La vida del arquero suplente, según cómo se mire, puede ser maravillosa o tristísima. Algunos como el Flaco Saccone, lograron hacer un click para convivir dignamente con eso de sentarse todos los domingos en un banco con techito. Otros, como el Ruso Kondratzky o Bernardo Leyenda, sufrieron la postergación de un modo menos grato.
Es por eso que es entendible que, en otros tiempos, cuando no había superpoblación de medios dedicados al fútbol, los arqueros suplentes hayan querido llamar la atención, formando junto a los 11 titulares. Por más insignificante que parezca, el posar junto a los jugadores más conocidos debe ser, de alguna manera, un premio al esfuerzo y a la dedicación.
Esta práctica, que tuvo su pico de furor en los 60’s y en los 70’s, con muchos conjuntos del ascenso e incluso de Primera División como protagonistas, sobrevivió como pudo en las últimas décadas, teniendo al Pato Abbondanzieri como uno de sus últimos abanderados. Desde acá, el reconocimiento para los eternos número 12.









