Excursionistas con la de Defe 1987

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El blanco y negro de la foto no permite apreciar, a simple vista, la curiosidad del asunto. Esa formación corresponde al equipo de Excursionistas que en febrero de 1987 le ganó 1 a 0 a Laferrere. ¿Y qué es lo raro? ¡Que Excursio usó la camiseta de Defensores de Belgrano! La similitud con los colores de su rival de turno, obligó seguramente al verde del Bajo Belgrano a cambiar su indumentaria. ¿Pero qué habrá pasado para que tuviesen que pedir prestadas las camisetas de su enemigo histórico?

(Créditos a Carlos Machin, agradecimientos a Mariano Kon y Javier Sayegh)

Fuera de stock: Karina Morales

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Karina Morales

¿Quién no sueña con tener un hijo como Tomasito que juegue de 10 en la Selección? Pocos lo pueden hacer realidad, claro. Y uno de ellos fue el papá de Karina Morales, una nena que vino al Mundo en agosto de 1971 y que, contra todos los prejuicios, se dedicó al fútbol con singular éxito.

Zurda como el Diego y porteña como Pekarnik (?), empezó a mezclarse en los picados con los varones y un poco más grandecita, con 16 años, se incorporó al equipo femenino de Yupanqui. En 1988 el padre la llevó a probarse a River Plate y ahí arrancaría una carrera que tendría su pico de popularidad casi 10 temporadas más tarde.

En efecto, 1998 fue su gran año. Figura del Millonario (salió goleadora de dos torneos seguidos), obtuvo su 5º título en forma consecutiva y ratificó su nivel en la Selección subcampeona del Sudamericano. De Karina se hablaba, y no sólo en el ambiente de las chicas.

Por aquel entonces, Morales era parte del recordado programa de entretenimientos «Locos por el Fútbol» (Canal 13), que se transmitía semana tras semana desde algún estadio de la Argentina. Su función, básicamente, era la de patearle penales a los participantes que eran escogidos entre el público. Pero también, cuando la necesitaban, integraba el equipo del staff (Matías Martín y el Matador Kempes, entre otros) que solía enfrentarse a viejas glorias.

Episodio violento y desaparición mediática

Aquellos que recuerdan a Karina Morales saben que, a pesar de ser una mujer, no se achicaba cuando jugaba contra los hombres. Y eso, quizás, le hizo perder la noción del peligro frente a uno de los jugadores más asesinos de todos los tiempos.

En uno de los tantos partidos que el team del programa enfrentó a un combinado de ex futbolistas, la piba tuvo la mala fortuna de enfrentar mano a mano al Moncho Monzón, que sin medir sexo, raza ni religión, la levantó por el aire con una hermosa plancha que dejó inmóviles a propios y extraños. Recién después de algunos segundos de silencio y estupor, Morales alcanzó a dar señales de vida desde el suelo y la tranquilidad volvió al ambiente. Monzón, se excusaría como tantas otras veces, culpando al césped mojado y a los tapones inadecuados. Ese día, sin saberlo, le indicaría el camino del retiro televisivo a una fugaz estrella que tuvo el fútbol, la hoy olvidada Karina Morales.

Under ladrón: Lies Malek

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Lies Malek

Aprovechándose de que en nuestro país no se sigue mucho (?) la liga de Argelia, Lies llegó a Buenos Aires a mediado de los 90’s y tiró unos pergaminos incomprobables: «Me inicié de pequeño en el CR Belcourt, pasé por el Hydra AC, me mudé a Francia para hacer inferiores en el Nantes y de ahí me llamaron para integrar la selección juvenil argelina«.

Para asegurarse un poco más de chapa, agregó: «dos veces seguidas fui elegido el mejor jugador juvenil. Además jugué en el Rotweiss Essen, del ascenso alemán«. Fue así como el Turco Julio Asad escuchó «Essen«, pensó en una olla y se emocionó. Lo vio jugar un poquito y sin dudarlo se lo llevó al equipo que dirigía en aquel lejano 1997, Almirante Brown.

Los muchachos de La Fragata, vale decir, estuvieron bastante blanditos con Malek. En los entrenamientos no lo putearon ni le pidieron que vaya al frente, entonces el argelino no tuvo la necesidad de sacar un arma. Bah, tampoco tuvo la necesidad de ponerse la camiseta porque una inhibición que pesaba sobre Almirante le negó la posibilidad de firmar como refuerzo y apenas si tuvo tiempo de saludar al Cabezón Allegue.

Antes de irse y desaparecer misteriosamente, se puso un turbante para la revista Mística y reflexionó sobre su trunco destino en el fútbol argentino: «Alá habrá querido que así fuera«.

Simone Fabricio

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Fabricio Antonio Simone

Delantero flaco, alto, errático, frío, sin carisma y con mala suerte para las lesiones. ¿Algo más? Sí, insinuó en Primera División, robó en el exterior y terminó tempranamente en el ascenso. Una delicia de baldosero.

