Brandán Pablo

Pablo Daniel Brandán (El Pacha)

Precoz promesa surgida de Huracán que irrumpió en el Nacional B de la temporada 1999/2000, sorprendiendo como lateral o volante por izquierda con tan sólo 16 años. Mostraba deficiencias en la marca pero un gran juicio para pasar al ataque con la cabeza levantada y enviar precisos centros gracias a su virtuosa pegada. Tras conseguir el ascenso jugó 12 partidos del Apertura 2000 y se unió al Sub-20, donde contrajo el virus de los Pekerboys. De regreso al Globo ya nada fue lo mismo…

Al igual que Leonardo Tambussi, fue separado del plantel que disputó el Sudamericano de Ecuador por negarse a firmar su primer contrato. A contrareloj, se hizo uso de la patria potestad y partió rumbo al Alavés de España, donde tras el primer apretón de manos, su técnico Mané le aclaró que no lo iba a tener en cuenta. Así y todo, Brandán se las ingenió para jugar dos partidos antes de quedar 20 meses colgado por los interminables litigios por la propiedad de sus derechos federativos.

Entre medio metió un mal pase en el Burgos, donde participó de algunos amistosos antes que el equipo sea condenado a bajar a Tercera División –donde no se permitían extranjeros- por no poder convertirse en una Sociedad Anónima Deportiva. Al regresar al Alavés B, se rompió el quinto metatarsiano del pie derecho en el primer entrenamiento. Completo.

En los albores de 2003 fue -junto a Pablo Paz- uno de los refuerzos deluxe que Ducatenzeiler acercó a Independiente para continuar con la senda ganadora. Tras 705 días sin disputar un partido oficial, El Pacha debutó en la 13° fecha en un empate a cero con Estudiantes, jornada en que El Tolo Gallego renunció y, ya que estaba, le obsequió un par de flores: “Yo no lo pedí. Quería un delantero. Vino él y bienvenido sea. Pero la oportunidad era para Eluchans. Encima, entre las lesiones y la Sub 20 no lo pude tener mucho”. Sus números finales en el Rojo fueron: seis partidos en un año y el pedido de quiebra en 2012 por no haber visto Patacones ni Lecops en su paso por Avellaneda.

Tras quedar afuera del Mundial Sub 20 de Emiratos Árabes, en junio de 2004 llegó lesionado a Argentinos Juniors, donde en un año metió 13 partidos y sorteó el duro trance de la promoción ante Atlético de Rafaela. Sin embargo, el fantasma del descenso lo acorraló -lesionado- la temporada siguiente cuando se unió a Instituto de Córdoba.

En julio de 2006 su abogado le envió un mail con una buena noticia: el Tribunal Supremo Español le había convalidado un fallo contra el Alavés de 300 mil euros por despido unilateral en 2004. Al llegar al juzgado lo esperaba Dmitry Piterman -nuevo dueño del club vasco- quién le hizo una oferta que no pudo rechazar (?) y Brandán salió del conclave con un nuevo pacto por dos años más. A los pocos meses fue el mismo dirigente quien le rescindió el contrato por no dar el nivel para la Segunda División Española. Nuevo juicio mediante Pablito cobró euritos (?).

Rumania, La Tierra Prometida de los baldoseros, lo acogió con los brazos abiertos en 2007. Su primer destino fue el Unirea Urziceni, donde comprendió el significado de la construccion adjetiva: «relativa continuidad» y se dio los lujos de jugar Copa UEFA y Champions League; marcarle al hoy desaparecido Glasgow Rangers y conocer el extraño totem que tiene por cabeza Dan Petrescu.

En 2010, el clásico rival mundial de River, Steaua Bucarest, se hizo con sus servicios. Allí alternó titularidad con suplencia y hasta dio una vuelta olímpica. Considerado una celebridad (?), fue la figurita de moda de las empresas de indumentaria y de las revistas del corazón rumanas, con lo cual tuvo algún problema personal y deportivo por alguna acusación nocturna.

Optando por no desfilar por los tribunales de los cárpatos, en febrero de 2012 decidió aceptar una oferta de medio millón de euros del poderoso Liaoning Whowin de la Súper Liga China. Para que no se sienta sólo ni piense que no lo queremos, lo vamos a ayudar en la cruzada: 废除 es rescindir, 合同 es contrato y 审讯 significa juicio. De nada.

