¿Qué tenés en la cabeza?

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Recién arrancaba 1992 y el ascendente Gabriel Amato se mostraba al desnudo (?) en la revista Súper Fútbol. «Siempre fui igual, nunca cambié mi forma de ser ni la voy a cambiar ahora. Tan es así que tengo amigos que vienen y me dicen: ‘te felicito porque nunca cambiaste’«. Y claro, los amigos seguro lo conocían desde que era chiquito y usaba la misma bufanda pero a la altura del cuello.

Platense «Mónaco» 1990

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Está comprobado que Platense jamás supó cómo distribuir los colores en su camiseta. Pareciera que la postalina es el blanco con una franja horizontal marrón, pero si a las pruebas nos remitimos hay varios diseños que nos dejan algo de dudas. En 1990, por ejemplo, utilizó un modelo de Puma que tenía los colores divididos transversalmente, al mejor estilo Mónaco. Los números, para completarla, eran naranjas.

Scott Berny

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Berny Scott Wilson

Con apenas 20 años y el bolso cargado de formularios de Western Union ilusiones llegó el costarricense Berny Scott a estas pampas, allá por comienzos de 2003, con la idea de ganarse la vida en el fútbol argentino y poder ayudar a su familia. Pero las cosas no fueron sencillas.

Con un pasado en el Sport Herediano de su tierra, este muchacho se había formado con aquel concepto de que todo buen delantero debía jugar en las dos puntas. Y en su experiencia sudamericana, hay que aclarar, cumplió al pie de la letra, porque se hizo tiempo para entrenar ¡en dos equipos al mismo tiempo!

Primero apareció en Boca, donde rápidamente lo mandaron al Selectivo dirigido por José Malleo. En su debut en las prácticas anduvo muy bien, por eso le recomendaron que se quedara unos días para que lo viera Carlos Bianchi, que estaba de pretemporada con los profesionales. Pero Bernie (así fue escrito su nombre mientras estuvo en el país), ni lerdo ni perezoso, averiguó en qué otro club estaban evaluando jugadores y se mandó para el predio de Luis Guillón, lugar de entrenamiento de Banfield. Y allí el morocho también aprobó, bajo la mirada del técnico Luis Garisto.

En un partido contra los libres del CEFAR, por ejemplo, se mostró movedizo, encarador y hasta metió un centro de rabona. Pero cuando le preguntaban: «¿Venís mañana?«, contestaba: «No puedo, tengo un compromiso. En estos días me pego una vuelta» (?). Claro, tenía que ir de nuevo a La Boca.

Yendo y viniendo, el Tico fue enamorando a los entrenadores pero al mismo tiempo generando dudas por su poco compromiso. Un día tenía una pechera Nike, al otro día una pechera Nanque. Así no (?). «No se puede decir que estoy jugando a dos puntas, simplemente estoy tratando de quedar en algún lugar. Manejo ambas opciones, pero yo me dedico sólo a jugar«, decía Scott en una de sus pocas notas al diario Olé.

En su segundo partido con el Taladro, otra vez ante el CEFAR, fue figura e hizo un gol, generando los primeros comentarios vendehumo de los periodistas compatriotas. «A Scott se lo puede definir como el típico jugador negro y caribeño: Tiene un gran estado atlético, es oportunista en el área y muy pícaro. Si le dan espacios es capaz de sacar varios metros de ventaja, gracias a su velocidad. Además, cuenta con mucha técnico, que la aprovecha para entrar al área eludiendo adversarios. En las caracteristicas que tiene, mucho tiene que ver Carlos Watson, director técnico de las selecciones menores de los Ticos. Sin dudas que Bernie es una de las grandes promesas del fútbol de Costa Rica, junto con Winston Parks, quien está en el Ascoli de Italia», decía el reconocidísimo (?) Harold Leandro.

A los pocos días, lo previsible: Scott estaba jugando con el Selectivo de Boquita en un amistoso ante Brown de Arrecifes. Y no sólo convirtió el último tanto en la victoria 3 a 1, sino que compartió la cancha con Jonathan Fabbro y el húngaro Robert Waltner.

¿Qué pasó luego? Nada. No fichó para ningún conjunto argentino y se volvió a Costa Rica, donde jugó en Santos y Universidad CR, entre otros. Además, tuvo un paso por el Heredia de Guatemala. En 2010 se desempeñó como mediocampista en la Asociación Deportiva Barrio México, institución que mediante la compra de una plaza volvió a la Primera Division costarricense tras dos décadas largas de ausencia. Y allí, parece, Berny va a entrenar todos los días.

Ortiz Segura Anyenson

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Anyenson Ortiz Segura

Defensor, colombiano, negro, desconocido y vino a la Argentina para jugar en un equipo de Caruso Lombardi. Cualquier similitud con la historia de Juan Angulo Villegas es pura coin$iden$ia (?).

Nacido el 10 de febrero de 1986, arribó a nuestro país en el invierno de 2009 para sumarse a las multitudinarias pruebas que el entrenador de barba candado estaba haciendo en el equipo que dirigía en ese momento, ni más ni menos que Racing Club. El currículum del marcador central era, como mínimo, para desconfiar un poquito: supuestamente había pasado por Atlético Nacional de Medellín, América de Cali, Girardot FC y Huila (todos de Colombia); Estudiantes de Mérida y el Deportivo Italia (de Venezuela). Ah, en su tierra no lo junaba ni el loro. Pero los 189 mil pesos (?) centímetros de altura parecían suficientes para enamorar a Caruso. Sólo parecían.