Debutó con la camiseta de Estudiantes de La Plata en el Apertura ’98. Y no en cualquier partido: empate 2 a 2 en el clásico ante Gimnasia. Casi siempre alternativa para el segundo tiempo, recién empezó a ser titular en algunos encuentros del Clausura ’99. Y casualmente en ese torneo vivió su primer momento de gloria, cuando le convirtió 2 goles a Unión de Santa Fe.

Su explosión, sin embargo, nunca llegaría. Se quedó en el Pincha hasta fines de 2001 y pese a que tuvo oportunidades con Patricio Hernández, Eduardo Solari y Néstor Craviotto, no pudo hacer más que 3 tantos en 37 encuentros.

Su carrera quiso tomar vuelo internacional cuando pasó a Universitario de Perú (2001). Es más, muchos pensaron que en La Plata habían dejado escapar a un crack cuando se marchó a Europa y firmó con el Ciudad de Murcia (2001). Pero la aventura española junto Rodrigo Bilbao, Rodrigo Stalteri, Martín Bernachia y Roly Zárate, sólo le duró 3 meses. Resulta que la gente le bajó el pulgar rápidamente, pese a sus 3 goles en 8 encuentros, y entonces el empresario que financiaba al club le ofreció amablemente (?) bajarle el contrato al mínimo legal para un jugador de Segunda B. Simone, en todo su derecho, se negó y regresó a la ciudad de las diagonales.

Entrenó con el plantel de Estudiantes a fines de 2001 y mientras escuchaba el ruido a cacerolas planeó volver a Perú. Allí se puso la camiseta de Universitario (2002) otra vez pero no hizo gran cosa. Entonces pegó la vuelta al país y bajó al Nacional B para actuar en Instituto de Córdoba (2002/03), con el que llegó a hacer 3 goles en una goleada 6 a 0 ante Juventud Antoniana. Ojo, también mojaron Boyero, Barreto y Trullet. Debía ser el día del baldosero o algo por el estilo.

Tras una nueva experiencia en el exterior con el Ionikos de Grecia (2003/04), retornó al ascenso argento con Nueva Chicago (2004/05) y le fue medianamente bien, logrando 10 goles con aquel equipo que tenía a Islas, Nico Sánchez, Leone, Ortigoza, Benito, Pogonza, Cavallo, Carranza y Guevara, entre otros.

Envalentonado, pasó a Aldosivi de Mar del Plata (2005/06) para buscar el ansiado ascenso. Pero las cosas le irían mal. Convertido en el hombre de punta que arruinaba una y otra vez las jugadas colectivas del Tiburón, se fue ganando el odio de la hinchada y apenas pudo arrancarle algun que otro «Simooooo Simoooone» a la tribuna en el verano de 2006, cuando los resultados eran favorables. Después, siguió recolectando insultos.

Sin confianza, en la 2006/07 pasó a préstamo a Ferro Carril Oeste con el objetivo de encontrar mejor suerte. Pero le ocurriría todo lo contrario. A las pocas semanas de haber llegado a Caballito se rompió los ligamentos de la rodilla izquierda. El comienzo del fin.

Luego de 9 meses de recuperación, volvió a las canchas y en su primer partido como titular para el team dirigido por el Tata Brown, le hizo dos goles a Almagro, quebrando una racha de 817 minutos sin convertir que tenía el Verdolaga. Eso provocó que se ganara una fugaz idolatría y que los dirigentes pidieran una extensión del préstamo para que pudiera disputar la Promoción ante Estudiantes de Buenos Aires. Finalmente la jugó y Ferro se quedó en el Nacional B.

De nuevo en Aldosivi (2007/08), volvió a lesionarse en una de las primeras prácticas. «Era un fútbol reducido, nada exigente. Me lesioné solito. La pierna me hizo como patito (sic) y sentí dos ruidos. Pensé que eran las adherencias que suelen quedarte de las operaciones. Pero en los movimientos siguientes, la pierna se me iba para cualquier lado. Lamentablemente, me rompí los meniscos y casi seguro que los cruzados de nuevo. Estoy destrozado«, dijo al Diario Olé. Garrón.

Obstinado, inició una nueva recuperación y después de largos meses, cuando ya se había reintegrado a los entrenamientos, en junio de 2008 se rompió otra vez los ligamentos cruzados y decidió retirarse con apenas 30 años. A comienzos de 2010, en su rol de intermediario, acercó al volante Darío Stefanatto a Estudiantes de La Plata.

Newell’s «Crossa» 1997

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Newell’s fue uno de los pocos equipos argentinos que, durante los 90’s, colocó el nombre de los jugadores en su camiseta. Lo hizo en 1995 y repitió en el Apertura 1997, ya con el actual sistema de numeración. Así como Estudiantes demostró por entonces que no estaba preparado para los nuevos dorsales, La Lepra también sufrió el cambio.

En la foto, vemos a Diego Crosa, con una «s» de más en su apellido. O a lo mejor estamos confundidos y fueron dos jugadores distintos. Crossa era el excelente central que tenía pelo y Crosa es el pelado que se quedó sin cadera hace unos años.