Especiales: Futbolistas actores

La reciente y estelar participación de Fernando Rifle Pandolfi en la película «La despedida» nos hizo revisar nuestra videoteca para rescatar a los futbolistas que se animaron a trascender los límites del verde césped e intentaron incursionar seriamente en el séptimo arte.

Y no hablamos de futbolistas que se interpretaron a sí mismos, como El Tío del Dany López en Te rompo el Rating o El día que Maradona conoció a Gardel, ni de jugadores que formaron parte del elenco de una película con el fútbol como eje, como Pelé, Ardiles, o Bobby Moore en Victory.

Tampoco vamos a mencionar a aquellos players que formaron parte de un Gag –como Guti, Casillas, Agüero y otros en Torrente– ni de los que hicieron cameos por series o telenovelas, ya que habría que mencionar a Diego Díaz. Ni siquiera está el Bambino Veira por su papel híper festejado en una de John Wayne.

En esta ocasión vamos a referirnos a jugadores que interpretaron un personaje con las diferentes variables que ello implica. A aquellos que, con seriedad, tenacidad y por qué no, talento, se pusieron bajo las órdenes de un director y un guionista e hicieron del set su hábitat natural (?).

Florencio Amarilla Lacasa

El primer futbolista en ganar un Oscar (?). Nació en Paraguay en 1935. Se inició en  Nacional y luego fijó residencia en España, donde vistió las camisetas de Real Oviedo y Elche. Clasificó a La Albirroja a Suecia ’58 con tres goles sobre Uruguay y en el Mundial le marcó dos goles a Francia en la derrota por 7 a 3.

Al borde del retiro el azar le mostró una nueva vocación: “Estaba en un hotel tomando una cerveza. Se me acercó un ayudante de dirección y como me vio cara de indio me dijo si quería participar en una película”. El film fue el clásico western 100 Rifles (1968) protagonizado por Burt Reynolds, Raquel Welch y Fernando Lamas.

A partir de allí y siempre en el papel de indio, formó parte del cast (?) de decenas de cintas rodadas en la península ibérica, entre las que se destacan: la ganadora del Oscar a la mejor película Patton (1970) de Franklin Schaffner, El Oro de Nadie (1971) con Yul Brynner (foto) y Conan El Bárbaro (1982), junto al mismísimo Arnold.

Éric Cantona

Un crack sin tiempo. Un rebelde sin causa. Tras conmocionar al mundo con su precipitado retiro en 1997, Cantona se dedicó a hacer lo que, según él, era lo único que sabía hacer en el mundo: actuar.

Habiendo aparecido en: La Fortuna de Vivir (1999), La Gran Vie! (2001) e infinidad de campañas de Nike, tuvo su súmmum cuando interpretó a Monsieur de Fox en la candidata al Oscar, Elizabeth (1998), junto a actores de la talla de Cate Blanchett, Geoffrey Rush, y Daniel Craig. Equipazo (?).

Vinnie Jones

Ícono baldosero británico por excelencia. Fue condenado a trabajo comunitario por asalto, agresiones y disturbios públicos, renegó de su nacionalidad inglesa y prefirió jugar para Gales y además fue elegido el jugador más sucio de la historia de la Premier League.

Defendió, en el sentido total de la palabra, los colores del Wimbledon, Leeds, Sheffield, Chelsea y Queen’s Parks Rangers, donde colgó los Everlast.

La película Lock, Stock and Two Smokins Barrels (1998), además de ser la opera prima de Guy Ritchie, fue el debut de dos estrellas en ciernes: un ex saltarín de trampolín, llamado Jason Statham y su mejor amigo de la infancia, nada más y nada menos que ¡Vinnie Jones!

Con infinidad de premios revelación en su haber y tras haber actuado en Snatch (2000), Eurotrip (2004) y X-Men 3 (2006), entre otras,  se mantiene como uno de los actores más violentos y prolíficos de la industria cinematográfica británica.

