Rosario Central con rayas finitas 1960 y 1979

No es muy habitual verlo a Rosario Central con una camiseta amarilla a finos bastones azules. Sin embargo, esa casaca apareció algunas veces en su historia.

En 1960, por ejemplo, la utilizó para visitar a Racing en Avellaneda. Ese día los Canallas perdieron 11 a 3, pero el diseño no fue prohibido. En 1979 también salió a la luz un modelo similar, ya con cuello redondo.

El karma de Diego Díaz

Hay que reconocerle, en este caso, que estaba bastante discreto con los colores. Nada de amarillo, naranja y ni fucsia. Todo de oscuro y con una remera gris. Pero no hay caso.

Ni la combinación campera de cuero y botas + minita al lado lo salvan a Diego Díaz del escarnio público. Analizamos y analizamos, pero siempre caemos en el mismo concepto. Parece que está todo bien, pero es un pancho, viejo. Es un pancho.

Especiales: el presente de Tomas Brolin, figura en USA ’94

Le hizo un gol a Brasil en Italia ’90 y cuatro años más tarde fue uno de los futbolistas destacados de Suecia en el Mundial de Estados Unidos. Se retiró joven y hoy sigue jugando…al póker. El increíble presente de Tomas Brolin.

Nacido el 29 de noviembre de 1969 en la ciudad sueca de Hudiksvall, Per Tomas Brolin tuvo un debut precoz el fútbol profesional. Con tan solo 14 años jugó en el Näsvikens IK y no tardó mucho en saltar a su selección, donde marcó 4 goles en sus primeros 2 partidos.

Con la camiseta de su país tuvo grandes momentos. En el Mundial de Italia, le convirtió un tanto a Brasil con tan solo 21 años. No serviría de mucho, porque fue el descuento en una derrota 2 a 1, pero al menos sería su carta de presentación en copas del mundo.

Ya para USA ’94, la selección sueca llegó mejor armada, con nombres como Thomas Ravelli, Joachim Björklund, Martin Dahlin, Henrik Larsson y Kennet Andersson. En ese equipo Brolin fue pieza fundamental del ataque, llevando a los suyos hasta las semifinales y dejando algunas perlitas, como un gol de pizarrón puro a Rumania.

Durante esa primera mitad de los 90’s, el delantero escandinavo exprimió al mango su talento y también triunfó en el Parma de Italia, donde ganaría cuatro títulos, incluído el de la Copa UEFA.

El segundo lustro de la década, sin embargo, fue un martirio para Brolin. Baldoseó en el Leeds United inglés, probó suerte en el Zürich de Suiza y retornó al Parma, donde no tendría cabida.

Entre 1997 y 1998, ya bastante fuera de estado, actuó nuevamente en el Leeds United y en el Crystal Palace de Inglaterra, donde la publicación The Times lo incluyó entre los 50 peores jugadores de la historia.

Con tan solo 29 años y muy excedido de peso, Tomas Brolin volvió a su país para retirarse en el equipo de su ciudad natal, el Hudiksvalls ABK….¡jugando de arquero!

¿Qué hizo desde entonces? Se dedicó a vivir la buena vida. Puso un restaurante, participó de un videoclip, concurre asiduamente a fiestas de celebridades y se mantiene en actividad jugando al póker, donde al parecer también es un crack.

Publicado en simultáneo en Un Mundial Para En Una Baldosa.

Defensores de Belgrano sin marca ni sponsor 1984

En 1984 Defensores de Belgrano hizo una gran campaña en la B, ganando la zona B con 6 puntos de ventaja sobre su inmediato perseguidor, Lanús, y avanzando hasta las semifinales del octogonal por el segundo ascenso (el primero lo había obtenido el Deportivo Español), donde quedaría eliminado por Gimnasia y Esgrima La Plata.

Estadísticas al margen, ese año El Dragón dio la nota en el rubro indumentaria. No sólo utilizó durante gran parte del torneo una casaca Olimpia con pantalones Le Coq Sportif, sino que además en algunos partidos, como en las semis ante el Lobo, llegó a usar una camiseta genérica, sin marca ni sponsor a la vista.

