Se sabe que la prolijidad no es un aspecto de primer orden en el fútbol argentino. Pero lo que hizo Huracán en 2003 no tiene lógica alguna. Es más, refiriéndose a la indumentaria deportiva en épocas de hiperprofesionalismo, debe ser una de las mayores vergüenzas a nivel local. En octubre de 2003, el Globo recibió a Godoy Cruz de Mendoza, en el Palacio Ducó. Como en la ropa del Tomba predominaba el blanco, los quemeros tuvieron que recurrir a sus camisetas suplentes. Pero claro, la empresa Signia no proveía de casacas alternativas desde hacía varios meses (por defecto, seguian usando las blancas), por lo que Huracán tuvo que salir a la cancha con un juego en desuso marca adidas. Lo curioso es que esa camiseta roja con vivos negros había sido estrenada en 1996 y siguió en vigencia hasta mediados de 1999. Nadie imaginó que años más tarde volvería a ver la luz. En esa ocasión, se eligió una cinta adhesiva para tarpar el logo de la empresa alemana, pero fue en vano porque con el transcurso del partido fue quedando al descubierto la verdad. Ah, además, los pantalones y las medias pertenecían a Signia.
Ya para comienzos de 2005 el conjunto de Parque Patricios empezaría a utilizar la firma Meister.
Juan Pordiosero (gracias Fedetem)