Jhonathan de Falco

Esta es la historia de un ignoto defensor del Racing Mechelen de la Tercera División belga de 27 años, quien cansado de dejar agujeros en la zaga y tras un desgarro en el gemelo decidió cambiar radicalmente de profesión.

Luego de ser bailarín en clubes nocturnos y con el nombre de Stany Falcone, se convirtió en la estrella de la productora de películas porno gays Crunchboy, donde volvió a sentir el aliento de los atacantes en la nuca.

Tras salir del closet afirmó: “El mundo del futbol aún no está preparado para los jugadores abiertamente gays. Aún hay muchos prejuicios y muy poca tolerancia”. Hoy está erigido como uno de los íconos con más ascendencia en el mundo homosexual (?).

Ahora los dejamos con un video recopilatorio, editado especialmente para En Una Baldosa, con los futbolistas que se animaron a pasar por la pantalla grande. Stany Falcone no figura en el mismo. Quédense tranquilos (o no). Nunca se sabe.

 

Cortés Juan Manuel

Juan Manuel Cortés (El Ken)

A principios de milenio, el errante Pirata cordobés incineró una camada entera de juveniles en su inexorable camino al Nacional B. De esta manera desfilaron: Nicolás Godino, Walter Roldán, Mauricio Verón, Andrés Ríos y Leandro Silva, entre tantos otros nombres que se perdieron, a perpetuidad, de todo recuerdo y registro. La generación olvidada de Alberdi. Claro, en medio de tanta oscuridad siempre brilla una estrella, una luz, o al menos, una efímera cañita voladora de mala calidad.

Nacido en Quilmes, Juan Manuel Cortés hizo de Córdoba su lugar en el mundo. Delantero, escurridizo y con una gran melena rubia, posee un apodo que supura grosses desde donde se lo mire, el cual no se debe al compañero de vida de Barbie, sino al karateka de la saga Street Fighter, compañero de vida de Ryu (?)

Su fugaz paso por la primera de Belgrano se dio en tres cotejos del Apertura 2000 y precisamente en su último partido selló su certificado de baldoseridad: a los 87 minutos del empate ante Gimnasia, Gonzalo Vicente se fue expulsado por insultar a Ángel Sánchez y obligó al Luifa Artime a sacar del campo a los gritos a Cortés -quien había ingresado sólo 5 minutos antes por Julio Mugnaini– para permitir el debut de Germán Montoya. Todo esto ante la atónita mirada del DT interino Carlos Vaca. Así de confuso fue su paso por la elite. En total completó 101 minutos. Lo mismo que dura Matrix.

Se mudó a Racing de Córdoba (2002/2004), donde saboreó el placer del ascenso al Nacional B, como así también la amargura de no ser tenido en cuenta para esa categoría. Tuvo revancha en su siguiente destino San Martín de Tucumán, donde ganó el Argentino B y luego marcó el gol del ascenso a la Segunda División en el duelo de promoción ante San Martín de Mendoza. Con una idolatría en ciernes, los dirigentes retribuyeron tanta felicidad no renovándole el préstamo.

Lo que continuó en su carrera fue un interminable periplo que lo llevó a las más diversas latitudes y geografías: Nacional B en Tiro Federal (2007/2008) y Argentino A en Santamarina (2006/2007), Unión de Sunchales (2008/2009), 9 de Julio de Rafaela (2010) y Central Norte (2010). Su figura también trascendió la cordillera en un paso semestral por Coquimbo Unido (2009), de la segunda chilena.

En enero de 2011, El Ken viajó a Indonesia para pelear contra M. Bison sumarse al Bongtang FC, donde llegó a jugar… ¡El partido de las estrellas! Típica celebración anual (?) en la que un combinado con los más destacados extranjeros enfrenta a los mejores jugadores nacionales. Para el equipo foráneo, además de Cortés, jugaron estrellas mundiales como Chun Li y Blanka el camerunés Abanda Herman, el japonés Shoei Matsunaga y ¡Giovanni van Bronckhorst! Quien a cambio de unas vacaciones pagas en Bali aceptó formar parte del show.

Con un bronceado envidiable, a mediados de 2012 se integró a la disciplina de Boca de Río Gallegos del Argentino B. Ya con menos pelo en su cabellera, pero despertando la misma locura incontrolable que lleva a hordas de fanáticos a visitar diariamente su apasionante bitácora de vida.

