Estudiantes 0 – Saint Gallen 0

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Tras los históricos partidos del Estudiantes frente al Milan, Manchester y Feyenoord en su época dorada (fines de los años ’60), los albirrojos no volvieron a tener demasiados enfrentamientos ante equipos europeos y cuando lo hicieron, no fue por cuestiones importantes sino en una gira para juntar dinero ante la urgencia económica que sufrían.

Fue así que en el 2002 viajaron a Alemania para medirse con el Shalke 04 y el Wolfsburgo. Tras ello, pasaron varios años y la situación cambió radicalmente.

Los de 1 y 57 no sólo tenían mucho dinero en sus arcas, sino que acababan de salir campeones del fútbol argentino y el 30 de enero del 2007 invitaron al Saint Gallen de Suiza para festejar el logro ante 30 mil personas con espectáculos musicales, pirotecnia y shows de luces entre otras cosas. Eso sí, el partido estuvo de más, a tal punto que terminó 0 a 0 sin chances de gol para ninguno de los dos equipos. Y eso que el equipo de Simeone formó con Andújar; Angeleri, Alayes, Domínguez, Casierra; Sossa, Colace, Verón, Benítez; Pavone y Calderón.

En los visitantes jugó el ex pincharrata Marcos Gelabert, del que se acordaron y ovacionaron una vez que se fue del club.

Cucu

Fiorotto Leonardo

Leonardo Gastón Fiorotto
Delantero entrerriano nacido en Gualeguaychú que comenzó tan derecho en su carrera que pensó que sería un carnaval.
Es que siendo muy joven fue fichado por un club grande como Racing de Avellaneda y en sus primeros partidos debutó en la red ante San Lorenzo de Almagro en una victoria de la Academia por 2 a 1.
Sin embargo, por algún motivo la suerte le fue esquiva y el nacido en 1970 tuvo el mismo destino que su compañero de camada Carlos «La Rata» Kohary.
Fue por ese motivo que con 3 encuentros disputados y 1 gol debió dejar la institución y se mudó a unas cuadras pero dos categorías más abajo.
Pasó a Arsenal de Sarandí (1991-1992) donde una inesperada situación lo haría feliz a final de temporada. Sin tener demasiados minutos en cancha, terminó siendo parte del plantel del Viaducto que logró el ascenso al Nacional B tras vencer a Alvarado en Mar del Plata en la final del zonal sudeste.
En ese equipo también estaban entre otros Gabriel Viscovich, Oscar Ibáñez, Néstor Maciel, «Fito» González y José Rizzo.
Si bien el motivo de la victoria fue netamente deportivo, algunos aseguran que mucho tuvo que ver el entonces presidente Carlos M…., padre de Zulemita, quien había anticipado: «me inclino por Alvarado, sería lindo que una ciudad tan hermosa como Mar del Plata, pudiera contar en poco tiempo con un equipo en Primera División. En cambio, Avellaneda ya tiene dos: Independiente y Racing Club».
No obstante, sus expectativas de sumar minutos en la segunda división del fútbol argentino se fueron por la borda y por lo tanto su permanencia en el club «oficialista» también.
Fue así que tras tener pocas posibilidades, volvió a cambiar de club pero continuando en la zona sur del Gran Buenos Aires. Recaló en Dock Sud (1992-1994) en donde también peleó por subir y volvió a tener compañeros de renombre como Kobistyj y Gauna. Pero finalizada su segunda temporada dejó la institución y tras su salida, el auriazul realizó una campaña aún mejor y perdió las finales con Atlanta.
Tras ese episodio, nunca más se supo de él como jugador, aunque se lo vinculó al poderoso Alcides Vigo de Perú , dato que no pudo ser comprobado.
Ya retirado de la actividad y de nuevo en su pueblo, fue entrenador de Sud América y según cuentan, vive los partidos a full al punto de quedarse sin voz. Es que Fiorotto nunca fue líder, apenas titular y ahora aprovecha para gritar por todo lo que no pudo como jugador.

