Huracán Adidas Signia 2003

Se sabe que la prolijidad no es un aspecto de primer orden en el fútbol argentino. Pero lo que hizo Huracán en 2003 no tiene lógica alguna. Es más, refiriéndose a la indumentaria deportiva en épocas de hiperprofesionalismo, debe ser una de las mayores vergüenzas a nivel local. En octubre de 2003, el Globo recibió a Godoy Cruz de Mendoza, en el Palacio Ducó. Como en la ropa del Tomba predominaba el blanco, los quemeros tuvieron que recurrir a sus camisetas suplentes. Pero claro, la empresa Signia no proveía de casacas alternativas desde hacía varios meses (por defecto, seguian usando las blancas), por lo que Huracán tuvo que salir a la cancha con un juego en desuso marca adidas. Lo curioso es que esa camiseta roja con vivos negros había sido estrenada en 1996 y siguió en vigencia hasta mediados de 1999. Nadie imaginó que años más tarde volvería a ver la luz. En esa ocasión, se eligió una cinta adhesiva para tarpar el logo de la empresa alemana, pero fue en vano porque con el transcurso del partido fue quedando al descubierto la verdad. Ah, además, los pantalones y las medias pertenecían a Signia.
Ya para comienzos de 2005 el conjunto de Parque Patricios empezaría a utilizar la firma Meister.

Juan Pordiosero (gracias Fedetem)

Naves Alberto

Alberto Hipólito Naves
Atacante referente del fútbol mendocino con un pasado que forma parte de una ínfima porción en la historia de Independiente de Avellaneda. Tan poco hizo, que casi nadie lo recuerda con la camiseta del Rojo. Le tocó jugar en aquel bizarro equipo de 1992 que participó de un torneo veraniego en la ciudad de Necochea. Compartió el plantel con futbolistas de la talla de Lenguita, Boldorini y el Bombero Juan Carlos Ibáñez.
Sin chances en el torneo oficial, tuvo que probar mejor suerte en su tierra, la que le dio prestigio a cambio de buenas actuaciones. Primero, fue partícipe del título local que obtuvo Independiente Rivadavia en la temporada 1992/93, con nombres como Ariel Paolorossi y Luciano Nicotra. Después jugó en San Martín de Mendoza (1993) y para completarla se cruzó de vereda y le fue muy bien con Godoy Cruz (1994/95), ascendiendo al Nacional B y convirtiendo el gol de la primera final ante Guaraní Antonio Franco de Misiones. El Tomba ganó el torneo Regional teniendo a figuras como Claudio Manchado, Daniel Oldrá y el cachorro Abaurre, que fue el goleador del equipo con 10 tantos, uno más que Naves.
No hay datos precisos sobre su rendimiento en el Pahang Darul Makmur de Malasia (1996) y en el Pelitta Hyatt de Indonesia, institución donde alguna vez Mario Kempes fue técnico y jugador. Pero sabemos que el simple hecho de haber pasado por esos países extravagantes en cuanto a lo futbolístico, le da la dosis necesaria de grossez para considerarlo un elegido.
Ya retirado se dedicó a fortalecer la actividad en su pueblo, La Paz, junto a su colega El Indio Armando Natel. Tal es así que ambos llevaron a La Paz Fútbol Club a inscribirse en los torneos de la liga mendocina.

Juan Pordiosero

Racing/Argentino de Mza. 1986


El infierno de los dos años de Racing en la B culminó el 27 de diciembre de 1985, con el empate 1 a 1 ante Atlanta que le devolvió la categoría. Nadie imaginó que aquel grupo de héroes estaría jugando días más tarde en una liga del interior. La Academia se había ganado el derecho de volver a Primera, pero por esas cosas de los calendarios reestructurados, la temporada recién arrancaba en la mitad de 1986, para emular a los europeos.
Las urgencias económicas no recomendaban tener a los jugadores parados. No le convenía el club ni a los futbolistas. Intentaron recaudar fondos haciendo partidos amistosos en el exterior pero eso no alcanzaba para mantener al plantel. Fue ahí cuando dos hinchas de Racing pertenecientes a una filial en Mendoza hicieron de nexo con el Club Atlético Argentino, con idénticos colores y apodo.
Dadas las condiciones (unos 150 mil dólares más 150 australes por partido ganado y mil por clasificar), la institución de Avellaneda le alquiló por dos meses el equipo al club mendocino, para que jugase el torneo local que otorgaba una plaza para el nuevo Nacional B.

La leyenda cuenta que ese conjunto que tenía entre sus nombres más reconocidos a Gustavo Costas, Walter Fernández, Colombatti y Attadía , sufrió la presión de los simpatizantes anti-porteños y ni siquiera pudo clasificar al cuadrangular final, ya que terminó quinto. La histórica cesión de un equipo entero es una curiosidad más en la larga lista de infortunios que tuvo La Academia en su vida.

Juan Pordiosero