Especiales: el argentino que jugó con Mario Baracus

En la década del ’80 un argentino llegó a compartir una cancha con Mr. T, también conocido como Mario Baracus. Descubrí la poco difundida historia de Pato Margetic, el hombre que unió dos pasiones (?): el fútbol y Brigada A.

Patricio German Margetic nació el 17 de mayo de 1960 en Avellaneda. Se formó como delantero en las inferiores de Racing y a los 17 años se fue con el pase en su poder para probar suerte en San Telmo, donde tendría un breve paso en el que alcanzó a dejar la huella de su larga cabellera rubia y 6 goles en 18 partidos.

Su tarde de gloria, según detalla el sitio La Voz de San Telmo, la tuvo el 16 de septiembre de 1978, en la Isla Maciel, cuando le convirtió dos goles a Lanús en el triunfo por 3 a 2.

Tras el descenso del Candombero a la C, marchó a Temperley, para seguir actuando en la vieja Primera B. El gran éxito en su carrera, sin embargo, lo tendría bien lejos del ascenso: en el fútbol norteamericano.

En Estados Unidos jugó durante 20 años y se convirtió en ídolo de un deporte que no gozaba (ni goza) de demasiada popularidad. Margetic vistió las camisetas de Detroit Express, Chicago Sting, Kansas City Comets, Cleveland Cruch, Tacoma Stars y Detroit Rockers; a veces en cancha de 11 y muchas otras en la liga de Indoor Soccer.

Su talento le valió apodos como «Magic Man» y una transferencia al fútbol alemán, donde baldoseó con los colores del Borussia Dortmund en la temporada 1988/1989.

Pero el dato de color, ese que le hará sacar chapa por siempre, no tiene que ver tanto con lo futbolístico y sí con lo artístico. El ex San Telmo ya era una reconocida figura del fútbol yanqui cuando, en 1984, la serie de televisión Brigada A se convertía en un fenómeno de masividad que llegaba, incluso, a invadir los hogares argentinos.

Ese mismo año se produjo el encuentro más inesperado, aunque bien craneado por los norteamericanos, que no sabrán mucho de fútbol pero sí de shows. Para convocar más gente al estadio donde hacían de local, los dueños del Chicago Sting contrataron a Mario Baracus, que en un partido llegó a entrar al verde césped sintético vestido como un jugador más, aunque marcando la diferencia con sus clásicas cadenas de oro.

Como no podía ser de otra manera, Mr. T posó junto al número 10, Pato Margetic, generando la ovación de los presentes que, quizás, ese día le encontraron algo más de sentido a ese extraño deporte en el que incluso los partidos pueden terminar 0 a 0.

Hoy que ya pasaron casi tres décadas de aquel momento, soñamos con el reencuentro de estos viejos ídolos. Lo interesante será saber quién se va asustar primero. Esa es la gracia.

Platense genérica marrón 2008

El arranque de la temporada 2008/2009 no fue muy prolijo que digamos para Platense, si a indumentaria nos referimos. El Calamar jugó las primeras 4 fechas con una camiseta negra genérica porque su proveedor, Kappa, todavía estaba confeccionando la titular. Recién en la 5º jornada salió a la luz la clásica casaca blanca con una franja marrón, pero no sería la última en aparecer.

En ocasión del partido ante Tiro Federal, por la 10º fecha, Platense salió al campo de juego con una camiseta marrón con vivos y espalda en blanco, pero sin escudo, marca, ni publicidad. Muy extraña.

Con la derrota 1 a 0 ante los rosarinos, la pilcha genérica no volvió a dar señales de vida. Para colmo, un par de fechas más tarde El Calamar estrenó otro modelo alternativo de Kappa, con franjas horizontales marrones y blancas. Sí, señor, 4 camisetas en apenas 12 fechas.

La reina de las adilets

Las Adilette, ese artículo de veneración para los futbolistas ochentosos, llegó a trascender las fronteras del vestuario para insertarse en la vida cotidiana: en la tranquilidad de un domingo en familia, en el merecido descanso post laburo, en una alocada noche de travestismo. En fin, cosas comunes de todos los días (?).

Dicen, tan solo dicen, que el que sostiene el vaso de sangría junto al cura es el Flaco Lamadrid. Nos desconcierta un poco el quiebre de cintura, eso en la cancha no lo hacía nunca (?).