Maceira Ernesto

Ernesto Martín Maceira (Tibu)

Algunos jugadores logran tallar en piedra su lugar en este sitio a través de una situación en particular que supera incluso la calidad de su trayectoria: una acción graciosa o dramática, un gol significativo, una expulsión clave o una declaración fuera de lo común logran transformar a un futbolista del montón en un baldosero indiscutible. En este grupo entra Ernesto Maceira, el protagonista de esta historia.

Marcador de punta y volante por izquierda, hizo inferiores en Talleres de Córdoba pero se incorporó a las de Belgrano cuando tenía 16 años. Allí tendría que remarla bastante para ganarse un puesto en Primera División. Antes del debut tuvo que marcharse a Europa para tratar de hacerse unos mangos. Rovigo Calcio de Italia (2004) y Mallorca B de España (2005) le dieron algo de experiencia, con la que retornó para seguir engrosando las filas piratas.

Tras formar parte del plantel que logró el ascenso a la A en la temporada 2005/06, tuvo su momento de fama, ese que le dio su lugar en la Baldosa, en el recordado partido del Apertura 2006 en el que el Boca de La Volpe comenzó a perder el título. Ese día Maceira tuvo que marcar al siempre difícil Rodrigo Palacio, con el que mantuvo un entredicho genial.

El atacante Xeneize, a sabiendas de que el defensor de Belgrano estaba amonestado, en un momento del partido le pidió a Hugo Ibarra que le diera más seguido la pelota para hacerlo echar. La respuesta del pibe no se haría esperar:

– Jugá al fútbol, no con mi amarilla.

– Callate, que tenés 10 partidos en Primera.

– Te equivocás, tengo 2 nomás.

Con semejante personalidad, se auguraba un gran futuro para Ernestito, pero algo falló. Apenas completó 5 encuentros en la máxima categoría y luego siguió jugando de forma salteada con el cuadro cordobés en el ascenso. Ya para la 2008/09 lo prestaron a Defensa y Justicia, pero retornó a Alberdi al año siguiente para seguir sumando algunos pocos partidos.

En 2011 bajó al Argentino para ponerse la camiseta de Central Norte de Salta. En 2012, luego de algunas lesiones, lo hizo en Argentino de Marcos Juárez, y en 2013 en General Paz Juniors. Su carrera dejó bastante que desear, pero la contestación a Palacio le sumó varios puntos. Baldosero de los buenos.

Publicidad: Sambucetti, el Indio de Aurora Grundig

¿Cómo llega un arquero del ascenso setentoso a grabar una publicidad para el Mundial ’90? Con talento, buen porte y versatilidad. No lo hubiésemos podido explicar sin el caso ejemplar de Juan Carlos Sambucetti, un tipo que nunca llegó a disputar una Copa del Mundo, pero que al menos se dio el lujo de aparecer en las tandas televisivas.

Futbolista, odontólogo y modelo publicitario. El tipo fue un distinto desde el vamos. No sólo eligió el puesto diferente en la cancha, sino que además combino el deporte con otras actividades.

Atajó en los 60’s y 70’s, destacándose en Defensores de Belgrano, donde jugó 87 partidos en dos períodos, entre 1968 y 1976. Con el Dragón se consagró campeón de la Primera C en 1972, junto al Loco René Houseman.

Su tuteo con la fama, sin embargo, lo tuvo una vez retirado, en los 80’s, actuando en los comerciales de Aurora Grundig, una empresa de electrónica y artículos para el hogar. Allí Sambucetti representaba al Grande Jefe, un indio oriundo de Tierra del Fuego (donde funcionaba la fábrica), que en pocos segundos vendía los distintos electrodomésticos, así como también los planes para los subscriptores.

Frases como «Usted Cumplir, Usted Ganar» o «Caro, pero el mejor», lograron instalarse en la sociedad, gracias a la actuación del ex portero, como también a la locución de Eduardo Avakian (el Indio) y Ricardo Jurado (voz en off).

Los comerciales, que llegaron a tener un espacio propio llamado Trasnoche Aurora Grundig (Canal 2 y Canal 13), desaparecieron a comienzos de la década del ’90, no sin antes dejarnos esa pieza de colección que muestra a la mascota del Mundial de Italia tuneada deformada para la ocasión.