 

Verón Pablo

Pablo Alejandro Verón

La lesión de un compañero, esa tan temida zancadilla del destino, puede abrir las puertas de una triunfal, fascinante y glamorosa vida nueva. Historias hay muchas. ¿Sergio Goycoechea hubiera hecho propagandas de calzoncillos si Olarticoechea no chocaba con Pumpido? Si las piernas de Livio Prieto hubieran funcionado con normalidad ¿Andrés D´Alessandro se habría convertido en el primer ídolo riverplatense del Siglo 21? Nunca lo sabremos…

Ahora bien ¿Cómo continúan las vidas de los personajes relegados de estos cuentos de hadas? Por caso, Pablo Verón cargó con el mote de ser el Gustavo Luteral de una gema del semillero Mensana. ¿Guillermo? ¿Messera? ¿Lucas Lobos? No, no. Busquen más abajo.

Hijo de Avelino, ex zaguero del Lobo de fines de los 70, quedó libre de las inferiores de Lanús en los albores del año 2000. Aunque Sergio Saturno hizo lo imposible para acercarlo a Racing, nuestro homenajeado se dejó llevar por el Ius Sanguinis y se sumó al plantel de Gimnasia, donde además de su padre había jugado su hermano mayor Marcelo Andrés.

Debido a que los titulares acusaban lesiones insólitas y quejas varias para no jugar bajo sus órdenes, Carlos Ramacciotti se vio obligado a tapar agujeros con pibes. De esta manera Verón debutó el 3 de noviembre de 2002 en el mítico empate 1 a 1 con Colón en El Bosque, junto al Mágico González y a otro jugador que a la postre viviría el sueño para el que Verón estaba destinado y ampliamente capacitado…

Tras destacarse como volante o carrilero por derecha, sumar 33 partidos en un año y despertar el interés de la Lazio de Italia, el destino o mejor dicho una patada del Mencho Bustos, le depararía un parate de 30 meses y un pasaje sin escalas ni retorno al ostracismo con un diagnostico contundente: rotura de ligamentos cruzados de la rodilla izquierda.

A todo esto, los emisarios del club italiano, quienes se habían acercado al Amalfitani, aceptaron  no tirar para atrás las negociaciones y llevarse a otra joya del semillero Tripero… ¡Brian Robert!, en un paquete que también incluía el pase de Esteban Teté González.

De manera casi simbólica, Verón jugó un partido más en la primera del Lobo. Fue en la 1° fecha del Apertura 2006, cuando ingresó por Goux en la derrota ante Arsenal por 3 a 1. Pero no cabían dudas: había perdido el Ojo de Tigre. Al terminar el año, se le concedió la libertad de acción.

Con la intención de reinventar su carrera, en 2007 se fue al Ilisiakos del ascenso griego para tener continuidad y ganar en confianza, pero a los pocos meses rescindió ya que: “No eran demasiado profesionales. Si no querías entrenar podías irte al gimnasio a tirarle al aro de básquet. Además al presidente no le interesaba ascender”

De vuelta en el país y con tal de no estar parado, jugó el Argentino B para Defensores de Villa Ramallo. Contra todos los pronósticos, en enero de 2008 volvió a pasarle el tren con destino al Calcio. ¿Lazio? ¿Inter? ¿Lecce? Nada de eso. El popular Pergocrema de la Serie C2 fue su destino. Luego de seis meses y tras ascender a la Serie C1 no se le renovó el préstamo. Terminó ese año en Defensa y Justicia, donde sólo vio acción en seis partidos.

Tras entrenarse seis meses en soledad, llegó a Ferrocarril Sud de Tandil del Argentino B gracias a la gestión de un influyente señor de negocios. ¿Gustavo Mascardi? ¿Settimio Aloisio? ¿Kia Joorabchian? No, Guillermo Novellis, el cantante de La Mosca, quien lo conocía de su paso por Defensores. Luego de seis meses en Argentino de Rosario, regresó a la península para ser Il Capitano del U.S Turris Santa Croce (2010/2011) de la serie D. La siguiente temporada, siguió en la misma categoría cuando junto a su hermano menor Rodrigo, Antonio Pierguidi y Juan Carlos Garat, nutrió esa filial de Gimnasia llamada Nardo Calcio.