Tras un partido de entrenamiento con la Primera, junto a otros paracaidistas como el brasileño Claudinho y el uruguayo Nicolás Raimondi, le bajaron el pulgar y tuvo que dejar la pechera fluo en la utilería. Una lástima, porque le hubiese servido para hacer dedo en la ruta (?). Tras un paso por el Cúcuta, hoy juega en el Centro Ítalo de Venezuela. Y aunque se quedó con las ganas de integrar un plantel en el fútbol argentino, al menos zafó de que un técnico le haga burla (?).

La Plata FC 2006/07

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La historia de La Plata Fútbol Club es tan breve como turbia apasionante. Nacido el 19 de noviembre de 2000 en la ciudad que le da el nombre, adoptó los colores pinchas y triperos para salir a comerse el Mundo (?).

Con el impulso de Julio Alak (Intendente platense por aquel entonces) escaló varias posiciones en muy poco tiempo. Construyó su estadio, consiguió 3.500 socios en tres meses, pudo entrar a los torneos de la AFA sin demasiados méritos y antes de lo pensado llegó al Torneo Argentino A, donde hizo una aceptable campaña de la mano de Darío Tempesta en su primera temporada, la 2005/06.

Para su segunda experiencia en la categoría, el conjunto platense retuvo a algunas pocas figuras, como Mauro Amato y Gustavo Dueña, e incorporó a otros como Juan José Romero, Alejandro Meloño, Brian Robert (que venía de ¡la Lazio!), Lucas Bustos (de Gimnasia), Agustín González Tapia y F*l*p* D*s*g*st*z*b*l. ¿El DT? Enzo Noce, con el Moncho Fernández como ayudante.

La (nula) experiencia del entrenador apenas sirvió para sacar 4 puntos de los primeros 18, provocando su rápida salida. Luego vendrían algunos cambios en el banco, pero el nivel futbolístico no levantó de inmediato y llegó a comerse 5 con Real Arroyo Seco, en el clásico de las lavadoras (?). En el segundo tramo del torneo, logró algunas victorias y pescó un lugar en los cuartos de final, donde fue eliminado por Rivadavia (Lincoln).

Ya sin el apoyo de Alak y con Pablo Bruera en la Intendencia, el equipo luego se fue desarmando por completo (sólo quedó Mazzuco como estandarte), llegando a la penosa situación de descender al perder la Promoción 2007/08, definiendo en el Estadio Único ante Alvarado de Mar del Plata. En su camino, entonces, tenía el Torneo Argentino B, pero El Tigre renunció a su plaza y unos meses más tarde se fusionó con Asociación Iris, formando la Unión Atlética Deportivo Almafuerte.

Hoy sigue jugando la liga amateur platense como La Plata FC y tiene un blog donde se difunden sus actividades.

Chacarita camisa roja 1977

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Allá por mediados de los 70’s lo que más abundaba en el fútbol argentino era la indumentaria sin demasiadas estridencias. Las marcas apenas se asomaban y en el peor de los casos estampaban un pequeño logo sobre las camisetas lisas o a bastones, ciñéndose a la formalidad.

Por eso es toda una rareza esta camisa (sí, con botones) en tono rojo, con una banda negra y otra blanca, que utilizó Chacarita Juniors en 1977. En la foto, luce el diseño el jugador Carlos Horacio Salinas.

Belgrano blanquiazul 1989/90

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No se pone en tela de juicio aquí el buen gusto, ya que la prenda era sobria y cumplía muy bien las características de una casaca alternativa. Lo curioso del caso es la combinación de colores: blanco con vivos azules, algo que no debe haber caído bien en todos los hinchas de Belgrano, que por supuesto relacionan esos colores con su histórico rival, Talleres. ¿Qué costaba poner celeste en lugar de azul? Vaya uno a saber. Parece que para Topper a finales de los 80’s era mucho pedir.

(Créditos a lo Belgrano)

Under Ladrón: David Cavazos

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David Alejandro Cavazos Fuentes

Un mexicano en el fútbol argentino es tan raro como tener un amigo hincha de Arsenal. Un mexicano en el ascenso argentino ni hablar. Y ¡4 mexicanos! en un equipo chubutense es tan extraño que no nos alcanza el post para desarrollar semejante hito, pero al menos nos ocuparemos de la historia de uno de ellos.

A mediados de 2004, la Comisión de Actividades Infantiles de Comodoro Rivadavia firmó un convenio con Tigres de México, que contemplaba la incorporación de 4 jugadores a préstamo: Jael Pérez, José Castañeda (ambos defensores), Jonathan Prado (enganche) y el volante David Cavazos, quien terminó destacándose por sobre sus compatriotas, aunque no precisamente por cuestiones futbolísticas.

El blog CAI en la B Nacional agrega que otro mexicanote reforzó aquel plantel: Aldo Isaac Martínez Rodríguez, aunque «solamente Prado (15 partidos con 4 desde el arranque) y el defensor García Castañeda (4 PJ) jugaron como titulares y Cavazos llegó a ser suplente en un partido sin ingresar. El grupo no trascendió y regresó a su país luego de un confuso hecho policial«. ¿Qué fue lo que pasó?

Todavía no habían dado que hablar en el plano deportivo cuando las páginas policiales de los diarios dieron cuenta de una denuncia realizada por el padre de una menor de 16 años. Allí, los futbolistas extranjeros se veían involucrados en un caso de abuso sexual, en el cual Cavazos se llevaba la peor parte. Acusado de violación y sin que se supiera mucho más sobre el tema, regresó a su país y rápidamente, a modo de premio (?), fue convocado a la selección juvenil.

Anduvo luego por Tigrillos Broncos (2005), Tigres Mochis (2005) y Tigres B (2007), cuando se dio cuenta que Caruso ya no estaba en Victoria y se le iba a complicar meter poker atigrado, así que pasó a Dorados de Sinaloa (2008) antes de volver a Tigres B. ¿Y a que no saben? También dicen que es un tigre en la cama.