Pablo Daniel Brandán (El Pacha)
Precoz promesa surgida de Huracán que irrumpió en el Nacional B de la temporada 1999/2000, sorprendiendo como lateral o volante por izquierda con tan sólo 16 años. Mostraba deficiencias en la marca pero un gran juicio para pasar al ataque con la cabeza levantada y enviar precisos centros gracias a su virtuosa pegada. Tras conseguir el ascenso jugó 12 partidos del Apertura 2000 y se unió al Sub-20, donde contrajo el virus de los Pekerboys. De regreso al Globo ya nada fue lo mismo…
Al igual que Leonardo Tambussi, fue separado del plantel que disputó el Sudamericano de Ecuador por negarse a firmar su primer contrato. A contrareloj, se hizo uso de la patria potestad y partió rumbo al Alavés de España, donde tras el primer apretón de manos, su técnico Mané le aclaró que no lo iba a tener en cuenta. Así y todo, Brandán se las ingenió para jugar dos partidos antes de quedar 20 meses colgado por los interminables litigios por la propiedad de sus derechos federativos.
Entre medio metió un mal pase en el Burgos, donde participó de algunos amistosos antes que el equipo sea condenado a bajar a Tercera División –donde no se permitían extranjeros- por no poder convertirse en una Sociedad Anónima Deportiva. Al regresar al Alavés B, se rompió el quinto metatarsiano del pie derecho en el primer entrenamiento. Completo.
En los albores de 2003 fue -junto a Pablo Paz- uno de los refuerzos deluxe que Ducatenzeiler acercó a Independiente para continuar con la senda ganadora. Tras 705 días sin disputar un partido oficial, El Pacha debutó en la 13° fecha en un empate a cero con Estudiantes, jornada en que El Tolo Gallego renunció y, ya que estaba, le obsequió un par de flores: “Yo no lo pedí. Quería un delantero. Vino él y bienvenido sea. Pero la oportunidad era para Eluchans. Encima, entre las lesiones y la Sub 20 no lo pude tener mucho”. Sus números finales en el Rojo fueron: seis partidos en un año y el pedido de quiebra en 2012 por no haber visto Patacones ni Lecops en su paso por Avellaneda.
Tras quedar afuera del Mundial Sub 20 de Emiratos Árabes, en junio de 2004 llegó lesionado a Argentinos Juniors, donde en un año metió 13 partidos y sorteó el duro trance de la promoción ante Atlético de Rafaela. Sin embargo, el fantasma del descenso lo acorraló -lesionado- la temporada siguiente cuando se unió a Instituto de Córdoba.
En julio de 2006 su abogado le envió un mail con una buena noticia: el Tribunal Supremo Español le había convalidado un fallo contra el Alavés de 300 mil euros por despido unilateral en 2004. Al llegar al juzgado lo esperaba Dmitry Piterman -nuevo dueño del club vasco- quién le hizo una oferta que no pudo rechazar (?) y Brandán salió del conclave con un nuevo pacto por dos años más. A los pocos meses fue el mismo dirigente quien le rescindió el contrato por no dar el nivel para la Segunda División Española. Nuevo juicio mediante Pablito cobró euritos (?).
Rumania, La Tierra Prometida de los baldoseros, lo acogió con los brazos abiertos en 2007. Su primer destino fue el Unirea Urziceni, donde comprendió el significado de la construccion adjetiva: «relativa continuidad» y se dio los lujos de jugar Copa UEFA y Champions League; marcarle al hoy desaparecido Glasgow Rangers y conocer el extraño totem que tiene por cabeza Dan Petrescu.
En 2010, el clásico rival mundial de River, Steaua Bucarest, se hizo con sus servicios. Allí alternó titularidad con suplencia y hasta dio una vuelta olímpica. Considerado una celebridad (?), fue la figurita de moda de las empresas de indumentaria y de las revistas del corazón rumanas, con lo cual tuvo algún problema personal y deportivo por alguna acusación nocturna.
Optando por no desfilar por los tribunales de los cárpatos, en febrero de 2012 decidió aceptar una oferta de medio millón de euros del poderoso Liaoning Whowin de la Súper Liga China. Para que no se sienta sólo ni piense que no lo queremos, lo vamos a ayudar en la cruzada: 废除 es rescindir, 合同 es contrato y 审讯 significa juicio. De nada.

