A mediados de 2012 y con 30 años recién cumplidos, se olvidó de jugar por dinero y se unió a Villa Montoro de la Liga Amateur Platense, junto al Coco San Esteban. Allí se cruza cada tanto con Juan Sebastián Verón, volante de Coronel Brandsen, con quien, además del apellido, comparte la misma frustración. Pese a que a ambos se les vislumbró una gran carrera, ninguno de los dos jugó un Mundial para Argentina.

Especiales: Gustavo Lisazo, de futbolista a galán

Ser jugador de fútbol, pegar un pase a Europa, besar a hermosas actrices y hacer suspirar a miles de mujeres por televisión. ¿Sueño? ¿Utopia? ¿Delirio? Nada de eso. Ni más ni menos que la vida de Gustavo Lisazo, el George Clooney latino.

Nacido en Los Toldos el 1º de junio de 1955, Gustavo Saúl Lisazo comenzó a enamorar como delantero en Sarmiento de Junín. Paseó su buen porte por Atlanta (1974) y después actuó en el exterior, primero con el Atlético Juventus de Brasil (1975), y luego en Bélgica, donde tuvo su momento más trascendente.

Defendiendo al KSK Beveren (1976 a 1979) salió campeón de la Liga y de la Copa de Bélgica, junto a Jean Marie Pffaf y Mark Baecke, entre otros. Además, jugó la desaparecida Recopa de Europa, donde su equipo eliminó al Inter de Milán para luego caer en semifinales ante el Barcelona, en un épico partido que se definió en el último minuto, transformándose luego en una película para la televisión belga. Algo se veía venir.

Dos años más en la tierra de Jean Claude Van Damme, con los colores del KV Mechelen (1979 a 1981), le sirvieron a Lisazo para juntar valor y regresar a la Argentina. Entre 1982 y 1983 jugó en el club donde había empezado, Sarmiento de Junín, pero una lesión a temprana edad terminaría truncando su trayectoria e, inesperadamente, abriendo las puertas de otra muy distinta.

Sin tener en claro su futuro, la vida un día lo cruzó con un agente publicitario. Y ahí empezaría lo bueno. Luego de desempeñarse como modelo y locutor en España, le surgió la propuesta de filmar telenovelas en la tierra del culebrón, México, lo cual vino aparejado de un consejo: «Sácate el Gustavo, cabrón». Por lo cual Lisazo comenzó a ser conocido por su segundo nombre: Saúl.

Hizo inferiores como actor secundario, a la vez que tomaba clases de actuación y hasta un curso de dicción para eliminar su acento argentino. Pero no había dudas, la cámara y los puntos de rating sentían magnetismo por su figura.

Protagonizó infinidad de novelas, como Acapulco, Cuerpo y Alma, con Patricia Manterola (la que cantaba «Que el fútbol no pare»); Tierra de Pasiones y El Clon, entre otras. A la vez, mostró versatilidad de registro en diversas obras de teatro.

Habiendo sido elegido en el año 2000 como una de las 50 personas más sexys del mundo por la revista People y luego de haber sido sindicado como El George Clooney Latino por el mismo protagonista de ER Emergencias, su nombre se mantiene como uno de los más queridos y respetados en la tierra del tequila. Gustavo Saúl Lisazo, futbolista, galán, Hijo e’ tigre.

Castillo José

José Alfredo Castillo Parada (El Pícaro, El Negro, Cuasimodo)

Todos compramos porquerías. Victimas del consumismo, nos dejamos amedrantar por la invasión publicitaria y adquirimos bienes y servicios que no necesitamos. Algunas veces como signo de status, poder o prestigio; otras como un simple e inconsciente engranaje inmerso en la tormentosa maquinaria capitalista. Dicen los antropólogos que dentro del amplio universo de los “Fashion Victim” se destacan los irreversibles. Son aquellos que, catálogo en mano, no dudan en dar por teléfono los últimos tres números de su tarjeta de crédito para comprar el primer engaño disponible, en el afán de llenar su alicaída autoestima. Artículos descartables sobran. Pueden ser pastillas para adelgazar, suplementos viriles o hasta un centrodelantero boliviano.