Cucu

Montenegro Andrés

Andrés Gabriel Montenegro
Uno de los tantos portadores de ese apellido que generalmente realizan buenas trayectorias pasando por equipos grandes. Sin embargo, éste no es el caso, y por eso logró ser homenajeado en la baldosa.
Surgido de las inferiores de Vélez Sársfield, vio luz en la Primera División de la mano de Solari en el Apertura de 1998, con la camiseta 36.
Pero con la salida del entrenador y la llegada de Eduardo Manera su situación se complicó, a tal punto de ser bajado del plantel superior al igual que Herbella, Rivero, Maldonado y Marangoni durante la pretemporada de verano de 1999.
No obstante, confiado a las oportunidades que en Liniers acostumbran a brindar, este delantero esperó con paciencia una nueva chance durante todo ese año, pero lamentablemente no fue tenido en cuenta y en el 2000 pasó a préstamo al Aucas de Ecuador.
Sin mucho que destacar, retornó al país pero Vélez lo dejó libre, con lo que decidió bajar unas categorías en busca de continuidad.
Inicialmente pasó por Flandria (2001-2002) y luego por Deportivo Morón (2002). Tuvo revancha en el Audax Octubrino (2003) de Ecuador y terminó tomando relevancia en Brown de Adrogué. Pero su paso por este último club se vio interrumpido al emigrar a Almirante Brown de Isidro Casanova (2005-2006) donde jugó junto a Orfila, Dundo y Lino Arce, entre otros.
Luego sí, retornó a Adrogué, donde estuvo 19 partidos sin marcar goles, pero gracias a la compañía de Bangert, Naranjo, Villamayor, Zen Bonacorsi y Zagharián, pudo cortar esa racha y volver a inflar la red.
En 2006 fue ofrecido a Defensores de Belgrano y sonó con insistencia en Temperley, sin embargo no se movió. Y ya en 2007 desembarcó en el poderoso Acassuso con Esteban Figún.
Hoy su carrera se encuentra bien lejos de lo que alguna vez soñó y ,en consecuencia, a la trayectoria de Montenegro habría que ir poniéndole un Manto Negro.

Cucu

Mejor no hablar de ciertas cosas

Diego Maradona fue siempre un ser contradictorio y es en el terreno político dónde se pisa la mayoría de las veces. Amigo tanto de Fidel como de Menem, no es el objetivo del post abundar en esos vínculos, sino resaltar una vez más las características de una vestimenta bochornosa.
A esa innumerable cantidad de collares a lo Mister T, le sumó un exótico turbante, saco de nobuk y un joggin tres cuartos de tela nylon. Todo eso, acompañado por lentes de contacto celestes y dos seres muy desagradables: La mujer fiel y el papá de Carlos Nair. Qué impresentables.

Cucu

Formento Andrés

Andrés Miguel Formento
Junto a Ubaldo Mareco, Alejandro Larrea, José Pezoa y Marcelo Fontana forman el equipo de salón de los locutores.
Pero por otra parte, y fuera de esa situación «gremial», el delantero tiene una carrera que arrancó con todo y se fue desinflando en forma vertiginosa.
Con edad de cuarta división fue promocionado al plantel superior de Colón de Santa Fe por el entrenador Edgardo Bauza, quien le puso los ojos encima luego de que el club rechazara una increíble oferta del Manchester City por 5 millones de dólares.
Sin embargo, recién logró debutar en primera en el 2004 de la mano de Alfio Basile. No obstante, tiempo después se volvió de una pretemporada para integrar un selectivo dirigido por Mario Sciaqua junto a Sebastián Malandra y Claudio Bieler.
En el 2005 quedó libre y pasó por Tiro Federal de Rosario para ser compañero de Alejo Gelatini. Allí participó del ascenso a la A aunque con muy poco protagonismo.
Se unió a los sueños de La Perla del Oeste (Santa Fe) pero tuvo pesadillas. De haber podido pasar al fútbol inglés, cobrar un gran sueldo y llevarse el 15 % de la transacción, pasó a comprarse sus propios botines para poder jugar.
A punto estuvo de ir a Gimnasia de Santa Fe, pero retornó a Rosario con sed de revancha. En la actualidad casi ni juega, es que el Tiro le salió por la culata.

