Pumar Fabián

Fabián Diego Pumar
Insistente zaguero uruguayo que repitió su magra labor en el fútbol argentino para que no quedaran dudas de sus condiciones poco confiables.
Eficaz por momentos, pero propenso a los errores infantiles en otros, nunca terminó de convencer a los fanáticos de los equipos que defendió.
Surgió y se afianzó en Bella Vista de su país. Allí asomó a la superficie en 1997, consiguiendo el ascenso a Primera en un gran cuadro que dirigía Julio Ribas y permaneció hasta mediados de 2002, dando falsas señales de crack con algunas actuaciones destacadas que le valieron la convocatoria a la selección charrúa. De hecho integró el plantel que llegó a la final de la Copa América de 1999, aunque no jugó ningún partido.
En julio de 2002 cruzó el Río de la Plata y se incorporó a Racing, que atravesaba por el proceso de depuración del equipo que había ganado el Apertura 2001. Además, le tocó vivir el cambio de mando en la dirección técnica. Llegó cuando estaba Mostaza Merlo (que lo dirigió en una gira previa por México y Estados Unidos), junto a Julián Maidana, Mario Cuenca, Julio Marchant y Gonzalo Belloso, y le tocó presenciar el arribo de Osvaldo Ardiles. Antes de firmar su contrato declaró «me siento muy contento porque uno estaba libre entrenando con la Mutual, al cual le estoy muy agradecido porque no me dejaron caer ni en la parte física ni en la moral, y ellos fueron los que hicieron posible que uno este listo para esto«. Nunca nadie entendió a qué se refería con «esto».
Su debut oficial fue ante Huracán, en Parque Patricios, por la primera fecha del torneo Apertura 2002. Y cumplió con una labor aceptable. Pero después, su forma de jugar no fue del agrado ni del Pitón ni de la gente, por lo que se vio condenado al abandono futbolístico. Después de 12 partidos por el torneo local (una expulsión y un partido en la Sudamericana, ante San Lorenzo), en enero de 2003 Blanquiceleste le propuso la rescisión del contrato esgrimiendo dos motivos fundamentales: bajo rendimiento y tendencia al juego violento.
Buscó una rápida salida y recaló en Universitario de Perú, un competidor inmediato de la Academia ya que estaban en el mismo grupo de la Copa Libertadores de ese año. Todo hacía ver que el uruguayo buscaba una revancha personal. Pero la taba se le dio vuelta. En el primer partido de la competición internacional, tuvo que enfrentar a los de Avellaneda, en Lima, y por esas cosas del destino convirtió un gol en contra de su propia valla que le dio el empate a los dirigidos por Ardiles. A partir de ese momento, los hinchas peruanos comenzaron a mirar a Pumar con bastante recelo. Lo curioso es que ni haciéndose responsable logró conquistar al público. «Soy consciente de mi responsabilidad si no ganamos fue por mi error. Pero esto fue una fatalidad. Un autogol es algo que le puede pasar a cualquiera«, afirmó.
A su ida, repartió munición gruesa para los dirigentes y sus colegas. «Pensé que la U era un club grande, pero lo de grande es sólo por su historia. Hoy en día la U se maneja de manera lamentable. En Uruguay hay equipos de segunda que son más serios. Me deben mucha plata. Llamé muchas veces al presidente Aspauza a su oficina, y la secretaria me dijo: ‘No quiere hablar con periodistas ni futbolistas’… Sólo me deseó buen viaje...». Y agregó «Yo digo que la U es un circo y yo fui uno de sus principales payasos. Los jugadores sólo piensan en divertirse. Al futbolista peruano le falta más seriedad. Ser más profesional«.
Para el segundo semestre de 2003 ya estaba de vuelta en nuestro país, con los colores de Argentinos Juniors, que afrontaba una nueva edición del torneo de la B Nacional. Le costó jugar de movida por temas administrativos (por la misma situación pasó Facundo Bonvín), pero con el tiempo se dio el lujo de formar dupla central con Luis Medero. El ascenso, ante Talleres de Córdoba, lo logró armando una línea de 3 con David Charles Pérez y Leandro Fleitas.
Con la gloria en el bolsillo, regresó a Uruguay para jugar en Fénix, en el Torneo Especial. Pero 2005 no fue un año fácil y culminó con el descenso que derribó un mito popular en forma de pregunta: «¿El Fénix no baja?«.
En julio de ese año marchó hacia nuevos horizontes. Lo recibió el Comunicaciones de Guatemala, dirigido por Luis Cubilla. Pero interpretó mal el concepto de «garra charrúa» y en vez ganarse la admiración por su juego se equivocó de camino y se quiso hacer el guapo. Segun cuentan varios medios, en diciembre de 2005 participó de una gresca en la salió herido un fotógrafo del diario «El Periódico». Todo comenzó cuando finalizó el clásico decisivo ante Municipal (que se alzó con el título), cuando un reportero llamado Salvador Revolorio le tomó unas fotos al futbolista Carlos Pavón. » Él me insultó cuando le tomé unas fotos y me dijo que era un hijo de p…, lo cual me molestó y yo le contesté. Luego me quiso agredir por lo que tuve que defenderme pues quiso pegarme«, dijo Revolorio. Y añadió «Luego, varios jugadores me agredieron en el suelo, en especial Fabián Pumar, quien me pateó causándome una herida en el brazo«. No fue el único hombre que acusó ataques físicos. Otros hombres de prensa culparon a Pumar y a sus compañeros de haberlos agredido en medio de la trifulca.
El ex jugador de Racing continúa en Guatemala a la espera de un golpe de suerte que lo coloque de nuevo en la vidriera del fútbol sudamericano.