El VHS con el titulo “El Negro Castillo” que en 2005 Ronald Raldes le pasó a Cuffaro Russo y que esté le acerco al Viejo Zof, mostraba goles de todos los colores y también exhibía los siguientes datos: debutó en Oriente Petrolero con 17 años, en el 2000 salió campeón y goleador con 42 tantos, debutó en la selección mayor y la IFFHS le otorgó el premio al goleador más efectivo del calendario. En 2003 llevó sus goles a Tecos de México, le marcó un Hat – Trick a Boca jugando para Bolívar en 2004 y le convirtió el gol del empate a Brasil en La Paz por las Eliminatorias a Alemania 2006. Completo…

Claro, el video no mencionaba que de Los Refineros se fue por una mañana con resaca trasmitida por televisión a todo el altiplano. Ni que su técnico, Néstor Clausen, hizo la vista gorda (“Lo que me compete es que cuando entre a la cancha responda. Después vamos a tener jugadores que les gusta hacer el amor, que fuman y beben de vez en cuando”). Ni que de los Tecos lo fueron por conducir en estado de ebriedad. Ni mucho menos que luego de los tres goles a Boca le dio positivo el control antidoping por cocaína y se perdió la Copa América de Perú y que, al momento que Zof mostró su interés, llevaba un año de licencia y con ayuda psicológica por sus adicciones varias. Obviamente, esto no es nada comparado con sus declaraciones: “El doping fue lo más injusto, apareció cuando estaba por pasar a un grande como Boca Juniors” (?) “Nunca se me pasó por la cabeza tomar droga; iba a fiestas, tomaba un poco de alcohol, estuve con hasta 4 mujeres al mismo tiempo (?), pero gracias a Dios nunca tocó a mi puerta la droga”.

Por el embelesamiento del cuerpo técnico, Scarabino arregló la llegada del delantero a mediados de 2005; pero una mañana, mientras un chofer lo esperaba en Fisherton, Castillo aterrizaba en el Colonia de Alemania: “Estaba preparado para irme a Rosario, pero surgió esta posibilidad y claro, entre la liga Argentina y la Alemana, me quedo con está opción”. Cuando llegó a Westfalia le vieron la figura y desistieron contratarlo: ostentaba 92 kilos cuando su ideal era de 79. Al Negro, poco le importó y se colgó la cucarda de doble mal pase en simultáneo.

En enero de 2006, Don Ángel seguía con ganas de contar con eso de “el mayor goleador de la historia del universo” e inició él mismo las gestiones. Una perpicaz telefonista le dijo: “Por 10 pesos más se lleva al también boliviano Ronald Arana” y El Viejo aceptó convencido de estar haciendo un negoción. Castillo debutó en Rosario Central en la caída 2 a 1 ante Boca por la 2° fecha del Apertura ’06, ingresando a los 64´ por Marco Rubén. También jugó en las derrotas ante Nacional de Medellín (0-1) Lanús (0-2) y Gimnasia (0-3), para no dejarle dudas a nadie: Piedra. A pedido del plantel, del recién asumido Leonardo Astrada y de la memoria del Negro Olmedo, el 11 de marzo se le incineró el contrato.

El resto de aquel 2006, Castillo deambuló por Los Tecos B. En 2007 regresó a Oriente Petrolero pero lo echaron por “aletearle” a los hinchas del Bolívar y recaló en  O´ Higgins, donde jugó pocos minutos sin goles. En 2008 volvió a Bolívar, pero tras dos partidos y un gol huyó a Atlético Mineiro. A los 4 meses tuvo su tercera etapa en Oriente Petrolero, la cual duro 60 días ya que se marchó un semestre al South China de Hong Kong, donde ni siquiera debutó. Tras una leve mejoría en Blooming, volvió a los ahora Estudiantes Tecos en 2010, donde jugó 6 partidos, no convirtió, tuvo problemas con el alcohol, descendió y quedó libre. A mediados de 2011 rubricó su tercer paso por Bolívar, donde lo último que se supo es que tuvo rotura de peroné.