Juira Bicho: el Pepino mufa del Leganés

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Muchos recordarán el fracaso del Leganés en el año 2003, con José Pekerman como Director Deportivo y Carlos Aimar como DT. Aquel experimento de Daniel Grinbank, que llegó a tener 10 argentinos en cancha en un partido de la segunda división española, marcó una época y quemó por un buen tiempo a nuestros compatriotas en la madre patria.

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Lo que muchos no conocen, o directamente saben y no quieren contar, es que el hundimiento de aquel sueño conquistador tuvo un claro responsable. Y no hablamos del mánager, ni de jugadores como Bernardo Leyenda, Pablo Calandria o Nico Medina.

La historia cuenta que a comienzos de 2003, justo cuando el equipo estaba sumergido en una mala racha, la mascota del Leganés, un simple e inocente (?) pepino llamado muy originalmente Pepinero, fue robada de las instalaciones del club.

Los medios no tardaron en reaccionar con semejante noticia y un par de días más tarde revelaron que en realidad no había sido choreada, sino que la habían dado de baja momentáneamente para arreglarle algunos desperfectos que había sufrido (?). Nadie lo creyó.

Lo cierto es que, sin el muñeco, al equipo tampoco le fue bien y todo terminó con la salida generalizada de los argentinos. Después de muchos años de olvido, a fines de 2009, en el sitio oficial del Leganés le preguntaron a los hinchas si debía retornar «El Pepinito», en una clara intención de hacerlo volver al ruedo pero con otro nombre. Por las dudas, vio’.

Algunos tradicionalistas se quejaron y pidieron por favor que no le modificaran la denominación de Pepinero. Otros, emocionados por el eventual regreso, llegaron a poner cosas como: «QUE VUELVA EL PEPIIIIIIIIII YO LE ECHO DE MENOS TENGO EL CATALOGO QUE DABAN ANTES Y SALE SU FOTO Y MOLABA LA MASCOTA PERO NO LA HABIAN ROBADO LA CABEZA JAJAJAJA Y NO VOLVIO A SALIR«.

Hoy, alejado de las canchas, el pepino mufa colabora con acciones solidarias y hasta tienen un album de fotos donde pueden ver que, pese a todo, jamás esconde la cabeza.

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Ficha Técnica

Club/Empresa: Club Deportivo Leganés.
Liga: actualmente en la Segunda B española.
Características: verde, con forma de pepino, vestido con la indumentaria del club.
Nombre oficial: Pepinero.

Loeschbor Emanuel

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Emanuel Sebastián Loeschbor

Hay casos y casos. Algunos ganan la baldoseridad con el correr de los años, surcando terrenos áridos, gastando tapones, intentando sin poder, prometiendo sin concretar; y también están aquellos que son baldoseros desde que empiezan y, hagan lo que hagan, jamás podrán modificar su destino.

En este último grupo se encuentra la historia de Emanuel, un pibe que en lugar de dedicarse a otra actividad con menor exposición, tuvo la caradurez de asomar la cabeza en el mundo del fútbol siendo hermano de ¡Loeschbor! Huevos, hay que reconocer, tiene.

Todavía era un adolescente cuando vio a Gabriel haciendo el gol que consagró campeón a Racing en 2001. Y entonces se dijo «¡eso es lo que quiero!». Lo más parecido que encontró fue Racing de Córdoba (2003 a 2006) y ahí estuvo esperando varios años a que llegaran Chatruc, el Chanchi Estévez y Milito. Pero nada.

En 2006, alguien le dijo que para estar en la verdadera Academia tenía que irse a Avellaneda, entonces agarró el bolso y rumbeó para Buenos Aires, aunque antes de divisar el Cilindro cayó en la cancha de Quilmes. Y se quedó.

Marcador central aunque también lateral, estuvo jugando en Reserva durante la temporada 2006/07 y, con el equipo mayor ya descendido, tuvo la oportunidad de estrenarse en Primera División. Su debut y despedida se produjo en la decimoctava fecha del Clausura 2007, con derrota 4 a 1 ante Independiente.

Ese día, el Cervecero formó con Palos; Musto, Bordón, Manzanares y Álvaro Pereira; Kalinski, Jorge Medina, Esteban García y Pablo Batalla; Diego Torres y Carlos Luna. Nuestro homenajeado, ingresó a los 37 minutos del primer tiempo por Kalinski y al toque tuvo que ver como hacía un gol, de penal, ¡Oscar Ustari! Ahí nomás se dio cuenta de que no tendría la suerte de su hermano.

Siguió con Quilmes en el Nacional B pero en 2008 se marchó a Sol de América de Formosa para participar del Argentino B. De ahí, no sabemos cómo, pegó el salto al fútbol europeo…aunque de menor orden.

Arregló y hasta se sacó foto con la camiseta del Gavà, del under español. Pero antes de lo previsto abandonó el club para probarse al Lorca Deportiva FC, donde finalmente quedó y terminó jugando en el primer equipo y alternando con la filial que al poco tiempo desapareció.

¿Qué pasó con el Loeschbor trucho? Volvió a la Argentina y se sumó a Juventud Antoniana de Salta, donde vio despedirse del fútbol al gran José Luis Campi.