Post publicado en simultáneo con Un Mundial para En Una Baldosa.

Atlético Tucumán 2001/2002

Un tradicional equipo del Nacional B se refuerza con figuras de renombre para festejar su Centenario a lo grande, pero termina descendiendo al Argentino A. En el medio, un montón de hechos desafortunados que marcaron su destino. Atlético Tucumán de la 2001/2002.

La cosa ya estaba mal barajada, pues el Decano venía de hacer una mala campaña y además de estar ajustado asustado con el promedio, acababa de ver como su rival de toda la vida, San Martín, había caído al Argentino. La ciudad y la provincia estaban perdiendo representación.

Pese a la malaria deportiva e institucional, Atlético hizo un esfuerzo y contrató a varios jugadores con apellidos pesados para pelear bien arriba: Darío Cabrol, Hugo Romeo Guerra, Sebastian Clotet, Daniel Bertoya, Mario Lobo, Héctor Pochola Silva y el regreso de Hugo Corbalán. La experiencia estaba asegurada.

En aquella extraña primera rueda con 25 equipos, que determinaría el ascenso de Olimpo, los tucumanos apenas cosecharon 29 puntos, ubicándose en el 18º puesto. Desesperado por la situación, debía encarar la segunda mitad del campeonato con aspiraciones de ganar el segundo ascenso. Pero el plan falló.

Cabrol, que hasta ese momento era uno de los pocos que zafaba, aceptó una oferta de Chile y se marchó en el receso. La mayoría de los refuerzos lo imitaría, incluído Hugo Romeo Guerra, que sólo convirtió 1 gol.

Con muchos pibes y sin conducción firme (en la 2001/2002 desfilarían por el banco 5 entrenadores: Trulllet, Aredes, Zuccarelli, Salvatierra y Jorge López en dos ciclos), Atlético Tucumán finalmente perdió la categoría el 17 de marzo de 2002, tras caer 2 a 1 ante Atlético Rafaela en la 8º fecha del octogonal. Terminó último en su grupo, con 4 empates y 10 derrotas.

Un triste descenso después de 14 temporadas en el Nacional. Inimaginable manera de festejar los 100 años.

Gracias a CA Tucumán.

Under Ladrón: Luis Alberto Noé

Luis Alberto Noé

Delantero y volante uruguayo que pasara por el fútbol argentino en la curva descendente de su carrera. No lo hizo en Primera División, claro, pero al menos pudimos ver su espigada figura en el Nacional B, donde convirtió algunos goles tratando de recuperar el prestigio que había ganado en sus comienzos.

Debutó en 1984 con la casaca blanquinegra de Wanderers, ilusionando a sus hinchas en la era post-Francéscoli. Y en lugar de pasar a River, como lo hiciera el Príncipe, en 1988 pegó el salto de calidad con una transferencia al América de Cali, aquel equipo mufado que venía de perder 3 finales de Copa Libertadores de forma consecutiva. Con Noé en el plantel la cosa fue distinta, ya que pudieron quebrar la racha. ¿Saliendo campeón? No, quedando afuera en semifinales, con Nacional de Montevideo.

Precisamente a ese equipo uruguayo llegó Noé en 1989 y jugó hasta 1992, momento en el que regresó al fútbol colombiano para vestir los colores de Bucaramanga y Tuluá.

Su incursión por tierras argentinas comenzó en la temporada 1993/94, cuando defendió la divisa del mítico Chaco For Ever, que encaminaba su regreso a la liga de orígen. Con Noé en la cancha y una camiseta totalmente blanca, el conjunto chaqueño terminó último con apenas 29 puntos y perdió la categoría. Al menos pudo conocer al grosso de Enzo Gorniak.

Ya se empezaba a sospechar sobre las cualidades mufísticas de Luisito, cuando mudó sus pertenencias a Unión (1994/95). Ahí sí pudo hacer algunos goles y en Santa Fe pudieron festejar el ascenso…los de Colón. No quedaban dudas.

