gerardo Reinoso, quién se convirtió en su representante y le consiguió un lugar en Independiente. Aunque en la escala de prioridades era considerado el séptimo delantero del plantel, El Yerbatero se mostró feliz por el vínculo que establecía: un sueldo de 2476 pesos más el préstamo de un Polo rojo modelo ´98 que había manejado Sebastián Rozental.

Durante su primer semestre en El Rojo jugó 15 minutos en la victoria 4 a 1 sobre Vélez por la 1° fecha del Apertura 01 y minutos basura en 4 partidos de la Copa Mercosur. En 2002 y de la mano de Néstor Clausen, González se convirtió en uno de los íconos del peor Independiente que se recuerde y tuvo su pico de fama en un partido ante Belgrano, cuando entró a los 70 por Pablo Cuba, marcó el primer gol de tijera y le sirvió el segundo al Pocho Insúa. Sólo ingresó en 5 partidos más, pero el daño ya estaba hecho (?). Edificando al campeón del Apertura 02, El Tolo Gallego realizó control de plagas y El Yerbatero cayó en desgracia junto a León Bustos, Livio Prieto, Carraro, Sala y Zelaye, entre otros.

Su siguiente destino fue Talleres de Córdoba, donde consiguió una relativa continuidad que se vio interrumpida después de un viaje en taxi. ¿Cómo es eso? Una mañana un enajenado tachero se presentó –blandiendo su carnet social- ante el DT Luis Cubilla, con el chimento de que la lesión que el jugador había argumentado para no jugar ante Chacarita era tocuén, ya que él mismo lo había llevado desde el boliche a la casa. Logró el indulto con la llegada de Batista, aunque sus compañeros y los hinchas lo miraban de reojo. Tras la promoción no se le renovó el préstamo.

Llegó a Rosario Central por insistencia de Miguel Russo, quién lo conocía de aquel lejano paso por Estudiantes. En un año metió 25 partidos y 3 goles por campeonato y 6 encuentros y un gol por Libertadores. Digno, aunque no le alcanzó para mantenerse en el plantel y fue obligado a entrenarse seis meses con la cuarta.

En febrero de 2005 se fue al Cobreloa de Chile, donde la suerte le siguió siendo esquiva: a una inicial distensión de ligamentos le sumó fractura de tibia y peroné. Tras una larga rehabilitación, en 2006 intentó volver al ruedo en Talleres -en caída libre al Argentino A- y luego en General Paz Juniors. Pero no había caso, aquel choque con Eduardo Pajarito Rubio le impidió retomar un nivel normal, ya que quedó con una leve renguera al igual que otro gran ídolo popular nacional: El Mono Gatica. Se retiró, si, pero al menos no lo pasó por arriba un colectivo.

Cedrés 1996

Por la 5° fecha del Clausura ´96, River visitó a Central en Rosario. Con la mira puesta en las pendejas que desfilan por la Calle Córdoba la Libertadores, pero sin margen para descuidar el torneo local, el inexperimentado Ramón Díaz puso toda la carne al asador, pero se encontró con la inspiración de Martín Cardetti, quién marcó los dos goles del Canalla, descontando Ariel Ortega justo cuando Niembro, Closs y Pirolo elegían a la figura del encuentro.

Fue así que en la última jugada, Burgos le metió una innecesaria, aunque criminal, patada voladora a Cardetti afuera del área, lo cual le valió un automático pasaje a las duchas. Con los caciques del plantel y los pibes de oro haciéndose los distraídos, a Néstor Gabriel Cedrés no lo quedó otra que ponerse el buzo, aunque contó con la misericordia del árbitro, Horacio Cordero, quién terminó el partido apenas 30 segundos después.

Fueron tiempos agridulces para El Uruguayo quién, pese a salir campeón de la Copa, se peleó con Ramón hasta por la temperatura del mate. En julio de ese año, Cedrés pasó a Boca, donde siguió dándole la espalda a todo el mundo (?).

Roberto Baggio a Boca 2005

Desde que ATC nos enseñó su rostro -allá por junio de 1990- el futbolero argentino promedio sintió fascinación por la figura de Roberto Baggio y hasta lo encuadró en esa inexplicable e injustificable figura llamada: “Este nació en Barracas”.

Y fue en tren de esa sensación que la prensa lo colocó varias veces en River, varias veces en Boca y hasta se insinuó un paso por el fútbol regional bonaerense, debido a que, como es sabido, Il Codino posee campos en Rivera. En fin, según la prensa, Baggio al igual que John Lennon, siempre andaba en búsqueda de paz. Y por eso iba a venir a la Argentina (?).

El último de los delirios ocurrió en enero de 2005. Y con un marco propicio: Boca estaba por cumplir 100 años, se iban a acercar Telefónica y Repsol como sponsors y se estipulaba un amistoso contra el Milán el mismo 3 de abril. Todo esto regado en millones de dólares producto de giras, venta de siete modelos de camisetas, muestras, kermesses y la llegada estelar de Roberto Baggio para aumentar la maquinaria de promoción y marketing que se estaba orquestando.

Claro, los creativos publicitarios no repararon en que el italiano llevaba seis meses retirado, apenas podía caminar y vivía exiliado en un castillo (?). Así que el delirio se dio por finalizado sin siquiera levantar el teléfono. Finalmente, los sponsors jamás llegaron ni hubo partido conmemorativo. Boca no ganó ningún titulo, celebró el Xentenario en un humilde acto en donde Guillermo llevó una antorcha y lo más glamoroso fue la guitarra que uso Lenny Kravitz en su show en La Bombonera.

Ah, el único refuerzo de lujo que llegó fue El Bombón Baiano. ¿Are You Gonna Go My Way?