Ahí termina el VHS con la historia de José Alfredo Castillo, el Paul Gascoigne del Altiplano. El testimonio activo de cómo la inmadurez y el mareo por la fama pueden desplomar como un castillo de naipes a los jóvenes que tan bien se supieron moldear. O como diría un mítico bajista londinense “Live Young, Die Fast”. Punk is not Dead…

Fuera de Stock: los juegos de fútbol para Family Game

Los pibes de principios de los 90’s se conformaban con pocas cosas. Nada de juguetes caros ni cámaras de fotos, mucho menos un disco de Piñón Fijo. Las tres cosas que hacían la felicidad infantil eran: una pelota número 5, una remera del club de sus amores (preferentemente de marca Bruni) y sobretodo un Family Game que, automáticamente, elevaba al pre púber en cuestión a un status superior, tanto en recreos como en cumpleaños.

Y así fue como absolutamente de la nada, un día apareció en la Argentina está consola de 8 bits craneada por la empresa japonesa Nintendo, mostrando infinidad de nuevos mundos posibles a quienes habían probado el irresistible sabor de la Atari.

Todo varoncito clase media se vio forzado a realizar promesas para recibir el aparato, en primera instancia, y a volcarse por los juegos de fútbol para no ser tildado de mariquita (?) por sus pares, en segundo término.

De esa sana diversion con tierra en la plaqueta, donde no había clubes ni futbolistas de tez oscura, nos encargaremos hoy.

Soccer (1985)

El más antiguo de todos. Con copyright de Nintendo, a los autores se les olvidó que al fútbol se juega con once jugadores por lado y no seis contra seis. Tenía cinco niveles de dificultad y la posibilidad de elegir si los tiempos duraban 15, 30 o 45, fraccionados no se sabe en qué medida de tiempo. Contaba con siete selecciones posibles, destacándose la remera salmón de Francia, la celeste de España, la rosita de Japón y la presencia del rival más temido: Alemania Federal.

Sobre el césped, los players mostraban la velocidad de Riquelme y una marcada falta de músculos en sus piernas, ya que los pases y los tiros no recorrían más de dos centímetros. Los arqueros, como corresponde (?), usaban boina. ¿Lo más bizarro? Al marcar un gol, tres jugadores del equipo corrían de manera afrancesada, como escapando de un rottweiler, mientras los otros dos aleteaban. Terminantemente, un muerto en el placard…

World Cup Soccer (1990)

La empresa Tecmo desarrollo está joyita, de gran jugabilidad, que también se encontraba en las casas de fichines. Tenías el panorama del campo y de tus jugadores, ya que se veía de manera cenital, o sea “desde arriba”. Entre 16 selecciones (debut de Argentina en videojuegos) había que luchar por la Copa Tecmo, representada por un conejo sonriente con una base de oro. Música inolvidable, grandes barridas y la posibilidad de marcar el gol “a lo Hagi contra Colombia”.

Goal!! (1992)

La empresa Jaleco (Corporación del Ocio Japonés según sus silabas) nos trajo este juego, oficialmente conocido como Goal Two. Además de poder jugar contra la maquina u otro ser humano, tenías la oportunidad de ser campeón del mundo con el viejo formato de 24 equipos. De esta manera, le dio la chance a Venezuela de debutar en un Mundial (?).

De movida estaba la difícil misión de ganar el sorteo, con moneda incluida, y a los bifes estaba la cancha inclinada en tu contra. La pelota volaba como un globo y se podían marcar goles de chilena desde mitad de cancha. ¿Lo mejor? El festejo de gol, en el cual el muñequito corría con los brazos en alto, a lo Leopoldo Jacinto Luque en el Mundial ’78.

Kunio Kun No Nekketsu Soccer League (1993)

Desarrollado por Tecnos Japan Corps. En todo el mundo, salvo en Japón, se lo conoció como Goal 3, aunque no tiene relación con el de Jaleco. Fue el preferido de muchos, básicamente, por la gran cantidad de fruta que había en cada acción.