Juan Pordiosero (Gracias Toto)

Pereyra Félix

Félix Ismael Pereyra
Juramos que tratamos de obviar las calificaciones como «muerto». Pero el destino se empeñó en colocarlo en un lugar indeseado para muchos. Fue un silencioso defensor nacido en 1973 que tuvo la suerte de jugar en Primera División con los colores de Unión de Santa Fe. El Tate le dio cobijo en el ascenso y también en la máxima división (1996/99). Después lo dejó libre junto Pocholo Sánchez y al arquero Iván Díaz. En sus 18 partidos en la elite compartió momentos con Lautaro Trullet, Eduardo Magnín, Alejandro Castro, Pablo Bezombe, Silvio Mendoza y Miguel Barreto, entre otros.
Regresó a Paraná, su ciudad natal, y jugó en Patronato, uno de los equipos más representativos de la región. También actuó para el Sportivo Urquiza en el Torneo Argentino B, junto a la Araña Maciel y Carozo Mir.
Hace unos meses, regresó a Santa Fe para el festejo por los 10 años del último ascenso de Unión, en el que tuvo participación. Allí se enfrentaron los equipos de 1996 (con nombres como Julio Werro, Mauricio Oggioni y Diego Mosset) y el de 1989 (con figuras como Víctor Rabuñal, Dante Fernández, Gustavo Brandt y Ariel Catinot).
No sabemos si en ese emotivo encuentro se habrá animado a contar frente a sus ex compañeros que estaba trabajando en el… sector de mantenimiento del Cementerio de Paraná.

Juan Pordiosero

Castro Gustavo

Gustavo Eduardo Castro
Típico integrante de un banco de suplentes de Primera División que forzadamente pudo construir su historia en el fútbol grande gracias a los pocos minutos que le dieron los entrenadores que pasaron por Racing desde 1994 a 1996.
En más de dos años este marcador central sólo disputó 8 encuentros, en los que no dejó demasiados recuerdos. A la espera de una lesión de Cacho Borelli, Gustavo Costas, Claudio Úbeda y hasta del mismísimo Abelardo Vallejos, se la pasó jugando en reserva y viendo los partidos desde afuera. Después, como muchos otros, terminó en Arsenal (1996-97), donde jugó 28 cotejos e incluso llegó al gol en una oportunidad.
Según pudimos averiguar, no es el mismo Gustavo Castro que hace unos años dijo haber matado a María Marta García Belsunce. Es más, ese tipo después se arrepintió y aclaró que había inventado la historia. Nosotros sabemos quién fue pero no lo vamos a decir.

Juan Pordiosero

Husaín a Gimnasia 2006

Darío Husaín a Gimnasia (La Plata). 2006
En enero del 2006, Darío Husaín, que venía de un frustrado pase a Gimnasia de Jujuy, muy cerca estuvo de firmar con el Lobo platense, a tal punto que el diario El Día de la capital bonaerense puso la información en tapa.
El delantero fue a la pretemporada en Mar del Plata y hasta se hizo la revisación médica, pero el fichaje jamás se concretó.

Cucu

Carracedo a Racing 2001

Marcelo Carracedo a Racing. 2001
En Julio de 2001, el Racing Campeón de Mostaza Merlo comenzaba a tomar forma. Y uno de los primeros refuerzos fue Marcelo Carracedo, que por aquél entonces todavía se debatía entre seguir jugando al fútbol soportando su lesión en el tobillo o abandonar la actividad. Llegó a entrenar en la Academia (en la foto, ante Gustavo Arce) pero nunca firmó el contrato. Tiempo después, se retiró.

Juan Pordiosero

Veira a Quilmes 2006

Héctor Veira a Quilmes. 2006
Previo al mundial de fútbol de Alemania 2006, el «Bambino» aseguró su llegada al Cervecero con la convicción de hacer una buena campaña y salvar la categoría.
Días después de la conferencia en la que tiró una de sus coloridas frases, «esto no es un desafío, es una maravilla», el entrenador partió hacia la Copa del Mundo para realizar tareas periodísticas.
Mientras deliraba con Bilardo para Fox Sports y se mostraba serio para Canal 9, manejaba el tema refuerzos desde allí y tenía a su ayudante Esteban Pogany a cargo del plantel. Pero extrañamente las promesas de los dirigentes de Quilmes no se transformaban en realidades y con apenas tres refuerzos, dos de ellos arqueros, Veira decidió renunciar.
«No se pudo armar un equipo para pelear arriba. Por eso decidí dar un paso al costado, porque no llegó ningún refuerzo importante», acusó el entrenador.
Eso causó un gran revuelo a nivel institucional y además hubo que salir a buscar desesperadamente un nuevo director técnico

Cucu

Nanni a San Lorenzo 2006

Roberto Nanni a San Lorenzo. 2006
Finalizado su periplo europeo poco trascendente por Ucrania, España e Italia, el delantero decidió regresar al país con la intención de volver a ser todo lo que insinuó tiempo atrás en Vélez Sársfield.
Fue así que en julio del 2006 recaló en San Lorenzo, lo que motivó una importante conferencia de prensa y hasta mereció una nota en la revista El Gráfico.
Sin embargo, y según algunos trascendidos, el entrenador Oscar Ruggeri no le prometía un lugar seguro entre los titulares, por lo que el punta prefirió irse.
Inmediatamente fue ofrecido a otros clubes, como por ejemplo Newell’s Old Boys de Rosario, pero aseguran que el director técnico leproso Nery Pumpido no lo quiso, por estar supuestamente «roto».
Por todos los trascendidos, idas y vueltas, jamás se sabrá bien lo que pasó, lo cierto es que el pase se cayó, y eso es lo que importa.

Cucu