Cucu

Pereyra Norman

Norman Pereyra
Portador de un nombre de pila poco usual en el fútbol argentino, aprovechó su corpulento físico para transformarse en defensor central.
Sus primeras armas las hizo en Almirante Brown donde jugó partidos en el ascenso que lo ayudaron a ser considerado por equipos de otra divisional. Fue así que en agosto de 1998 tuvo la fortuna de pasar al Platense del «Profe» Córdoba.
Hasta allí, una historia poco relevante, pero que con dos descensos en forma consecutiva, llegó a ser motivo de este humilde homenaje.
En aquel año, las bajas en el equipo titular del Calamar le dieron la chance para debutar en primera división. Sin embargo, no en cualquier partido sino ante Boca, en la Bombonera, puntero y con la misión de marcar a Palermo, el jugador del momento y goleador del Apertura.
«Todavía no lo puedo creer. Es un sueño hecho realidad», decía muy entusiasmado el defensor sin analizar demasiado la difícil tarea que tendría ese fin de semana. De todos modos, al ser consultado aseguró que el entrenador le había dado toda la confianza y aconsejado pensar que se trataba de un juego más y que el 9 era «un jugador común y corriente, que simplemente tiene la suerte de que se le estén dando las cosas y por eso es el máximo artillero del campeonato».
En ese sentido, aseguró estar «muy tranquilo. El Profe me da toda la fe y la moral que necesito, y no me pesa para nada tener que marcarlo porque creo que estoy preparado para hacerlo. En el ascenso he tenido que tomar a jugadores con características muy similares a las suyas, y lo hice sin ningún tipo de problemas. ¿Por qué tendría que tenerlos con él?», declaraba en esperanzado Norman.
El día del encuentro llegó y el jugador se llevó su triunfo personal. Palermo no hizo ningún gol, aunque el Xeneize ganó 3 a 0. En aquella ocasión dijo que al menos «el sistema defensivo funcionó». Se sumó a ello el «Pipi» Váttimos, quien agregó que «había que tomar a Guillermo y a Palermo y a mi entender con Pereyra lo hicimos bien, ya que ninguno de ellos dos pudo entrar en nuestra área ni hacer goles. Lo que pasó es que aparecieron otros jugadores que no estaban en los planes y que desnivelaron. Si no, el partido terminaba 0 a 0».
Tras ello, no fueron repetidas ni continuas las apariciones de lungo en la primera de Platense, que terminó perdiendo la categoría tras varios años de agonía.
Abandonó la institución llevándose al menos buenos recuerdos de Lorenzón, Mandrini, Landriel, Sardi, Loyola, Coyette, Colliard, Rivarola, Miranda, Zanello, Bocchio, Santo, Cristian Verón, Formidábile, Zeballos y José Barbas.
Retornó al ascenso y se calzó la camiseta del Deportivo Morón (1999-2000) para afrontar un Nacional B que lo vería descendido a final de temporada. Fueron 34 partidos jugados con apenas 3 triunfos, 13 empates y 28 derrotas con 28 goles a favor y 58 en contra.
Tras su segunda pérdida de categoría en forma consecutiva y en medio de una carrera tobogán, desapareció completamente del mundo futbolístico. Y como no queremos pensar lo peor, ni echarle un vistazo a los avisos fúnebres, dejamos este post abierto a nueva información.

Cucu

Alastuey Pascual

Julián Pascual Alastuey
Otro de los juveniles perdidos o estrellas fugaces, que fueron parte del plantel de Independiente de Avellaneda campeón de la temporada 1988/89 junto a Ricardo Bochini y compañía.
El portador de este nombre de pila, que curiosamente también tiene otro ex rojo como Rambert, nació en Neuquén y debutó como volante por derecha un año antes, a los 20.
No existen demasiadas anécdotas de su paso por Avellaneda, aunque se puede rescatar que por no tener peso en el plantel y pagando el precio de su juventud, fue reemplazado por Irusta tras la expulsión del arquero Islas en el partido en el que Newell’s obtuvo el título de la temporada 1987/88.
Esa tarde, hasta el momento de salir, el encuentro estaba 0 a 0 y apenas 2 minutos después la Lepra se puso en ventaja. Fue finalmente 6 a 1 para los rosarinos, por lo que una vaga lectura podría suponer que estando en cancha, eso no hubiese sucedido.
Tras 11 encuentros oficiales, dejó el Diablo sin gloria, pero con la experiencia de haber compartido vestuario junto a Solari y varios jugadores de trascendencia como Islas, Clausen, Carlos Enrique y Giusti. Y también con otros como Reggiardo, Osterrieth y Lozano.
De allí pasó a Atlético Rafaela con mejor suceso. Entre sus dos pasos por la Crema (1989 a 1991 y 1994/95) alcanzó la cifra de 93 partidos con 5 goles (ante Olimpo, Quilmes, Racing de Córdoba y Belgrano de la misma ciudad). También tuvo tiempo para marcar uno en contra, frente a Instituto.
Por esos años, en los que la revista El Gráfico señalaba que «por derecha derrochaba su tremenda vitalidad el pibe Julián Pascual Alastuey», tuvo nuevamente la fortuna de integrar planteles con jugadores relevantes, aunque a otro nivel. Fueron compañeros suyos Gustavo Alfaro, Berzero, Cristofanelli, Areso, Saavedra, Goyén y Clementz.
Retirado de la actividad y aún siendo una incógnita qué hizo desde junio de 1991 hasta mediados de 1994, le inició un juicio a un tal Raúl Zimmerman en el año 2000. De ello se encargó la Cámara Civil, Comercial y Laboral de Rafaela. Y está bien que así sea, porque no sólo no entendemos del tema, sino que no nos interesa y corresponde su ámbito privado. De todas maneras, bienvenida sea la data de aquel que la pueda aportar.

Cucu