De entrada, una mina te rogaba por la victoria, en pleno partido se largaba a llover, caía granizo, se empantanaba el área o un rayo despiadado te dejaba idiota a un jugador. Se permitían patadas voladoras, codazos e ir a caballito de un compañero; y al marcar un gol, los rivales lloraban desconsoladamente. Lo mejor del juego consistía en consultar el pronóstico del tiempo y en jugadas/tomas como “La voltereta golondrina”, “El ataque tornillo” y “El regate mortal”. Cualquiera…

Por supuesto hubo más títulos como: Super Soccer Champion, Kick Off y el de Los Super Campeones, entre otros, los cuales fallecieron súbitamente con la llegada de la Sega y todo lo que vino después. De ellos nos encargaremos algún día. Ahora, los dejamos con un video recopilatorio, especialmente editado para En Una Baldosa, con los juegos que fueron nuestro mayor entretenimiento hasta que empezamos a bailar lentos (?).

Leonforte Germán

Germán Gabriel Leonforte (El Pata)

A veces, los apellidos de los futbolistas componen rasgos adjetivos de índole no siempre aplicable al portador del mismo. A lo largo y ancho del planeta encontramos casos testigo de diferente nomenclatura: los hay descriptivos (Malvestitti, Bocanegra, Quatrocchi), sugestivos (Malano, Viola, Vergasolla, Telechea, Tomas Micola) y otros que parecen ser una burla del destino (Dick Choto, Carlos Gay, Brian Robert). En el caso del zaguero central Germán Leonforte, notamos que no le hizo mucho honor al noble felino. Por lo menos no dentro de un campo de juego. Y si así lo hizo, no fue en este país. Mucho menos en este continente. Y por los datos que manejamos, tampoco lo hizo en este universo. Analicemos (?).

Menotti lo hizo debutar en Rosario Central en la 1° fecha del Apertura ’02, cuando ingresó en el último minuto de la victoria 1 a 0 sobre San Lorenzo. Leonforte volvió a la reserva y recién salió de la jaula con Russo en el Clausura ’03, cuando fue titular la tarde que enfrentaron a la quimera de Oscar Regenhardt. Se mantuvo en el plantel, siempre en un rol secundario, hasta diciembre de 2005, donde cerró su estadística final en Primera División: 31 partidos por campeonato, 3 por Sudamericana y 0 (cero) goles. Perteneció al canalla un semestre más, tiempo en que estuvo marginado a instancias de quedar libre por el 20 % del contrato.

Por pedido de Osvaldo Sosa, en julio de 2006 El Pata se sumó a Huracán, donde tuvo la ambiciosa tarea de ser la voz de mando de la última linea, darle solidez al equipo y, con este valor agregado, abandonar para siempre el Nacional B. La suerte le fue esquiva y en un pestañar, Leonforte adornó el banco de suplentes. Catastróficamente, en la presidencia estaba Lord Voldemort Carlos Babington, quien un dia se levantó cruzado y se cargó al Chiche y a Germán en el mismo acto. Aunque en Parque Patricios quedó gente con ganas de recordarlo, contabilizó 10 partidos en la campaña que, a la postre y de la mano de Mohamed, devolvió al Globo a Primera División.

Tras efímeros pasos semestrales por Nacional de Paraguay y Coquimbo Unido de Chile, el Aurora de Bolivia fue su hogar más estable. Allí probó el sabor de la ayahuasca continuidad y fue uno de los baluartes del primer título logrado por los de Cochabamba. Tras ser barridos en la primera rueda de la Libertadores 2009 la dirigencia lo separó del plantel, tras lo cual Leonforte sacudió la melena y mostró los dientes: denunció rescisión unilateral de contrato, exigió 30.000 verdes y llevó el caso hasta la FIFA, quien le dio la razón.

En el momento menos indicado -junio de 2009- Leonforte se calzó la playera de Dorados de Sinaloa de la División de Ascenso Mexicana, donde en medio de la cuarentena por la gripe porcina contrajo un inidentificable virus gracias al cual (?) perdió 13 kilos y quedó en jaque su carrera. Tras recuperarse del mal trago y con rechazo a los tacos, a Edgar Vivar y a Rubén Aguirre, paseó su sombra por Ferro en 11 partidos de la temporada 10/11. Tras seis meses sin club, en enero de 2012 El Pata se unió a El Porvenir del Norte de la Liga Cañadense, donde, lejos de las grandes luces, aguarda que la Espada del Augurio lo deje ver mas allá de lo evidente (?)