Retornó a sus pagos para actuar en Fénix y Wanderers, hasta finales de los 90’s, cuando marchó a Chile para sacarse el estigma y obtener el ascenso con el Osorno. Lo que nadie cuenta es que al toque volvieron a bajar. Noé, a esa altura ya frustrado de tanto andar y cosechar reveses, dejó la práctica activa del fútbol para estudiar y dedicarse a la dirección técnica. Si a esta altura todavía seguís leyendo la verdad que te valoramos como visitante del sitio. La mayoría ya debe estar viendo las tetas que aparecen abajo y sólo mirará de reojo este texto si nosotros ponemos algunas negritas y un link, como haremos a continuación. Jugó además en la selección juvenil de su país y utilizó una pelota Cubilla, ¿qué me tirá? Además Noé suele ser invitado a muchos partidos a beneficio, entre viejas glorias y no tanto del fútbol uruguayo y ahí es cuando aprovecha para rememorar buenas épocas. A pesar de sus 44 años, mantiene un aspecto joven lo que le permite bla diferenciarse bla de otros futbolistas bla de su generación y ahora sí no debe estar leyendo nadie, es fija. Es más podríamos meter chistes como que Noé es Luis Alberto, flaco y muerto como Spinetta y nadie se ofendería porque ese par de tetas opaca todo. Si sos uno de los pocos que todavía le está prestando atención a esto, vamos a hacer una cosa, hacete el boludo y en los comentarios simulá que te re interesó la historia, ahora vamos a cerrar como cualquier artículo del sitio, como para no levantar la perdiz de los que sólo leen el comienzo y el final de cada post, para finalmente esperar una propuesta de dirigir en el fútbol charrúa, donde Luis Noé merece una buena oportunidad.


El muñeco y Gallardo.

Independiente Umbro a mitades 2007

La camiseta no era fea ni mucho menos, pero la distribución de los colores nada tenía que ver con la historia de Independiente, quien antes había utilizado casacas alternativas blancas con vivos azules (los colores de sus orígenes), pero nunca en mitades.

El diseño Blackburn Rovers invertido (?) de la fima Umbro se utilizó en 2007 como camiseta suplente, alternando con la titular roja y una curiosa camiseta azul francia. Su última aparición fue en el verano de 2008.

Placard: buzo adidas parchado de Al-Deayea (1998)

Mohamed Al-Deayea no es un futbolista más de los mundiales. Además de ser el arquero que más goles recibió en la historia de la Copa del Mundo (25, récord que comparte con el mexicano Antonio Carbajal), llamó la atención en la era del híper profesionalismo por utilizar indumentaria de una marca diferente a la del proveedor oficial de su selección. Aquí el homenaje.

Nació en Tabuk el 2 de agosto de 1972 y con apenas 18 años hizo su estreno en el arco de Arabia Saudita, equipo con el que llegó a disputar 3 mundiales: 1994, 1998 y 2002. Además, formó parte del plantel en Alemania 2006. Un monstruo.

Su momento baldosero lo tuvo en el Mundial de Francia, cuando quiso seguir vistiendo su tradicional buzo negro adidas y no se lo permitieron, ya que a su selección tenía contrato con la firma Shamel. ¿Qué hizo Mohamed? Ni se calentó, le pegó un parche con la marca oficial.

A los árabes no les tocó la zona de la muerte, pero tuvieron la mala suerte de integrar el grupo C, junto al dueño de casa, Dinamarca y Sudáfrica. Luego de dos derrotas lógicas ante los europeos, rescataron un empate 2 a 2 frente a los africanos y se despidieron del Mundial.

Pese a la pobre actuación, el arquero dejó la huella de su buzo con las tres tiras. Ya para el Mundial de Corea y Japón 2002, Arabia Saudita tuvo a adidas como provedoor y el caprichoso (?) de nuestro homenajeado pudo lucir la marca alemana reglamentariamente. Y comiéndose 8 contra los germanos, para no quedar mal, claro.

Hoy Al-Deayea, que también popularizara los pantalones Albil style, ¡sigue jugando al fútbol! Ya no en su selección, donde logró el récord de 178 presencias internacionales, pero sí en el Al-Hilal de su país. Este año cumple 40. ¿Y saben qué? Se sigue comiendo goleadas con su buzo negro adidas.

Post publicado en simultáneo con Un Mundial para En Una Baldosa.